LIBRO   DE GÉNESIS (1)

Introducción

   Pentateuco es una palabra griega que significa cinco volúmenes. Se da este nombre a los cinco libros que escribió Moisés; y son, según los llamaron los setenta intérpretes, el Génesis, el Éxodo, el Levítico, los Números y el Deuteronomio. El Pentateuco se llama también en el Nuevo Testamento libro de Moisés, o de la ley.
   El Génesis, voz griega que significa generación, contiene la historia de la creación de todas las cosas y la descendencia de los hombres desde Adán.
   Escribió Moisés este libro en el desierto con el pueblo de Israel; y lo escribió por inspiración de Dios, el cual se llama su autor. (Is. 44, 7, 8). Pudo también valerse Moisés de las noticias que tenía en la tradición de sus padres. Además, quizá los israelitas conservaban escritas las memorias de estos sucesos, y en ellas notado el tiempo del nacimiento y muerte de los patriarcas, y los nombres de sus hijos, y de los diferentes países en que cada uno se estableció. Pero, sea lo que fuere de lo dicho, siempre se ha de reconocer al Espíritu Santo por el principal autor de éste y demás libros sagrados
   Moisés, pues, quiso con este libro comenzar a instruir y formar el pueblo, cuyo gobierno le había encargado el Señor, poniéndole delante las grandes verdades de la religión. Describe la creación del universo (1), el origen del género humano, la felicidad de nuestros primeros padres, de que hubiéramos gozado todos sus 

(1)  O del origen del mundo.

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descendientes si ellos no hubiesen desobedecido al Creador; la corrupción general de los hombres, castigada con el diluvio universal, en el cual solamente se salvó en el arca Noé con su familia; la confusión de las lenguas y la división de las tierras entre los hijos de Noé: la separación de uno de los descendientes de Sem para ser el padre de los creyentes, y la estirpe del pueblo de Dios; y finalmente, la vida de los patriarcas hasta José. Tales son los grandiosos objetos de este libro. En él halla el cristiano no sólo el conocimiento de la existencia del verdadero Dios y de sus atributos, sino también la luz necesaria para conocerse a sí mismo y su corrupción y miseria, lo que le conduce a levantar su mente y dirigir su corazón hacia aquel celestial libertador, cuya sola gracia puede sacarle del pecado y sostenerle en medio de las tentaciones de la vida presente. Los misterios de este divino Salvador se ven admirablemente figurados en los principales sucesos que se refieren en el Génesis. Así, la muerte violenta e injusta que había de sufrir por la envidia de sus hermanos, la vemos figurada en la de Abel; su vida oculta, en la de Enoc; su cualidad de salvador, en Noé salvando en el arca al género humano; su vida de continuos viajes, en la de Abraham; su sacerdocio, en el de Melquisedec; su sacrificio, en el de Isaac; sus trabajos, en los de Jacob; su sufrimiento y gloriosa resurrección, en las humillaciones de José, y la gloria que de ellas se le siguió.

 

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GÉNESIS

Creación del cielo y de la tierra

1 1 En el principio crió Dios el cielo y la  tierra *. 2) La tierra, empero, estaba informe y vacía, y las tinieblas cubrían la superficie del abismo: y el Espíritu de Dios se movía sobre las aguas.
   3 Dijo, pues, Dios: Sea la luz. Y la luz fue. 4) Y vio Dios que la luz era buena: y dividió la luz de las tinieblas. 5) A la luz llamó día, y a las tinieblas noche: y así de la tarde aquélla y de la mañana siguiente, resultó el primer día.
   6 Dijo asimismo Dios *: Haya un firmamento * en medio de las aguas: que separe unas aguas de otras. 7) E hizo Dios el firmamento, y separó las aguas que estaban debajo del firmamento, de aquellas que estaban sobre el firmamento. Y quedó hecho así. 8) Y al firmamento llamóle Dios cielo. Con lo que de tarde y de mañana, se cumplió el día segundo.
   9 Dijo también Dios: Reúnanse en un lugar las aguas, que están debajo del cielo: y aparezca lo árido o seco. Y así se hizo. 10) Y al elemento árido * diole Dios el nombre de Tierra, y a las aguas reunidas las llamó Mares. Y vio Dios que lo hecho era bueno. 11) Dijo asimismo: Produzca la tierra yerba verde y que dé simiente, y plantas fructíferas que den fruto conforme a su especie, y contengan en sí mismas su simiente sobre la tierra. Y así se hizo. 12) Con lo que produjo la tierra yerba verde, y que da simiente según su especie, y árboles que dan fruto, de los cuales cada uno tiene su propia semilla según la especie suya. Y vio Dios que la cosa era buena.
13) Y de la tarde y mañana, resultó el día tercero.
   14 Dijo después Dios: Haya lumbreras o cuerpos luminosos en el firmamento del cielo, que distingan el día y la noche, y señalen los tiempos o las estaciones, los días y los años *.
15) A fin de que brillen en el firmamento del cielo, y alumbren la tierra. Y fue hecho así. 16) Hizo, pues, Dios dos grandes lumbreras: la lumbrera mayor, para que presidiese el día; y la lumbrera menor, para presidir a la noche: e hizo las estrellas. 17) Y colocólas en el firmamento o extensión del cielo, para que resplandeciesen sobre la tierra, 18) y presidiesen el día y la noche, y separasen la luz de las tinieblas. Y vio Dios que la cosa era buena. 19) Con lo que de tarde y mañana, resultó el día cuarto.
   20 Dijo también Dios: Produzcan las aguas reptiles animados que vivan en el agua, y aves que vuelen sobre la tierra, debajo del firmamento del cielo. 21) Crió, pues, Dios los grandes peces, y todos los animales que viven y se mueven, producidos por las aguas según sus especies, y asimismo todo volátil según su género. Y vio Dios que lo hecho era bueno.
   


1 Los días de la creación no sabemos si son días naturales o más bien ciertas épocas o períodos en los cuales Moisés divide el tiempo en que Dios creó, formó y adornó el universo.
1 Que Dios es el Creador de todas las cosas; es la verdad fundamental del orden religioso, de la cual se derivan todos nuestros deberes para con Dios. (Sal. 32, 6; 135, 5; Ecli. 18, 1; Hech. 14, 14.)
6   Sal,  135,  6;   148,  4;   Dn.  3,  60.
6 bis Por «firmamento» debe entenderse probablemente la atmósfera, o el cielo aéreo, en el  que vuelan los pájaros, se condensan las nubes, etc.
10   Job.  38, 4;  Sal. 32, 7;  88, 72;  135, 6. 
14   Sal.   135,  7.

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 22) Y bendíjolos, diciendo: Creced y multiplicaos, y henchid las aguas del mar: y multiplíquense las aves sobre la tierra. 23) Con lo que de la tarde y mañana, resultó el día quinto.
24 Dijo todavía Dios: Produzca la tierra ani
males vivientes en cada género, animales domésticos, reptiles y bestias silvestres de la tierra según sus especies. Y fue hecho así. 25) Hizo, pues, Dios las bestias silvestres de la tierra según sus especies, y los animales domésticos, y todo reptil terrestre según su especie. Y vio Dios que lo hecho era bueno. 26) Y por fin
dijo: Hagamos * al hombre a imagen y semejanza nuestra *: y domine a los peces del mar, y a las aves del cielo, y a las bestias, y a toda la tierra, y a todo reptil que se mueve sobre la tierra. 27) Crió, pues, Dios al hombre a imagen suya: a imagen de Dios le crió * los crió varón y hembra. 28) Y echóles Dios su bendición, y dijo *: Creced y multiplicaos *, y.henchid la tierra, y enseñoreaos de ella, y dominad a los peces del mar, y a las aves del cielo, y a todos los animales que se mueven sobre la tierra. 29) Y añadió Dios: Ved que os he dado todas las hierbas, las cuales producen simientes sobre la tierra, y todos los árboles, los cuales tienen en sí mismos simiente de su especie, para que os sirvan de alimento a vosotros *, 30) y a todos los animales de la tierra, y a todos cuantos animales vivientes se mueven sobre la tierra, a fin de que tengan que comer. Y así se hizo. 31) Y vio Dios todas las cosas que había hecho: y eran en gran manera buenas *. Con lo que de la tarde y de la mañana se formó el día sexto.

2 1  Quedaron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ornato de ellos. 2) Y completó Dios al séptimo día la obra que había hecho: y el día séptimo * reposó o cesó de todas las obras que había acabado. 3) Y bendijo al día séptimo; y le santificó *: por cuanto había cesado en él de todas las obras que crió hasta dejarlas bien acabadas.

Adán en el Paraíso terrenal

   4. Tal fue el origen del cielo y de la tierra, cuando fueron criados, en aquel día en que el Señor Dios hizo el cielo y la tierra.
   5. Y todas las plantas del campo antes que naciesen en la tierra, y toda la hierba de la tierra antes que de ella brotase: porque el Señor Dios no había aún hecho llover sobre la tierra, ni había hombre que la cultivase. 6) Salía, 

 

26 Había criado Dios el mundo para el hombre; ahora quiere criar al hombre para sí; y le cría a imagen suya, según el alma; la cual es incorpórea, inmortal, dotada de entendimiento, voluntad y libre albedrío; puede oscurecerse esla imagen por el pecado, mas no borrarse. (S. Aug. «Retracli, 2, 24.)
26 bis   Gn. 5,  1; 9, 6;   1 Co. 11, 7; Col. 3 10.
27   Sb. 2, 23;  Ecli.  17, 1; Mt.  19, 4.
28   Gn.   8,   17;   9,   1.
28 bis Estas palabras son más bien una aprobación del matrimonio que un precepto; y en caso de serlo, nunca se dirigirían a cada hombre en particular, sino, en general, a b especie humana. (Véase San Pablo. Epíst. I a los corintios; y San Agustín, «De Civitate Dei», 14, 22).
29   Gn.  9, 3.
31   Ecli. 39, 21; Mr. 7, 37.
2   Ex.  20,  11;  31,  17;  Dt. 5,  14;  He. 4, 4.
3 Dispuso que se dedicase este día al descanso y al culto del Criador.
(He. 4, 3.) Al  sábado ha sucedido después el «día  del  Señor» el  domingo.

 

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GÉNESIS

empero, de la tierra una fuente *, que iba regando toda la superficie de la tierra. 7) Formó, pues, el Señor Dios al hombre del lodo de la tierra, e inspiróle en el rostro un soplo o espíritu * de vida, y quedó hecho el hombre viviente con alma racional *.
   8. Había plantado el Señor Dios desde el principio un jardín delicioso, en que colocó al hombre que había formado, 9) y en donde el Señor Dios había hecho nacer de la tierra misma toda suerte de árboles hermosos a la vista, y de frutos suaves al paladar: y también el árbol de la vida en medio del paraíso, y el árbol de la ciencia del bien y del mal *. 10) De este lugar de delicias salía un río para regar el paraíso, río que desde allí se dividía en cuatro brazos. 11) Uno se llama Pisón y es el que circula por todo el país de Hevilat, en donde se halla el oro. 12) Y el oro de aquella tierra es finísimo *: allí se encuentra el bedelio y la piedra cornerina. 13) El nombre del segundo río es Gehón: éste es el que rodea toda la tierra de Etiopía. 14) El tercer río tiene por nombre Tigris: éste va corriendo hacia los Asirios. Y el cuarto río es el Eufrates.
   15. Tomó, pues, el Señor Dios al hombre, y púsole en el paraíso de delicias, para que le cultivase * y guardase. 16) Diole también este precepto diciendo: Come si quieres del fruto de todos los árboles del paraíso: 17) Mas del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal no comas: porque en cualquier día que comieres de él, infaliblemente morirás.

Institución del matrimonio

   18. Dijo asimismo el Señor Dios: No es bueno que el hombre esté solo: hagámosle ayuda y compañía semejante a él. 19) Formado, pues, que hubo de la tierra el Señor Dios todos los animales terrestres y todas las aves del cielo, los trajo a Adán, para que viese cómo los había de llamar: y, en efecto, todos los nombres puestos por Adán a los animales vivientes, ésos son sus nombres propios. 20) Llamó, pues, Adán

6 Un vapor, según el texto hebreo, que condensándose caía en forma de lluvia sobre la tierra.
7 Esto es, crió el alma racional y unióla al cuerpo para darle vida y movimiento. No es, pues, nuestra alma hija de la materia, sino obra del poder de Dios creador.
7 bis   1 Co.  15, 45.
9 La Escritura calla la especie de árbol que era, el cual se llama «del bien» y «del mal» por el efecto que produjo en el hombre, pues le hizo conocer «el bien» que había perdido y «el mal» en  que se había precipitado desobedeciendo a Dios.
12 Cerca de la Armenia está la Cólquida, tan celebrada por la calidad y abundancia de su oro. El «bedelio» es voz poco conocida, y puede significar la perla, o una especie de goma odorífera de que habla Plinio (lib. 12, c. 9. Ecli. 24, 35).
15 «Para que le cultivase». No quiere Dios que el hombre, aunque provisto de todo, pase el tiempo en la ociosidad.

   

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por sus propios nombres a todas las aves del cielo y a todas las bestias de la tierra: mas no se hallaba para Adán ayuda o compañero a él semejante. 21) Por lo tanto, el Señor Dios hizo caer sobre Adán un profundo sueño, y mientras estaba dormido le quitó una de las costillas y llenó de carne aquel vacío. 22) Y de la costilla aquella que había sacado de Adán formó el Señor Dios una mujer *: la cual puso delante de Adán.
   23. Y dijo o exclamó Adán: Esto es hueso * de mis huesos, y carne de mi carne: llamarse ha, pues, varona, porque del varón ha sido sacada.
24) Por cuya causa dejará el hombre a su padre y a su madre, y estará unido a su mujer, y los dos vendrán a ser una sola * carne.
   25. Y ambos, a saber, Adán y su esposa, estaban desnudos y no sentían por ello rubor ninguno *.

El pecado. — Su castigo. — El Redentor.

3 1  Era, empero, la serpiente el animal más astuto de todos cuantos animales había hecho el Señor Dios sobre la tierra *. Y dijo a la mujer: ¿Por qué motivo os ha mandado Dios que no comieseis de todos los árboles del paraíso? 2) A lo cual respondió la mujer: Del fruto de los árboles que hay en el paraíso sí comemos: 3) Mas del fruto de aquel árbol que está en medio del paraíso mandónos Dios que no comiésemos ni le tocásemos siquiera, para que no muramos.
4) Dijo entonces la serpiente a la mujer: ¡ Oh! Ciertamente que no moriréis *. 5) Sabe, empero, Dios que en cualquier tiempo que comiereis de él se abrirán vuestros ojos y seréis como dioses,, conocedores de todo, del bien y del mal. 6) Vio, pues, la mujer que el fruto de aquel árbol era bueno para comer, y bello a los ojos, y de aspecto deleitable: y cogió del fruto, y lo comió: dio también de él a su marido, el cual comió *.

 

22 No sacó el Señor a la mujer de la cabeza del hombre, ni tampoco de los pies, como para dar a entender que ni debe ser la señora ni la esclava del hombre, sino la compañera.
23   1  Co.  11, 9.
24 «Una sola carne». Jesucristo se sirvió de estas palabras para probar a los fariseos la indisolubilidad del matrimonio. San Pablo nos enseña que la unión íntima y estrecha de Adán y Eva, que eran como «dos» almas «en un solo cuerpo», significa la de Cristo y su Iglesia. (Mt. 19, 5; Mr. 10, 7; Ef. 5, 31; 1 Co. 6, 16.)
25 Eran, dice San Juan Crisóstomo, como dos ángeles revestidos de cuerpos. Sujetábase su carne al espíritu sin la menor repugnancia.
1 Moisés no ha hablado hasta ahora de la caída de los ángeles rebeldes; pero la supone en esta narración. Porque en la serpiente aquélla no puede dejar de reconocerse un instrumento del demonio.
4   2  Co.   11,  3.
6   Ecli. 25, 33;  1  Ti.  2,  14.

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GÉNESIS

   7. Luego se les abrieron a entrambos los ojos: y como echasen de ver que estaban desnudos, cosieron o acomodáronse unas hojas de higuera, y se hicieron unos delantales o ceñidores. 8) Y habiendo oído la voz del Señor Dios que se paseaba en el paraíso al tiempo que se levanta el aire después de mediodía *, escondióse Adán con su mujer de la vista del Señor Dios en medio de los árboles del paraíso.
   9. Entonces el Señor Dios llamó a Adán y díjole: ¿Dónde estás? *. 10) El cual respondió: He oído tu voz en el paraíso: y he temido y llenádome de vergüenza porque estoy desnudo, y así, me he escondido. 11) Replicóle: Pues ¿quién te ha hecho advertir que estás desnudo, sino el haber comido del fruto de que yo te había vedado que comieses? 12) Respondió Adán: La mujer que tú me diste por compañera, me ha dado del fruto de aquel árbol, y le he comido. 13) Y dijo el Señor Dios a la mujer: ¿Por qué has hecho tú esto? La cual respondió: La serpiente me ha engañado, y le he comido. 14) Dijo entonces el Señor Dios a la serpiente *: Por cuanto hiciste esto, maldita tú eres o seas entre todos los animales y bestias de la tierra: andarás arrastrándote sobre tu pecho, y tierra comerás todos los días de tu vida. 15) Yo pondré enemistades entre ti y la mujer, y entre tu raza y la descendencia suya: ella quebrantará tu cabeza *, y tú andarás acechando a su calcañar.
16) Dijo asimismo a la mujer: Multiplicaré tus trabajos y miserias en tus preñeces: con dolor parirás los hijos, y estarás bajo la potestad o mando de tu marido, y él te dominará *. 17) Y a Adán le dijo: Por cuanto has escuchado la voz de tu mujer, y comido del árbol de que te mandé no comieses, maldita sea la tierra por tu causa: con grandes fatigas sacarás de ella el alimento en todo el discurso de tu vida. 18) Espinas y abrojos te producirá, y comerás de los frutos que den las
hierbas o plantas de la tierra. 19) Mediante el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas a confundirte con la tierra de que fuiste formado: puesto que polvo eres y a ser polvo tornarás.

8 Es creíble que, durante el estado de la inocencia, Dios se dejaba ver de nuestros primeros padres bajo alguna figura acomodada a su condición, y que esta aparición del Señor era precedida de algún ligero y suave viento que los avisaba.
9 No ignoraba Dios en dónde estaba Adán; mas, a manera de un padre lleno de misericordia, convida al hombre a que vuelva en sí. Como si dijera: ¿Por qué huyes ahora de mi presencia? (Tertul.)
14 Esta maldición, aunque comprende a la serpiente material, se dirige especialmente a la serpiente infernal, o espíritu maligno. La expresión «comer el polvo como las serpientes» se halla en la Escritura. (Mi. 7, 17.))
15 El hebreo, en vez del «ipsa» de la Vulgata, tiene «ipse», con relación al «descendiente» de la mujer; pero el sentido es el mismo. Esta mujer es María, así como el descendiente de ella es Cristo. «El» hijo de la mujer, Jesucristo, hijo de Dios, «quebrantará tu cabeza». O bien: Quebrantará tu cabeza la mujer: que, llena de gracia, dará a luz al Hijo de Dios. «Y tú andarás acechando su calcañar». Cristo peleará con el demonio, no empleando su divino poder, sino con la flaqueza de su carne, significada por el calcañar.
16   1 Co. 14, 34.

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   20. Y Adán puso a su mujer el nombre de Eva, esto es, Vida: atento a que había de ser madre de todos los vivientes. 21) Hizo también el Señor Dios a Adán y a su mujer unas túnicas de pieles, y los vistió. 22) Y dijo;.Ved ahí a Adán que se ha hecho como uno de nosotros *, conocedor del bien y del mal; ahora, pues, echémosle de aquí, no sea que alargue su mano, y tome también del fruto del árbol de conservar la vida, y coma de él, y viva para siempre. 23) Y lo echó el Señor Dios del paraíso de deleites para que labrase la tierra, de que fue formado,
24) Y desterrado Adán, colocó Dios delante del paraíso de delicias un querubín con espada de fuego, el cual andaba alrededor para guardar el camino que conducía al árbol de la vida,

Caín y Abel

4 1   Adán, pues, conoció a Eva su mujer: la  cual concibió y parió a Caín: diciendo: He adquirido un hombre por merced de Dios. 2) Y parió después al hermano de éste, Abel. Abel fue pastor de ovejas y Caín labrador. 3) Y aconteció al cabo de mucho tiempo que Caín presentó al Señor ofrenda de los frutos de la tierra. 4) Ofreció asimismo Abel de los primerizos de su ganado, y de lo mejor de ellos: y el Señor miró con agrado a Abel y a sus ofrendas. 5) Pero de Caín y de las ofrendas suyas no hizo caso: por lo que Caín se irritó sobremanera, y decayó su semblante *. 6) Y díjole el Señor: ¿Por qué motivo andas enojado? Y ¿por qué está demudado tu rostro? 7) ¿No es cierto que si obrares bien serás recompensado, pero si mal, el castigo del pecado estará siempre presente en tu puerta? *. Mas de cualquier modo su apetito o la concupiscencia, estará a tu mandar, y tú le dominarás si quieres.
8) Dijo después Caín a su hermano Abel: Salgamos fuera. Y estando los dos en el campo, Caín acometió a su hermano Abel y le mató *,
9) Preguntóle después el Señor a Caín: ¿Dónde está tu hermano Abel? Y respondió: No lo sé.
 ¿ Soy yo acaso guarda de mi hermano? 10) Replicóle el Señor: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano está clamando a mí desde la tierra. 11) Maldito, pues, serás tú desde

22   Es  una  ironía.  Por las  palabras  «uno de nosotros» entienden  las tres  divinas personas.
5   Poniéndose  triste  y cabizbajo,  como afrentado.
7   Como un  animal  nocivo, te  acecharé  siempre.
8   Sb. 19, 3; Mt. 23, 35; 1 Jn. 3, 12; Jue. V. 11.

 

 

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GÉNESIS

ahora sobre la tierra, la cual ha abierto su boca y recibido de tu mano la sangre de tu hermano.
12) Después que la habrás labrado, no te dará sus frutos: errante y fugitivo vivirás sobre la tierra. 13) Y dijo Caín al Señor: Mi maldad es tan grande que no puedo yo esperar perdón.
14) He aquí que tú hoy me arrojas de esta tierra, y yo iré a esconderme de tu presencia, y andaré errante y fugitivo por el mundo: por lo tanto, cualquiera que me hallare, me matará. 15) Díjole el Señor: No será así: antes bien, cualquiera que matare a Caín, recibirá un castigo siete veces mayor. Y puso el Señor en Caín una señal * para que ninguno que le encontrase le matara. 16) Salido, pues, Caín de la presencia del Señor, prófugo en la tierra, habitó en el país que se encuentra al oriente de Edén.

Descendencia de Caín

   17. Y conoció Caín a su mujer, la cual concibió, y parió a Henoc: y edificó una ciudad que llamó Henoc, del nombre de su hijo. 18) Con el tiempo Henoc engendró a Irad, Irad engendró a Maviael, Maviael engendró a Matusael y Matusael engendró a Lamec. 19) El cual tomó dos mujeres *, la una llamada Ada, y la otra Sella. 20) Y Ada parió a Jabel, que fue el padre de los que habitan en cabañas y de los pastores. 21) Y tuvo un hermano llamado Jubal: el mismo que fue padre o maestro de los que tocan la cítara y órgano o flauta. 22) Sella también parió a Tubalcaín, que fue artífice en trabajar de martillo toda especie de obras de cobre y de hierro. Hermana de Tubalcaín fue Noema. 23) Dijo, pues, Lamec a sus mujeres Ada y Sella: Oíd lo que voy a decir, ¡ oh vosotras mujeres de Lamec!, parad mientes en mis palabras: Yo he muerto a un hombre con la herida que le hice, sí, he muerto a un joven con el golpe que le di. 24) Pero si del homicidio de Caín la venganza será siete veces doblada, la venganza de Lamec lo será setenta veces siete.

Descendencia de Adán

   25. ADÁN todavía conoció de nuevo a su mujer: la cual parió un hijo, a quien puso por nombre Set, diciendo: Dios me ha sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mató Caín.
26) También a Set le nació un hijo, que llamó Enós: éste comenzó a invocar el nombre del Señor *.

15 Los Padres creen que esta señal fue un continuo temblor de todo su cuerpo, acompañado de un semblante atroz que daba a conocer la agitación de su conciencia.
19 Lamec, de la raza de Caín, fue el primero que dio este ejemplo de poligamia, contra la institución de Dios.
26  Con ceremonias especiales.


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5 1    Ésta es la genealogía de ADÁN.
En el día en que Dios crió al hombre, a semejanza de Dios le crió *. 2) Los crió varón y hembra, y echóles su bendición: y al tiempo que fueron criados les puso por nombre Adán *. 3) Cumplió Adán los ciento treinta años de edad, y engendró un hijo a imagen y semejanza suya, a quien llamó * Set. 4) Los días de Adán, después que engendró a Set, fueron ochocientos años, y engendró hijos e hijas *. 5) Y así todo el tiempo que vivió Adán fue de novecientos y treinta años *, y murió. 6) Y vivió Set ciento y cinco años, y engendró a Enós.
   7 SET, después que engendró a Enós vivió ochocientos y siete años, y engendró hijos e hijas. 8) Con lo que todos los días de Set vinieron a ser novecientos y doce años, y murió.
   9) ENÓS vivió noventa años, y engendró a Cainán. 10) Después de cuyo nacimiento vivió ochocientos y quince años, en los cuales tuvo hijos e hijas. 11) Y todos los días de Enós fueron novecientos y cinco años, y murió.
   12. Vivió también CAINÁN setenta años, y engendró a Malaleel. 13) Y vivió Cainán después de haber engendrado a Malaleel, ochocientos y cuarenta años, y tuvo hijos e hijas. 14) y todos los días de Cainán vinieron a ser novecientos y diez años, y murió.
   15. Vivió MALALEEL setenta y cinco años, y engendró a Jared. 16) Y después de haber engendrado a Jared, vivió Malaleel ochocientos y treinta años, y engendró hijos e hijas. 17) Conque toda la vida de Malaleel fue de ochocientos y noventa y cinco años, y murió.
   18. JARED vivió ciento y sesenta y dos años, y engendró a Henoc. 19) Y vivió Jared, después del nacimiento de Henoc, ochocientos años, y engendró hijos e hijas. 20) Y así toda la vida de Jared fue de novecientos sesenta y dos años, y murió.
   21 Y vivió HENOC sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén. 22) Y el proceder de Henoc fue según Dios; y vivió después de haber engendrado a Matusalén, trescientos años,

 

 

1   Sb. 1, 27;  Gn. 9, 6; Sb. 2, 23;  Ecli. 17, 1.
2   Que significa:  «De tierra».
3 En esta genealogía, dejado Caín aparte (que es considerado por los Santos Padres como cabeza de los hombres impíos), se forma la descendencia de Adán por su hijo Set: el cual fue la estirpe del pueblo escogido de Dios y de los progenitores del Mesías, que es el objeto de toda la Escritura.
4   1 Co. 1, 1.
5 Estos años, y lo mismo los que vivieron los demás patriarcas, son sin duda años de doce meses como los nuestros. Después del diluvio, cuando no quedaron más que ocho personas, se suplió a la brevedad de la vida de los hombres con la poligamia, la cual fue desde entonces permitida al pueblo hebreo.

 

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GÉNESIS

y engendró hijos e hijas. 23) Y todos los días de Henoc fueron trescientos y sesenta y cinco años. 24) Y siguió caminando en pos de Dios, y desapareció: porque Dios le trasladó *.
   25 MATUSALÉN vivió ciento ochenta y siete años, y engendró a Lamec. 26) Y vivió Matusalén, después que engendró a Lamec, setecientos y ochenta y dos años, y engendró hijos e hijas.
27) Con que todos los días de Matusalén fueron novecientos sesenta y nueve años, y murió.
   28 LAMEC, a los ciento ochenta y dos años de su vida, engendró un hijo: 29) al cual llamó Noé, diciendo: Éste ha de ser nuestro consuelo en medio de los trabajos y fatigas de nuestras manos, en esta tierra que maldijo el Señor. 30) Y vivió Lamec, después del nacimiento de Noé, quinientos noventa y cinco años, y engendró hijos e hijas. 31) Y toda la vida de Lamec fue de setecientos setenta y siete años, y murió.
   Pero NOÉ, siendo de quinientos años, engendró a Sem, a Cam y a Jafet.

Ocasión del diluvio

6 1 Habiendo, pues, comenzado los hombres a multiplicarse sobre la tierra, y procreado hijas, 2) viendo los hijos de Dios *, la hermosura de las hijas de los hombres, tomaron de entre todas ellas por mujeres las que más les agradaron. 3) Dijo entonces Dios: No permanecerá mi espíritu en el hombre para siempre, porque es muy carnal: y sus días serán ciento y veinte años *. 4) Es de notar que en aquel tiempo había gigantes sobre la tierra: porque después que los hijos de Dios se juntaron con las hijas de los hombres, y ellas concibieron, salieron a luz estos valientes del tiempo antiguo, jayanes de nombradía.
   5 Viendo, pues, Dios ser mucha la malicia de los hombres en la tierra, y que todos los pensamientos de su corazón se dirigían al mal continuamente *, 6) pesóle de haber criado al hombre en la tierra *. Y penetrado su corazón de un íntimo dolor:
7) Yo raeré, dijo, de sobre
la faz de la tierra al hombre, a quien crié, desde el hombre hasta los animales, desde el reptil hasta las aves del cielo: pues siento ya el haberlos hecho.

 

 

24 «Le trasladó Dios» al paraíso: no murió. (Ecli. 44, 16; He. 11,5.) Muchos Padres creen que vive todavía Henoc, y que vendrá al hn del mundo a predicar y convertir a los gentiles, como Elias hará con los judíos. (Véase Ecli. 44, 16; He. 11, 5; Ap. 11, 3, 41.)
2 Por «hijos de Dios» entienden los Santos Padres los hijos de Set, que siguieron la piedad de su padre; y «por hijas de los hombres» las que descendían de Caín, perversas como el padre.
3   Pasados éstos, enviaré el diluvio sobre la tierra.
5   Gn. 8, 21;  Mt.  15,  19.

6 En Dios, que todo lo tiene presente, no cabe arrepentimiento. Semejantes expresiones, de que usa la Escritura, acomodándose a nuestro modo de hablar, sirven para demostrar la enorme gravedad de las injurias hechas a Dios, por las cuales el Señor resolvió quitar al hombre los dones de que se hacía indigno.

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8) Mas Noé halló gracia delante del Señor.
9) Éstos son los hijos que engendró Noé: Noé fue varón justo y perfecto en sus días, y siguió a Dios *. 10) Y engendró tres hijos, a Sem, a Cam y a Jafet. 11) Entretanto, la tierra estaba corrompida a la vista de Dios y colmada de iniquidad.

El Arca. Su contenido.

   12 Viendo, pues, Dios que la tierra estaba corrompida (por cuanto lo estaba la conducta de vida de todos los mortales sobre la tierra),
13) dijo a Noé: llegó ya el fin de todos los hombres decretado por mí; pues yo los exterminaré juntamente con la tierra. 14) Haz para ti un arca de maderas bien acepilladas: en el arca dispondrás celditas y las calafatearás con brea por dentro y por fuera. 15) Y has de fabricarla de esta suerte: La longitud del arca será de trescientos codos *, la latitud, de cincuenta, y de treinta codos su altura. 16) Harás una ventana en el arca, y el techo o cubierta del arca le harás no plano, sino de modo que vaya alzándose hasta un codo, y escupa el agua; pondrás la puerta del arca en un costado; y harás en ella tres pisos, uno abajo, otro en medio y otro arriba. 17) Y he aquí que voy a inundar la tierra con un diluvio de aguas, para hacer morir toda la carne en que hay espíritu de vida debajo del cielo: Todas cuantas cosas hay en la tierra perecerán. 18) Mas contigo yo estableceré mi alianza: y entrarás en el arca tú y tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos, contigo. 19) Y de todos los animales de toda especie meterás dos en el arca macho y hembra, para que vivan contigo. 20) De las aves según su especie, de las bestias según la suya, y de todos los que se arrastran por la tierra según su casta: dos de cada cual entrarán contigo, para que puedan conservarse. 21) Por lo tanto, tomarás contigo de toda especie de comestibles, y los pondrás en tu morada: y te servirán tanto a ti como a ellos de alimento,
22) Hizo, pues, Noé todo lo que Dios le había mandado.

7 1    Díjole  después  el  Señor:   Entra tú, y
toda tu familia, en el arca: pues que a ti
te he reconocido justo delante de mí en medio
de esta generación *. 

 

 

9   Ecli. 44,  17.
15 El arca tendría unos 150 metros de larga, 25 de ancha y 15 de alta: su capacidad era más que suficiente para el fin que Dios se proponía.
1   He. 11, 7; 2 P. 2, 5.

 

 

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2) De todos los animales limpios * has de tomar de siete en siete o siete de cada especie, macho y hembra: mas de los animales inmundos de dos en dos, macho y hembra. 3) E igualmente de las aves del cielo de siete en siete, macho y hembra: para que se conserve su casta o especie sobre la faz de toda la tierra. 4) Por cuanto de aquí a siete días yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches, y exterminaré de la superficie de la tierra todas las criaturas animadas que hice.
5) Ejecutó, pues, Noé todo lo que le había mandado el Señor. 6) Era Noé de edad de seiscientos años cuando las aguas del diluvio inundaron la tierra. 7) Y entró Noé en el arca por salvarse de las aguas del diluvio *, y con él sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos. 8) Asimismo de los animales limpios y no limpios, y de lar aves, y de todo lo que se mueve sobre la tierra, 9) se le entraron a Noé en el arca de dos en dos, macho y hembra, como el Señor lo tenía ordenado a Noé.

El diluvio  

   10 Pasados los siete días, las aguas del diluvio inundaron la tierra. 11) A los seiscientos años de la vida de Noé, en el mes segundo, a diez y siete días del mismo mes, se rompieron todas las fuentes o depósitos del grande abismo de los mares, y se abrieron las cataratas del cielo *: 12) y estuvo lloviendo sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches. 13) En el plazo señalado del día dicho, entró Noé,.con Sem, Cam y Jafet, sus hijos, su mujer y las tres mujeres de sus hijos con ellos, en el arca: 14) ellos y todo animal silvestre según su género, y todos los animales domésticos según su especie, y todo cuanto se mueve sobre la tierra según su género, y toda especie de volátil, toda casta de aves, y de todo cuanto tiene alas 15) se le entraron a Noé en el arca, de dos en dos, macho y hembra, de toda carne en que había espíritu de vida. 16) Y los que entraron, entraron macho y hembra de toda especie, como Dios se lo había mandado; y el Señor la cerró por la parte de afuera.  
   17 Entonces vino el diluvio por espacio de cuarenta días sobre la tierra: y crecieron las

2 De toda especie de animales limpios deben entrar siete cabezas, tres con sus hembras y el séptimo sin compañero, para ser ofrecido en holocausto. Así lo entienden la mayor parte de los expositores.
7   Mt. 24, 37; Le. 17, 26;  1 P. 3, 10.
11 Esto es, todas aquellas aguas que al principio del mundo cubrían la tierra, y se recogieron después en los mares, fuentes, lagos, etc., y las que se reunieron en la región del aire, y cayeron con furioso ímpetu. Muchos expositores modernos explican la universalidad del diluvio entendiéndolo únicamente de la tierra entonces habitada.

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aguas e hicieron subir el arca muy alto sobre la tierra. 18) Porque la inundación de las aguas fue grande en extremo: y ellas lo cubrieron todo en la superficie de la tierra; mientras tanto el arca ondeaba sobre las aguas. 19) En suma, las aguas sobrepujaron desmesuradamente la tierra, y vinieron a cubrirse todos los montes encumbrados debajo de todo el cielo. 20) Quince codos se alzó el agua sobre los montes, que tenía cubiertos. 21) Y pereció toda carne que se movía sobre la tierra, de aves, de animales, de fieras y de todos los reptiles que serpean sobre la tierra: los hombres todos * 22) y todo cuanto en la tierra tiene aliento de vida, todo pereció *. 23) Y destruyó todas las criaturas que vivían sobre la tierra, desde el hombre hasta las bestias, tanto los reptiles como las aves del cielo; y no quedó viviente en la tierra; sólo quedó Noé y los que estaban con él en el arca. 24) Y las aguas dominaron sobre la tierra por espacio de ciento cincuenta días.

Cesa el diluvio

8 1     Dios, entretanto, teniendo presente a Noé, y a todos los animales, y a todas las bestias mansas que estaban con él en el arca, hizo soplar el viento sobre la tierra, con lo que se fueron disminuyendo las aguas. 2) Y se cerraron los manantiales del abismo del mar y las cataratas del cielo, y se atajaron las lluvias que del cielo caían. 3) Y se fueron retirando de la tierra las aguas ondeando y retrocediendo, y empezaron a menguar después de los ciento y cincuenta días. 4) Y el arca, a los veinte y siete días del mes séptimo *, reposó sobre los montes de Armenia. 5) Las aguas iban de continuo menguando hasta el décimo mes, pues que en el primer día de este mes se descubrieron las cumbres de los montes. 6) Pasados después cuarenta días, abriendo Noé la ventana que tenía hecha en el arca, despachó al cuervo: 7) el cual, habiendo salido, no volvió, hasta que las aguas se secaron sobre la tierra *. 8) Envió también después de él la paloma, para ver si ya se habían acabado las aguas en el suelo de la tierra. 9) La cual, como no hallase dónde poner su pie, se volvió al arca, porque había aún agua sobre la tierra; así, alargó la mano y, cogiéndola, la metió en el arca. 10) Esperando, pues, otros siete días más, segunda vez echó a volar la paloma fuera del arca. 11) Mas ella volvió a Noé por la tarde, trayendo

21   (Sb.  10, 4;  Ecli. 29, 28;   1  P. 3, 20.)
22 El arca fue figura de la Iglesia. Solamente dentro de ella hay salvación y vida.
4   El mes séptimo se llama  «nisán» (marzo-abril).
7 Esto es, no volvió a entrar dentro, sino que iba y volvíase después sobre la cubierta del arca.

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en el pico un ramo de olivo con las hojas verdes: por donde conoció Noé que las aguas habían cesado de cubrir la tierra. 12) Con todo eso aguardó otros siete días, y echó a volar la paloma, la cual no volvió ya más a él.

Pacto de Dios con Noé

   13 Así que el año seiscientos y uno de la vida de Noé, en el mes primero, el primer día del mes, se retiraron las aguas de sobre la tierra, y abriendo Noé la cubierta del arca, miró, y vio que se había secado la superficie de la tierra. 14) En el mes segundo, a veinte y siete días del mes, quedó seca la tierra. 15) Entonces habló Dios a Noé, diciendo: 16) Sal del arca, tú y tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos contigo. 17) Saca también fuera contigo todos los animales que tienes dentro, de toda casta, tanto de aves como de bestias y de todos los reptiles, que andan arrastrando sobre la tierra, y salid a tierra: propagaos y multiplicaos sobre ella *. 18) Salió, pues, Noé, y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos. 19) Como también salieron del arca todos los animales, bestias y reptiles que serpean sobre la tierra, según sus especies. 20) Y edificó Noé un altar al Señor y, cogiendo de todos los animales y aves limpios, ofreció holocaustos sobre el altar. 21) Y el Señor se complació en aquel olor de suavidad, y dijo: Nunca más maldeciré la tierra por las culpas de los hombres *, atento a que los sentidos y pensamientos del corazón humano están inclinados al mal desde su mocedad; no castigaré, pues, más a todos los vivientes como he hecho *. 22) Mientras el mundo durare, no dejarán jamás de sucederse la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, la noche y el día.

 9  1    Después bendijo a Noé y a sus hijos. Y díjoles: Creced y multiplicaos, y poblad la tierra *. 2) Que teman y tiemblen ante vosotros todos los animales de la tierra, y todos los peces del mar están sujetos a vuestro poder. 3) Y todo lo que tiene movimiento y vida os servirá de alimento: todas estas cosas os las entrego, así como las legumbres y hierbas. 4) Excepto que no habéis de comer la carne con sangre *. 5) Porque yo tomaré venganza

17   Sb. 1, 22; Gn. 9, 17.
21   Promete Dios no volver a castigar las  maldades  de los hombres  con  semejante universal  castigo,  y  que  tendrá  compasión de la flaqueza humana.  Nótese aquí el dogma del pecado original, y cómo la concupiscencia nace con el hombre. 21 bis   Gn. 6, 5; Mt. 15, 19. 1   Gn. 1, 22, 28; 8, 17.
4   Los hebreos y otros antiguos pueblos creían que en la sangre era en donde residía el alma. (Lv.  17,  14.) El designio de Dios fue apartar a los hombres de derramar la sangre humana, y que le ofreciesen la sangre de los animales, qnt es como la vida, en cambio de la vida del hombre pecador.

 

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de vuestra sangre sobre cualquiera de las bestias que la derrame *; y la muerte de un hombre la vengaré en el hombre, en el hombre hermano suyo. 6) Derramada será la sangre de cualquiera que derrame sangre humana: porque a imagen de Dios fue criado el hombre *. 7) Vosotros, pues, creced y multiplicaos, y dilataos sobre la tierra, y pobladla *.
   8 Dijo también a Noé, y a sus hijos igualmente que a él: 9) Sabed que yo voy a establecer mi pacto con vosotros: 10) y con todo animal viviente que está con vosotros, tanto de aves como de animales domésticos y campestres de la tierra, que han salido del arca, y con todas las bestias de la tierra. 11) Estableceré mi pacto con vosotros, y no perecerá ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá en lo venidero diluvio que destruya la tierra, 12) Y dijo Dios: Ésta es la señal de la alianza que establezco por generaciones perpetuas, o para siempre, entre mí y vosotros, y con todo animal viviente que mora con vosotros. 13) Pondré mi arco que coloqué en las nubes, y será la señal de la alianza entre mí y entre la tierra *. 14) Y cuando yo cubriere el cielo de nubes, aparecerá mi arco en ellas *; 15) y me acordaré de mi alianza con vosotros, y con toda ánima viviente que vivifica la carne: y ya no habrá más aguas de diluvio que destruyan todos los vivientes.
16) Mi arco, pues, estará en las nubes, y en viéndolo, me acordaré de la alianza sempiterna concertada entre Dios y toda ánima viviente, de toda carne que habita sobre la tierra. 17) Y repitió Dios a Noé: Ésta es la señal de la alianza que tengo establecida entre mí y todo viviente sobre la tierra.

Los hijos de Noé

   18 Eran, pues, los hijos de Noé, que salieron del arca, Sem, Cam y Jafet: este mismo Cam es el padre de Canaán. 19) Dichos tres son los hijos de Noé: y de éstos se propagó todo el género humano sobre toda la tierra, 20) Y Noé, que era labrador, comenzó a labrar la tierra y plantó una viña. 21) Y bebiendo de su vino, quedó embriagado *, y echóse desnudo en medio de su tienda. 

 

 

5   Ex. 21, 28.
6   Mt. 26, 52;  Ap.   13,  10.
7   Gn.  1, 28;  8,  17.
13 El arco iris, que antes había sido un efecto meramente natural de la lluvia, quiso el Señor que fuese después como una prenda visible de su promesa.
14   Ecli. 43,  12.
21 Bebió Noé el vino sin conocer la fuerza y vigor que éste tenía; y así le excusan de pecado, generalmente, los San
tos Padres.

 

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22) Lo cual, como hubiese visto Cam, padre de Canaán, esto es, la desnudez vergonzosa de su padre, salió fuera a contárselo a sus hermanos. 23) Pero Sem y Jafet, echándose una capa o manta sobre sus hombros, y caminando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre, teniendo vueltos sus rostros: y así no vieron las vergüenzas del padre.
24) Luego que despertó Noé de la embriaguez, sabido lo que había hecho con él su hijo menor,
25) dijo: Maldito sea Canaán, esclavo será de los esclavos de sus hermanos. 26) Y añadió: Bendito el Señor Dios de Sem, sea Canaán esclavo suyo.
27) Dilate Dios a Jafet, y habite en las tiendas de Sem, y sea Canaán su esclavo.
   28 En fin, Noé vivió después del diluvio trescientos cincuenta años. 29) Y así, todos los días que vivió fueron novecientos cincuenta años, y murió.

Descendientes de Noé

10 1    Éstos son los descendientes de los hijos de Noé, Sem, Cam y Jafet, y éstos los hijos que les nacieron después del diluvio. * 2) Hijos de JAFET: Comer y Magog, y Madai, y Javán, y Túbal *, y Mosoc, y Tiras. 3) Hijos de Comer: Ascenez, y Rifat, y Togorma. 4) Hijos de Javán: Elisa y Tarsis, Cetim y Dodanim. 5) Éstos se repartieron algún tiempo después las islas * de las naciones y las diversas regiones, cada cual según su propia lengua, familia y nación.
   6 Hijos de CAM: fueron Cus, Mesraim y Fut y Canaán. 7) De Cus lo fueron Saba, y Hevila, y Sabatai y Regma, y Sabataca. Los de Regma: Saba y Dadán. 8) Cus engendró también a Nemrod: éste comenzó a ser prepotente en la tierra, 9) y en efecto era un cazador forzudo delante del Señor *. De donde vino el proverbio: Forzudo cazador a vista del Señor como un Nemrod. 10) Y el principio de su reino fue Babilonia, y Arac, y Acad, y Calanne, en tierra de Sennaar. 11) De cuyo país salió Assur, el que fundó a Nínive, y las plazas o grandes calles de la ciudad, y a Calé. 12) Y también a Resen, entre Nínive y Calé: ésta es la ciudad grande *. 13) Mesraim engendró a Ludim y Anamim, y a Laabim, y a Nefutuim, 14) y a Fetrusim, y a Casluim: de los cuales salieron los filisteos y los caftoreos. 15) Y Canaán 

 

1  (1 Cr. 1, 5.)
2 De éste, según San Jerónimo y otros autores, proceden los españoles, dichos antiguamente «iberios».
5 Los hebreos entendían por «islas», no sólo las verdaderamente tales, sino todas aquellas tierras adonde no podían ir sino por mar, y así llamaban «islas de las naciones» a España, Francia, Italia, Grecia, Asia Menor, etc.
9  El  más valiente y osado debajo del cielo.
12  Jo. 3, 3.

 

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engendró a Sidón, su primogénito; al heteo, 16) al jebuseo, al amorreo, al gergeseo, 17) al heveo y al araceo, al sineo 18) y al aradio, al samareo y al amateo: y de aquí descendieron los pueblos de los cananeos. 19) Cuyos límites fueron como quien va de Sidón a Gerara, tocando en Gaza, hasta entrar en Sodoma y Gomorra, y Adama, y Seboín, terminando en Lesa. 20) Éstos son los hijos de Cam según sus prosapias, y lenguas, y linajes, y países, y naciones.
21 También tuvo varios hijos Sem, padre de todos los hijos de Heber, hermano mayor de Jafet. 22) Hijos de Sem: fueron Elam, y Assur, y Arfaxad, y Lud, y Aram. 23) De Aram fueron hijos Us, y Huí, y Geter, y Mes. 24) Arfaxad, pues, engendró a Sale, de quien nació Heber. 25) A Heber le nacieron dos hijos: uno tuvo por nombre Faleg *, a causa de que por aquel entonces se hizo la partición de la tierra; el nombre de su hermano fue Jectan. 26) Este Jectan engendró a Elmodad, y a Salep, y a Asarmot, y a Jaré, 27) y a Aduram, y a Uzal, y a Decía, 28) y a Ebal, y a Abimael, y a Saba; 29) a Ofir y Hevilla, y a Jobab: todos estos son hijos de Jectan. 30) Y vino a ser la habitación de éstos desde Messa caminando hasta Sefar, monte que está al Oriente. 31) Éstos son los hijos de Sem, según sus linajes, y lenguas, y países y naciones propias. 32) Éstas son las familias de Noé, repartidas en sus pueblos y naciones. De éstas se propagaron las diversas gentes en la tierra después del diluvio.

La torre de Babel

11 1    No tenía entonces la tierra más que un solo lenguaje y unos mismos vocablos. 2) Mas partiendo de Oriente estos pueblos, hallaron una vega en tierra de Sennaar, donde hicieron asiento.
3) Y se dijeron unos a otros: Venid, hagamos ladrillos y cozámolos al fuego. Y se sirvieron de ladrillos en lugar de piedras, y de betún en vez de argamasa, 4) y dijeron: vamos a edificar una ciudad y una torre, cuya cumbre llegue hasta el cielo *: y hagamos célebre nuestro nombre antes de esparcirnos por toda la faz de la tierra. 5) Y descendió el Señor * a ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de Adán, y dijo: He aquí, que el pueblo es uno solo, y todos tienen un mismo lenguaje; y han empezado esta fábrica, ni desistirán de sus ideas hasta llevarlas al cabo. 7) Ea, pues, descendamos *, y confundamos allí

 

25   Esto es,  «división».
4   Hipérbole, que significa «una altura extraordinaria».
5 Es un modo de hablar acomodado a la debilidad de nuestro espíritu.
7 Los Padres notan en estas palabras la distinción de tres Personas divinas.

 
  

 

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mismo su lengua, de manera que el uno no entienda el habla del otro. 8) Y de esta suerte los esparció el Señor desde aquel lugar por todas las tierras, y cesaron de edificar la ciudad. 9) De donde se le dio a ésta el nombre de Babel o Confusión, porque allí fue confundido el lenguaje de toda la tierra: y desde allí los esparció el Señor por todas las regiones.

Descendientes de Sem

   10 Ésta es la descendencia de Sem: SEM era ya de cien años cuando engendró a Arfaxad, dos años después del diluvio *. 11) Y vivió Sem, después que engendró a Arfaxad, quinientos años, y tuvo o engendró hijos e hijas.
   12 Y ARFAXAD, a los treinta y cinco años de su vida, engendró a Sale. 13) Después de lo cual vivió Arfaxad trescientos tres años, y tuvo hijos e hijas.
   14 Y SALE, a los treinta años de su vida, engendró a Heber. 15) Y vivió Sale, después de engendrado Heber, cuatrocientos tres años, y tuvo hijos e hijas.
   16 Y HEBER, a los treinta y cuatro años de su vida, engendró a Faleg. 17) Después de lo cual vivió Heber cuatrocientos treinta años, y tuvo hijos e hijas.
   18 FALEG, asimismo, a los treinta años de edad, engendró a Reu. 19) Y vivió Faleg, después que engendró a Reu, doscientos nueve años, y tuvo hijos e hijas.
   20 REU vivió treinta y dos años, y engendró a Sarug. 21) Después de lo cual, vivió Reu doscientos siete años, y tuvo hijos e hijas.
   22 También SARUG, a los treinta años de su vida, engendró a Nacor. 23) Y vivió Sarug, después que engendró a Nacor, doscientos años, y tuvo hijos e hijas.
   24 NACOR vivió veintinueve años, y engendró a Tare. 25) Y vivió Nacor, después de engendrado Tare, ciento diecinueve años, y tuvo hijos e hijas.
   26 TARE, cumplidos sesenta años de su vida, engendró a Abram, y a Nacor, y a Aran *.

Historia de Abram

   27 Y ésta es la descendencia de Tare: Tare engendró a Abram, a Nacor y a Aran. Y Aran engendró a Lot. 28) Y murió Aran antes que su padre Tare, en la tierra de su nacimiento, en Ur de los caldeos. 29) Abram y Nacor tomaron a su tiempo mujeres: El nombre de la mujer de Abram era Sarai, y el de la mujer de Nacor,

10   1 Cr.  1, 17.
26   Jos. 24, 2;  1 Cr. 1, 26.

     

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Melca, hija que fue de Aran, padre de Melca, y padre también de Jesca. 30) Sarai, empero, era estéril, y no tenía hijos.
   31 Tare, pues, tomó consigo a Abram su hijo, y a su nieto Lot, hijo de Aran, y a Sarai su nuera, esposa de su hijo Abram, y sacólos de Ur de los caldeos, con ánimo de pasar a tierra de Canaán: y llegaron hasta la ciudad de Harán, y se establecieron allí *.
   32 Murió Tare en Harán, siendo de edad de doscientos años.

Vocación de Abram

12 1  Y dijo el Señor a Abram *: Sal de tu tierra, y de tu parentela, y de la casa de tu padre, y ven a la tierra que te mostraré *, 2) Y yo te haré cabeza de una nación grande, bendecirte he, y ensalzaré tu nombre, y tú serás bendito * o serás una bendición. 3) Bendeciré a los que te bendigan, y maldeciré a los que te maldigan, y EN TI (en uno de tus descendientes) serán benditas todas las naciones de la tierra *.
   4 Salió, pues, Abram como se lo había ordenado el Señor, y partió con él Lot: de 
seten
ta y cinco años era Abram cuando salió de la ciudad de Harán *. 5) Y llevó consigo a Sarai, su mujer, y a Lot, hijo de su hermano, con cuanta hacienda y familia habían adquirido en Harán: y partieron para la tierra de Canaán, Venidos a ella, 6) atravesó Abram el país hasta el lugar de Siquem, hasta el famoso valle: el cananeo habitaba entonces aquella tierra. 7) Y apareció el Señor a Abram, y díjole: Esta tierra la daré a tu descendencia. Y él edificó allí mismo un altar al Señor, que se le había aparecido *. 8) Y pasando de allí a un monte, que miraba al oriente de Betel, aquí tendió su pabellón, teniendo a Betel al Occidente y a Hai al Oriente: donde también erigió al Señor un altar, e invocó su santo nombre. 9) Prosiguió Abram su viaje caminando y avanzando adelante hacia el Mediodía.

 

 

 

31   Jos. 24, 2; Neh. 9, 7; Jdt. 5, 7; Hch. 7, 2. 
1   Ésta es la segunda vocación referida en los
«Hechos de  los Apóstoles» (7, 5, 6);  y desde éste se cuentan los cuatrocientos años de peregrinación notados en el Éxodo (12,40) y  por San Pablo. (Ga. 3, 17.)
1 bis   Hch. 7, 3.
2 Comprende esta bendición los bienes temporales; pero ya dice San Pablo que esperaba Abram «aquella ciudad bien fundada, cuyo arquitecto y fundador es Dios».
3 Esto es, en Cristo. (Gal. 3, 16, Sb. 18, 18; 22, 11; Gi 3, 8.)
4   He.   11, 8.
7   Gn. 13, 15;  15, 18; 26, 4; Di. 34, 4.

 

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Abram en Egipto

   10 Pero sobrevino hambre en aquella tierra: Abram tuvo que bajar a Egipto, para estarse allí como pasajero: a causa de que el hambre en el país era grandísima. 11) Estando ya para entrar en Egipto, dijo a Sarai, su esposa: Conozco que tú eres una mujer bien parecida: 12) y que cuando los egipcios te hayan visto, han de decir: Es la mujer de éste: con lo que a mí me quitarán la vida, y a ti te reservarán para sí. 13) Di, pues, te ruego, que eres hermana mía *; para que yo sea bien recibido por amor tuyo, y salve mi vida por tu respeto *. 14) Entrando, pues, Abram en Egipto, vieron los egipcios que la mujer era en extremo hermosa. 15) Y los principales o cortesanos dieron noticia de ella a Faraón, alabándosela: y fue luego llevada al palacio del Faraón. 16) Y por respeto a ella trataron bien a Abram: el cual adquirió ovejas, y bueyes, y asnos, y esclavos, y esclavas, y asnas, y camellos. 17) Pero Dios castigó a Faraón y a su corte con plagas grandísimas, por causa de Sarai, mujer de Abram. 18) Por lo cual Faraón -hizo llamar a Abram, y díjole: ¿Qué es esto que has hecho conmigo? ¿Cómo no me declaraste que era tu mujer? 19) ¿Por qué motivo dijiste ser hermana tuya poniéndome en ocasión de casarme con ella? Ahora, pues, ahí tienes tu mujer, tómala, y anda enhorabuena. 20) En consecuencia, Faraón encargó a sus gentes el cuidado de Abram: las cuales le acompañaron a él, y a su esposa, con todo lo que tenía hasta fuera de Egipto.

Separación de Abram y Lot

13 1  Salió, pues, Abram de Egipto, con su  esposa, y todo lo que tenía, y Lot con él, tirando hacia la región meridional. 2) Y estaba riquísimo en caudal de oro y plata. 3) Y volvióse por el camino que había traído, del mediodía hacia Betel, hasta el lugar en donde primero tuvo asentada su tienda, entre Betel y la ciudad de Hai, 4) al sitio del altar que antes había hecho, y allí invocó el nombre del Señor *.
   5 Pero también Lot, que andaba en compañía de Abram, tenía rebaños de ovejas, y ganados mayores, y cabañas o tiendas *. 6) Ni podían caber en aquel terreno, viviendo juntos: porque su hacienda era mucha, y no les era

 

13 Abram pide a Sarai que calle el nombre de esposa, y diga que era hermana suya, y realmente Sarai era hija de Aram, hermano de Abram; y los hebreos llamaban «hermanos» a los parientes más cercanos; así después llamaba Abram hermano a Lot, su sobrino.
13 bis   Gn. 20, 11.
4   Sb. 12, 7
5   Gn. 36, 7

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posible en un mismo lugar. 7) De donde vino a suscitarse una riña entre los pastores de los ganados de Abram y los de Lot. Y el cananeo y el fereceo moraban a la sazón en aquella tierra.
8) Por lo que dijo Abram a Lot: Ruégote no haya disputa entre nosotros, ni entre mis pastores y los tuyos: pues somos hermanos. 9) Ahí tienes a la vista toda esta tierra: sepárate de mí, te ruego: si tú fueres a la izquierda, yo iré a la derecha: si tú escogieres la derecha, yo iré a la izquierda.
   10 Lot, pues, habiendo alzado los ojos, miró toda la ribera del Jordán, por el camino que va a Segor, la cual era de regadío por todas partes; y, antes que asolase el Señor a Sodoma y Gomorra, fecunda como un paraíso del Señor, y como el feraz Egipto. 11) Y escogió Lot para sí la vega del Jordán, y apartóse del Oriente: y separáronse entrambos hermanos uno de otro; 12) Abram se quedó en la tierra de Canaán, y Lot se quedó en los lugares adyacentes al Jordán, y fijó su morada en Sodoma. 13) Mas los sodomitas eran perversísimos, y muy grandes pecadores a los ojos de Dios.
   14 Y dijo el Señor a Abram, después que Lot se separó de él: Alza tus ojos, y mira desde el sitio en que ahora estás hacia el Norte y el Mediodía, hacia el Oriente y el Poniente *. 15) Toda esa tierra que ves, yo te la daré a ti y a tu posteridad para siempre. 16) Y multiplicaré tu descendencia como el polvo de la tierra: si hay hombre que pueda contar los granitos de polvo de la tierra, ése podrá contar tus descendientes.
17) Levántate, y ve corriendo ese país a lo largo, y a lo ancho, porque a ti he de dártelo. 18) Abram, pues, removiendo su pabellón, se puso en camino, y fue a morar junto al valle o encinar de Mambre, que está al pie de la ciudad de Hebrón, y edificó allí un altar al Señor.

Famosa victoria de Abram

14  1    Aconteció por aquel tiempo que Amrafel, rey de Sennar; y Arioc, rey del Ponto; y Codorlahomor, rey de los elamitas; y Tedal, rey de Naciones. 2) Movieron guerra contra Bara, rey de Sodoma; y contra Bersa, rey de Gomorra; y contra Sennaab, rey de Adama; y contra Semeber, rey de Seboim; y contra el rey de Bala, la misma que se llamó después Segor. 3) Todos estos vinieron a juntarse en el valle de las Selvas, que ahora es el mar salado. 4) Y el motivo fue porque habiendo estado doce años sujetos a Codorlahomor, al decimotercio sacudieron el yugo. 5) Por lo cual el año 

 

14   Gn. 12, 7;  15,  18; 26, 4;  Dt. 24, 4.

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GÉNESIS

decimocuarto vino Codorlahomor, con los reyes que se reunieron: y derrotaron a los rafaitas en Astarotcarnaim, y con ellos a los zucitas y a los emitas en Save Cariataim. 6) Y a los correos en los montes de Seir, hasta los campos de Farán, que está en el desierto. 7) Y dada la vuelta, vinieron a la fuente de Misfat, la misma que Cades: y talaron todo el país de los amalecitas, y de los amorreos, habitantes en Esasontamar. 8) Y salieron a campaña, el rey de Sodoma, y el rey de Gomorra, y el rey de Adama, y el sey de Seboim, y también el rey de Bala, la cual es Segor: y ordenaron batalla contra ellos en el valle de las Selvas, 9) es a saber, contra Codorlahomor, rey de los elamitas; y Tedal, rey de Naciones; y Amrafel, rey de Sennaar; y Arioc, rey del Ponto: cuatro reyes contra cinco. 10) Es de notar que el valle de las Selvas tenía muchos pozos de betún. El resultado fue que el rey de Sodoma y Gomorra volvieron las espaldas, y cayeron allí mismo: y los que escaparon huyeron al monte. 11) Así se apoderaron de toda la riqueza de Sodoma y Gomorra, y de todos los víveres, y se marcharon: 12) llevándose asimismo a Lot, hijo del hermano de Abram, que habitaba en Sodoma, con todo cuanto tenía.
   13 En esto, uno de los que escaparon fue a dar la nueva a Abram el Hebreo, que habitaba en el valle de Mambre, Amorreo, hermano de Escol y de Aner: los cuales tenían hecha alianza con Abram. 14) Así que oyó Abram que Lot, hermano suyo, había sido hecho prisionero, contó o escogió de entre los criados de su casa trescientos diez y ocho, armados a la ligera: y fue siguiendo su alcance hasta Dan. 15) Donde, divididas las tropas, echóse sobre ellos de noche: y los desbarató, y los fue persiguiendo hasta Hoba, que está a la izquierda de Damasco. 16) Con lo que recobró la riqueza, y a su hermano Lot con sus bienes, y también a las mujeres y demás gente. 17) Por lo cual el rey de Sodoma le salió a recibir en el valle de Save, que es el valle del rey, cuando volvía de la derrota de Codorlahomor, y de los reyes sus aliados.

Melquisedec

   18 Pero Melquisedec *, rey de Salen, presentando pan y vino, pues era sacerdote del Dios altísimo *, 19) le dio su bendición, diciendo: ¡Oh Abram!, bendito eres del Dios excelso

18 Todo este misterio de este rey sacerdote, admirable figura de Jesucristo, sacerdote a la manera de Melquisedec, y rey de paz, la explica divinamente San Pablo. El sacrificio de Melquisedec presenta la figura más expresiva del augusto sacrificio del altar, instituido por nuestro divino Redentor bajo las especies de pan y vino. (Hebr. 7.)
18 bis   He. 7, 1.

 

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que crió el cielo y la tierra: 20) y bendito sea el excelso Dios, por cuya protección han caído en tus manos los enemigos. Y diole Abram el diezmo de todo lo que traía.
   21 Entonces, el rey de Sodoma dijo a Abram: Dame las personas, las demás cosas quédatelas para ti. 22) Y Abram le respondió: Alzo mi mano al Señor Dios excelso, dueño del cielo y de la tierra, jurando en su nombre, 23) que ni una hebra de hilo, ni la correa de un calzado tomaré de todo lo que es tuyo, porque no digas: Yo enriquecí a Abram: 24) a excepción solamente de los alimentos que han consumido los mozos y de las porciones de estos varones o aliados que vinieron conmigo, Aner, Escol y Mambre: éstos tomarán su parte.

Dios promete a Abram la tierra de Canaán

15 1   Pasadas, pues, que fueron estas cosas, habló el Señor a Abram en una visión, diciendo: No temas, Abram, yo soy tu protector, y tu galardón sobremanera grande. 2) A que respondió Abram: ¡Oh Señor Dios!, ¿y qué es lo que me has de dar? Yo me voy de este mundo sin hijos: y así habrá de heredarme el hijo del mayordomo de mi casa, ese Eliecer de Damasco *. 3) Pues por lo que a mí toca, añadió Abram, no habiéndome tú concendido sucesión, he aquí que ha de ser mi heredero este siervo nacido en mi casa *. 4) Al punto le replicó el Señor, diciendo: No será éste tu heredero; sino un hijo que saldrá de tus entrañas, ése es el que te ha de heredar *, 5) Y lo sacó afuera, y le dijo: Mira al cielo, y cuenta, si puedes, las estrellas. Pues así, le dijo, será tu descendencia.
6) Creyó Abram a Dios y su fe reputósele por justicia *.
   7 Di jóle después: Yo soy el Señor, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte posesión de esta tierra. 8) Pero Abram repuso: ¡Oh Señor Dios! ¿Por dónde he de conocer que yo debo poseerla? 9) A lo que respondió el Señor, diciendo: Escógeme una vaca, una cabra y un carnero, todos de tres años, con una tórtola y una paloma. 10) Cogiendo, pues, Abram todos estos animales, los partió por medio, y puso las dos mitades una enfrente de otra con separación *: pero las aves dejólas enteras *. 

2   Este discurso de Abram está como cortado, y es muy patético.
3   «El  hijo   de»   Eliecer   «mi»   principal   «criado», siervo «nacido en mi casa».
4   Sobre estas palabras léanse los elevados discursos de San Pablo en la epístola a los romanos (c. 4, 3), y en la de lot gálatas (c.3), y la de Santiago (c. 2, 23; Ro. 5, 18.) 6   Ro. 4, 3; Ga. 3, 6;  Stg. 2, 23. 10   Jer. 34, 48.
10 bis Este rito observaban los antiguos al hacer una alianza o pacto solemne: dando a entender que debía ser tratado como aquellos animales el primero que faltase a lo prometido. (Véase a Jer. c. 34, 18, 19.)


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GÉNESIS

 11) Y bajaban las aves de rapiña sobre los cuerpos muertos, y Abram las ojeaba. 12) Pero al poner del sol, un pesado sueño sorprendió a Abram, y apoderóse de él un pavor grande, y viose rodeado de tinieblas. 13) Entonces le fue dicho: Sepas desde ahora que tus descendientes han de vivir peregrinos en tierra ajena, donde los reducirán a esclavitud, y afligirlos han por espacio de cuatrocientos años *. 14) Mas la nación, a quien han de servir, yo la juzgaré: y después de esto saldrán cargados de riquezas. 15) Entretanto tú irás en paz a juntarte con tus padres, terminando tus días en una dichosa vejez. 16) A la cuarta generación es cuando volverán acá: porque al presente no está todavía llena la medida de las maldades de los amorreos. 17) Puesto ya el sol, sobrevino una oscuridad tenebrosa, y apareció un horno humeando, y una lluvia de fuego que atravesaba por entre los animales divididos.
   18 Entonces * el Señor firmó alianza con Abram, diciendo: A tu posteridad daré esta tierra, desde el río de Egipto o Nilo hasta el grande Eufrates *. 19) Los cincos, y los ceneceos, y los cedmoneos, 20) y los héteos, y los fereceos, y también los rafaitas, 21) y los amorreos, y los cananeos, y los gergeseos, y los jebuseos.

Nacimiento de Ismael

16 1  Sarai, pues, mujer de Abram, no había tenido hijos: mas teniendo una esclava egipcia llamada Agar, 2) dijo a su marido: Bien ves que Dios me ha hecho estéril, para que no pariese: despósate con mi esclava *, por si a lo menos logro tener hijos de ella. Y como condescendiese él a sus instancias, 3) tomó Sarai a su esclava Agar, egipcia, al cabo de diez años que moraba en tierra de Canaán: y diósela por mujer a su esposo. 4) El cual la recibió por tal o cohabitó con ella. Pero Agar, sintiéndose embarazada, comenzó a despreciar a su señora.
   5 Y dijo Sarai a Abram: Mal te portas conmigo: yo te di a mi esclava por mujer, la cual viéndose encinta, me mira ya con desprecio: el Señor sea juez entre mí y entre ti. 6) A lo que respondiendo Abram, le dijo: Ahí tienes tu esclava a tu disposición, haz con ella como te

 

13  Hch. 7, 6
18 La llama o columna de fuego era un símbolo de la Divinidad o de Dios, el cual, pasando por medio de las víctimas, confirmaba su pacto con Abram; acomodándose al estilo de las naciones antiguas
18 bis Gn. 12, 7; 13, 15; 26, 3, 4; Dt. 34, 4; 1 R. 4, 21. 2 Quiso Dios por este matrimonio de Abram con una esclava figurar misterios muy elevados, dispensando en la ley del matrimonio, para que tuviese más de una mujer, y tomase a Agar por legítima esposa.

  

 

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pareciese. Y como Sarai la maltratase, ella huyó. 7) Mas habiéndola hallado un ángel del Señor en un lugar solitario, junto a una fuente de agua, que está en el camino del Sur en el desierto, 8) díjole: Agar, esclava de Sarai, ¿de dónde vienes tú?, ¿y a dónde vas? Vengo huyendo, respondió ella, de la presencia de Sarai, mi ama. 9) Replicóle el ángel del Señor: Vuélvete a tu ama, y ponte humildemente a sus órdenes. 10) Y añadió: Yo multiplicaré en tanto grado tu descendencia, que por su multitud no podrá contarse: 11) y prosiguió diciendo: He aquí que tú has concebido, y parirás un hijo: y le has de poner por nombre Ismael, por cuanto el Señor te ha oído en tu aflicción *. Éste será un hombre fiero, se levantará él contra todos, y todos contra él: 12) y fijará sus tiendas o su morada frente por frente a las de todos sus hermanos *. 13) Y ella invocó así el nombre del Señor, que le hablaba: ¡Oh Dios!, tú eres el que me has mirado en la aflicción. Porque es cierto añadió, que he visto yo aquí las espaldas * del Señor Dios que me ha mirado benignamente. 14) Por eso llamó aquel pozo, Pozo del Dios viviente y que me ha mirado y amparado *. Este es el que está entre Cades y Barad.
   15 En fin, Agar parió un hijo a Abram: el cual le puso el nombre de Ismael. 16) De ochenta y seis años era Abram cuando Agar le parió a Ismael.

Pacto de Dios con Abram. Circuncisión

17 1   Mas después que hubo entrado en los
noventa y nueve años, apareciósele el Señor, y le dijo: Yo soy el Dios todopoderoso: camina como siervo fiel delante de mí, y sé perfecto. 2) Y yo confirmaré mi alianza entre mí y entre ti, y te multiplicaré más y más en gran manera. 3) Postróse Abram sobre su rostro. 4) Y díjole Dios: Yo soy, y mi pacto será contigo *, y vendrás a ser padre de muchas naciones *. 5) Ni de hoy más será tu nombre Abram: sino que serás llamado Abraham *: porque te tengo destinado por padre de muchas naciones *. 6) Yo te haré crecer hasta lo sumo, y te constituiré cabeza o estirpe de muchos pueblos, y reyes descenderán de ti. 


11   «Ismael» significa:  «Oyó Dios».12   Los ismaelitas habitaban alrededor de Judea, de Idumea, del país de Moab, y de los  ammonitas.
13   Ex.  33, 2.
14   Gn. 24,  62.
 4  Ecli.   44,  20.
4 bis   Ro. 4, 17.
5 «Abram» significa «Padre excelso»; «Abraham», «Padre de excelsa muchedumbre».
5 bis Los hijos de Abraham según la fe, más que los hijos según la carne, son el objeto de esta promesa. (Véase R. 4, 11, 9, 7, 8; Ga. 3, 14.)



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GÉNESIS

7) Y estableceré mi pacto entre mí y entre ti, y entre tu posteridad después de ti en la serie de sus generaciones, con alianza sempiterna: para ser yo el Dios tuyo, y de la posteridad tuya después de ti. 8) A este fin te daré a ti y a tus descendientes la tierra en que estás ahora como peregrino, toda la tierra de Canaán en posesión perpetua, y seré el Dios de ellos.
   9 Dijo de nuevo Dios a Abraham: Tú, pues, también has de guardar mi pacto, y después de ti tu posteridad en sus generaciones *. 10) Éste es el pacto mío que habéis de observar entre mí, y vosotros, así tú como tu descendencia después de ti: Todo varón entre vosotros será circuncidado:
11) circuncidaréis vuestra carne *, en señal de la alianza contraída entre mí y vosotros. 12) Entre vosotros, todos los infantes del sexo masculino, a los ocho días de nacidos, serán circuncidados, de una a otra generación: el siervo, ora sea nacido en casa, ora le hayáis comprado, y todo el que no fuere de vuestro linaje, ha de ser circuncidado: 13) y estará mi pacto señalado en vuestra carne para denotar la alianza eterna que hago con vosotros. 14) Cualquiera del sexo masculino, cuya carne no hubiere sido circuncidada, será su alma borrada de su pueblo: porque contravino a mi pacto.
   15 Dijo también Dios a Abraham: A Sarai, tu mujer ya no la llamarás Sarai, sino Sara *. 16) Yo le daré mi bendición, y te daré de ella un hijo, a quien he de bendecir también, y será origen de muchas naciones, y descenderán de él reyes de varios pueblos. 17) Abraham se postró sobre su rostro, y sonrióse *, diciendo en su corazón: ¿Conque a un viejo de cien años le nacerá un hijo?, ¿y Sara de noventa ha de parir? 18) Y dijo a Dios: ¡ Ojalá que Ismael viva delante de ti! 19) Y Dios respondió a Abraham: Sí por cierto: Sara te ha de parir un hijo, y le pondrás por nombre Isaac *, y con él confirmaré mi pacto en alianza sempiterna, y con su descendencia después de él *. 20) He otorgado también tu petición sobre Ismael: he aquí que le bendeciré, y le daré una descendencia muy grande y muy numerosa: será padre de doce caudillos o príncipes, y le haré jefe de una nación grande. 21) Pero el pacto mío le estableceré con Isaac, que Sara te parirá por este tiempo el año que viene. 22) Acabado este razonamiento con él, se retiró Dios de la vista de Abraham.
   23 Entonces Abraham tomó a Ismael su hijo, y a todos los siervos o criados nacidos en

9   Hch. 7, 8.
11   Lv.  12, 3; Le. 2, 21; Ro.  4,  11.
15 «Sarai» significa «Señora mía»: pero «Sara» es «Señora»; como que habia de ser «Señora» o princesa de muchas naciones.
17   Por efecto de alegría, no de incredulidad. (Ro. 4, 18, 22.)
19   «Jisahac»,  «risa» o  «gozo.»
19 bis   Gn. 18, 10;  21, 22.

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su casa, y a todos los que había comprado, a todos cuantos varones había en su familia: y los circuncidó luego al punto en aquel mismo día, como se lo había mandado Dios. 24) Noventa y nueve años tenía Abraham cuando se circuncidó. 25) E Ismael su hijo tenía trece cumplidos al tiempo de su circuncisión. 26) En el mismo día fueron circuncidados Abraham e Ismael su hijo. 27) Y todos los varones de su casa, tanto los nacidos en ella como los comprados y los de tierra extraña, fueron igualmente circuncidados.

Dios se  aparece a Abraham    

18 1  Apareciósele de nuevo el Señor en el
valle o encinar de Mambre, estando él sentado a la puerta de su tienda en el mayor calor del día. 2) Sucedió, pues, que alzando los ojos, vio cerca de sí parados a tres personajes*; y luego que los vio, corrió a su encuentro desde la puerta del pabellón, y les hizo reverencia inclinándose hasta el suelo. 3) Y dijo: Señor, si yo he hallado gracia en tu presencia, no pases de largo a tu siervo, 4) mas yo traeré un poco de agua, y lavaréis vuestros pies, y descansaréis a la sombra de este árbol. 5) Y os pondré un bocado de pan, para que reparéis vuestras fuerzas: después pasaréis adelante: pues que tal vez por esto os habéis dirigido hacia vuestro siervo. Ellos respondieron: Bien, haz como has dicho. 6) Abraham entró corriendo en el pabellón de Sara, y le dijo: Ve pronto, amasa tres satos o celemines de harina de flor y cuece unos panes en el rescoldo *. 7) Y él mismo fue corriendo a la vacada, y cogió de ella al ternerillo más tierno y gordo, y diole a un criado, que luego le tuvo aderezado. 8) Tomó también manteca y leche, y con el ternerillo cocido, se lo presentó: mientras tanto, estaba él en pie junto a ellos, debajo del árbol. 9 En habiendo comido, le preguntaron: ¿En dónde está Sara tu esposa? Ahí está, respondió, dentro de la tienda. 10) Díjole uno de ellos: Yo volveré a ti sin falta dentro de un año por este mismo tiempo, si Dios quiere, y Sara tu mujer tendrá un hijo. Al oír esto Sara, se rió detrás de la puerta de la tienda *. 11) Es de considerar que ambos a dos eran viejos y de avanzada edad, y a Sara le había faltado ya la

2 Los tres personajes que aparecieron a Abraham, repre sentaban al Señor en las tres divinas Personas, y eran ángeles en figura humana. Abraham a veces habla con «uno», a veces con los «tres».
6 Sara, señora riquísima y nobilísima, ayudada de sus criadas, amasa la harina. Tan admirable sencillez de costumbres, ¡qué lastimoso contraste hace con el orgullo de las señoras de nuestros tiempos, y las frivolas ocupaciones en que pierden el día!
 
10   Gn.  17,  19, 21;  1 Ro. 9, 9.

 

 

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GÉNESIS

costumbre de las mujeres. 12) Rióse, pues, secretamente, diciendo para consigo: ¿Conque después que ya estoy vieja y mi señor lo está más, pensaré en usar del matrimonio *? 13) Y dijo el Señor a Abraham: ¿por qué se ha reído Sara, diciendo: Si será verdad que he de parir siendo tan vieja? 14) Pues qué, ¿hay para Dios cosa difícil? Al plazo prometido volveré a visitarte por este mismo tiempo, si Dios quiere, y Sara tendrá un hijo. 15) Negó Sara, y dijo llena de temor: No me he reído *. Mas el Señor replicó: No es así: sino que te has reído.

Ruega Abraham por la Pentápolis

16   Levantados de allí aquellos tres varones, dirigieron su vista y sus pasos hacia Sodoma: y Abraham los iba acompañando, hasta despedirlos.
17) Y dijo el Señor:  ¿Cómo es posible que yo encubra a Abraham lo que voy a ejecutar:   18) habiendo él de ser cabeza de una nación grande, y tan fuerte, y BENDITAS en él todas las naciones de la tierra *? 19) Pues bien sé que ha de mandar a sus hijos y a su familia después de sí, que guarden el camino del Señor, obren según rectitud y justicia: para que cumpla el Señor, por amor de Abraham, todas las cosas  que le tiene prometidas. 
20) Díjole, pues, el Señor: El clamor de Sodoma y de Gomorra * se aumenta más y más, y la gravedad de su pecado ha subido hasta lo sumo. 21) Quiero ir y ver si   sus  obras   igualan   al clamor que ha llegado a mis oídos; para saber si es así o no. 22) Y partiendo de allí dos de ellos tomaron el camino de Sodoma. Abraham, empero, se  mantenía  aún  en  pie delante   del Señor. 23) Y arrimándose, le dijo:  ¿Por ventura destruirás al justo con el impío? 24) Si se hallaren  cincuenta   justos   en   aquella   ciudad, ¿han de perecer ellos también? ¿Y no perdonarás a todo el pueblo por amor de los cincuenta justos, si se hallaren en él?
25) Lejos de ti tal cosa, que tú mates al justo con el impío, o sea aquél tratado como éste, no es eso propio de ti: tú que eres el que juzgas toda la tierra, de ningún modo harás tal juicio. 26) Y díjole el Señor: Si yo hallare en medio de la ciudad de Sodoma cincuenta justos, perdonaré a todo el pueblo por amor de ellos. 27) E instando Abraham, dijo: Ya que una vez he comenzado, hablaré a mi Señor, aunque sea yo polvo y ceniza
28) Y ¿qué?, si faltaren cinco justos al número de cincuenta, ¿destruirás la ciudad toda entera,

12  1 p. 3, 6.
15  Sara es reprensible por añadir  la mentira a la  desconfianza
18  Gn. 12, 13; 22, 18.
20  O el grito de  sus  maldades.

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porque no son más de cuarenta y cinco? Y respondió: No la destruiré, si hallare en ella cuarenta y cinco. 29) Replicóle de nuevo: Y si se encontraren en ella cuarenta, ¿qué harás? No la castigaré, respondió, por amor de los cuarenta. 30) Suplicóte, Señor, le dijo, que no te enojes si prosigo hablando: ¿Y qué, si se hallaren allí treinta? Respondió: No lo haré, si hallare allí los treinta. 31) Ya que he empezado una vez, dijo, hablaré a mi Señor: ¿Y si se hallaren veinte? No la destruiré, respondió, por amor de los veinte. 32) Ruégote, Señor, prosiguió, no te irrites, si aún hablare esta sola vez: ¿Y si se hallaren allí diez? A lo que respondió: No la destruiré, por amor a los diez *. 33) Y se fue o desapareció el Señor, luego que acabó de hablar con Abraham: el cual se volvió a su casa.

Destrucción de Pentápolis. 
Liberación de Lot

19 1    Entretanto, los dos ángeles llegaron al
caer de la tarde a Sodoma, y al tiempo que Lot estaba sentado a la puerta de la ciudad. El cual, luego que los vio, se levantó, y salióles al encuentro: y los adoró inclinándose hacia el suelo. 2) Y dijo: Ruégoos, señores, que vengáis a la casa de vuestro siervo, y os hospedéis en ella: lavaréis vuestros pies, y de madrugada proseguiréis vuestro viaje.  Ellos  respondieron: No, pues nos quedaremos a descansar en la plaza
.
3) A puras instancias, en fin, los obligó a que se encaminasen a su casa: y entrados que fueron en ella, les dispuso un banquete, y coció panes sin levadura: y cenaron. 4) Pero antes que se fuesen a acostar, cercaron la casa los vecinos de la ciudad, todo el pueblo junto, desde el más muchacho hasta el más viejo *. 5) Y llamando a Lot, le dijeron:   ¿En dónde están aquellos hombres que al anochecer han entrado en tu casa?, sácalos acá fuera para que los conozcamos *. Salió a ellos Lot, y cerrando tras    la puerta,  díjoles:   7)  No  queráis,  os ruego, hermanos míos, no queráis cometer esta maldad. 8) Dos hijas tengo *, que todavía son doncellas;  éstas os las sacaré afuera, y haced de ellas lo que gustareis, con tal que no hagáis mal alguno a estos hombres, ya que se acogieron a la sombra de mi techo. 9) Mas ellos respondieron:  Quita allá. Y aún añadieron: Viniste poco ha vivir entre nosotros como 

32   Los   ruegos   de  un   corto   número   de  justos   detienen   la ira de Dios para que no descargue sobre un pueblo.
4   Locución  hiperbólica.
5   «Conocer» aquí denota  el  pecado  deshonesto.
8 «Lot, horrorizado de los pecados que iban a cometer los otros, no repara en su propio pecado, ofreciendo sus hijas a la brutalidad de aquellos malvados.» (San Agustín.)

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GÉNESIS

extranjero, ¿y quieres ya gobernar?, pues a ti te trataremos peor que a ellos *. Y forcejeaban contra Lot con grandísima violencia: y ya estaban a punto de forzar la puerta, 10) cuando he aquí que los huéspedes alargaron la mano, y metieron a Lot dentro, y cerraron otra vez la puerta. 11) Y a los de afuera, del menor hasta el mayor, hirieron de una especie de ceguera, que no pudieron atinar más con la puerta *. 12) En seguida dijeron a Lot: ¿Tienes aquí alguno de los tuyos?, yerno, hijos o hijas, a todos los tuyos sácalos de esta ciudad: 13) porque vamos a arrasar este lugar, por cuanto el clamor contra las maldades de estos pueblos ha subido de punto en la presencia del Señor, el cual nos ha enviado a exterminarlos. 14) Salió pues, Lot, y habló a sus yernos, que habían de casarse con sus hijas, y dijo: Levantaos, salid de este lugar: porque va el Señor a asolar esta ciudad. Mas a ellos les pareció que hablaba como chanceándose y no quisieron salir.
   15 Y al apuntar el alba, metíanle prisa los ángeles, diciendo: Apresúrate, toma a tu mujer, y las dos hijas que tienes: no sea que tú también perezcas en la ruina de esta ciudad malvada. 16) Viendo que se entretenía, le agarraron de la mano a él, a su mujer y a sus dos hijas, pues el Señor quería salvarle. 17) Y sacáronle, y le pusieron fuera de la ciudad: y allí le dijeron estas palabras: Salva tu vida: no mires hacia atrás, ni te pares en toda la región circunvecina: sino ponte a salvo en el monte, no sea que también tú perezcas juntamente con los otros *. 18) Díjole Lot: Ruégete, Señor mío, 19) pues que tu siervo ha encontrado gracia en tus ojos, y has mostrado conmigo tan gran misericordia, poniendo en salvo mi vida, ya que no puedo arribar al monte, antes que quizá me alcance el azote, y muera: 20) Ahí cerca está una ciudad pequeña, donde podré refugiarme, y en ella me salvaré. ¿No es ella de poca monta, y no estará allá segura mi vida? 21) Respondióle el ángel: Mira, aun en esto te otorgo la súplica: no destruiré la ciudad por la cual me has hablado. 22) Date prisa, y sálvate allí: pues nada podré hacer hasta que tú te pongas en cobro dentro de ella. Por esta razón se dio a dicha ciudad el nombre de Segor *. 23) Al rayar el sol sobre la tierra, entró Lot en Segor.
   24 Entonces el Señor llovió del cielo sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego por virtud del Señor: 25) y arrasó estas ciudades, y todo el país confinante, los moradores todos de las ciudades, y todas las verdes campiñas de su territorio. 26) La mujer, empero, de Lot, 

9 2 P. 2, 8. 11 Sb. 19, 16. 17 Sb. 10, 6.
22 Segor «pequeña». (Sb. 10, 6.)

 

 

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volviéndose a mirar hacia atrás, quedó convertida en estatua de sal *. 27) Y Abraham, yendo muy de mañana al sitio en donde antes había estado con el Señor *, 28) se puso a mirar hacia Sodoma y Gomorra, y todo el terreno de aquella región: y vio levantarse de la tierra pavesas ardientes, así como la humareda de un horno o calera. 29) Así, pues, que determinó Dios acabar con las ciudades de aquel país, se acordó de Abraham, y por su respeto libró a Lot de la ruina de las ciudades en que había morado,

Las hijas de Lot - Moabitas y ammonitas

   30 Temeroso, Lot se retiró de Segor, y fue con sus dos hijas a refugiarse en el monte (pues no se daba por seguro en Segor), y se quedó en una cueva, así él como sus dos hijas. 31) Entonces dijo la mayor a la menor: Nuestro padre es viejo, y no ha quedado en la tierra ni un hombre * que pueda casarse con nosotras, según se acostumbra en todos los países. 32) Ven, y emborrachémosle con vino, y durmamos con él, a fin de poder conservar el linaje por medio de nuestro padre *. 33) Con eso le dieron de beber vino aquella noche: y la mayor se acostó y durmió con su padre: pero él no sintió ni cuando se acostó su hija ni cuando se levantó.
34) Asimismo al día siguiente dijo la mayor a la menor: Ya sabes que yo dormí ayer con mi padre; démosle también a beber vino esta noche, y dormirás tú con él, para que conservemos la sucesión de nuestro padre, 35) Dieron, pues, del mismo modo a su padre a beber vino aquella noche, y acostada la hija menor, durmió con él: y ni tampoco entonces sintió cuando ella se había acostado, o cuando se había levantado. 37) A su tiempo la mayor parió un hijo y llamó su nombre Moab *: éste es el padre de los moabitas que subsisten hasta hoy. 38) La menor también parió un hijo, y púsole por nombre Ammón, esto es, hijo del pueblo mío: el cual es el padre de los amonitas que subsisten hasta el día de hoy.

Sara secuestrada por Abimelec

201   Habiendo partido de allí Abraham hasta la tierra meridional, habitó entre Cades y Sur:   y se hospedó en Gerara. 

26   Lc.   17, 32.
27   Gn.  18,  1.
31 La perturbación en que estaban
  podría excusarlas de mentira, pero no del incesto. Lot pecó, no cuando cometió el incesto, sino cuando se embriagó. (San Agustín.)
32   Cuenta la Escritura este incesto para explicar el ori
gen de  los  «moabitas»  y  «ammonitas»,  de  que tanto se habla en la historia  de  Israel. 
37   Moab  «de mi padre».


 

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GÉNESIS

2) Y de Sara, su esposa, dijo que era hermana suya. Por lo que Abimelec, rey de Gerara, envió por ella, y se la tomó.
   3 Pero Dios, por la noche, apareció en sueños a Abimelec, y le dijo: Mira que tú morirás por causa de la mujer que has tomado: porque tiene marido. 4) Es de saber que Abimelec no la había tocado, y así, respondió: ¿Cómo, Señor, tú castigarás de muerte a gente ignorante, pero justa? ¿a un hombre inocente? 5) ¿No me dijo él mismo: Es hermana mía: y ella misma afir
mó: Hermano mío es? Yo hice esto con sencillo corazón, y obrando con intención pura. 6) Díjole Dios: Yo también sé que lo hiciste con corazón sencillo: y por eso te he preservado de pecar contra mí, ni permití que la tocases. 7) Ahora, pues, restituye la mujer a su marido, porque él es un profeta: y rogará por ti, y vivirás: mas si no quieres restituirla, sábete que morirás infaliblemente tú y todas las cosas tuyas.
   8 Con eso, al instante, siendo aún de noche, levantóse Abimelec, llamó a todos sus criados: y les contó palabra por palabra todo lo referido y quedaron todos ellos muy amedrentados. 9) Llamó también Abimelec a Abraham, y díjole: ¿Qué es lo que has hecho con nosotros? o ¿en qué te hemos ofendido para que me hayas expuesto a mí y a mi reino a un grande pecado? Has hecho con nosotros lo que hacer no debiste.
10) Y querellándose de nuevo dijo: ¿Qué has visto, para portarte así con nosotros? 11) Respondió Abraham: Pensé, y dije allá en mi interior: quizá no hay temor de Dios en este lugar, y me quitarán la vida por causa de mi mujer:
12) por otra parte, verdaderamente también es hermana mía, hija * o nieta de mi padre, pero no de mi madre, y yo me casé con ella *.
13) Pero después que Dios me hizo salir de la casa de mi padre, a ella le dije: La merced que me has de hacer es: Que en cualquier lugar a que lleguemos, digas que soy hermano tuyo *.
   14 En seguida Abimelec mandó traer ovejas y bueyes, esclavos y esclavas, de que hizo donación a Abraham: y restituyóle a Sara su esposa, 15) y añadió: Ahí tenéis el país: habita en donde gustares. 16) Mas a Sara le dijo: Mira que he dado a tu hermano mil monedas de plata, para que, en cualquier lugar a que vayas, tengas siempre un velo sobre los ojos en señal de casada delante de todos aquellos con quienes te hallares: y acuérdate de que has sido cogida y reputada por soltera.
   17 Y haciendo oración Abraham, sanó Dios a Abimelec y a su mujer, y a sus esclavas, y volvieron a tener hijos: 18) porque el Señor había

12  Hija de Aran, medio hermano de Abraham
12 bis  Gn. 12, 12
13  Gn. 12, 3
   

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vuelto estériles a todas las mujeres de la casa de Abimelec por lo sucedido con Sara, mujer de Abraham.

Nacimiento de Isaac: es despedido Ismael

21 1  Y visitó el Señor a Sara como lo había
prometido: cumplió la promesa que le hiciera *. 2) Y así concibió y parió un hijo en la vejez, al tiempo que Dios le había predicho *. 3) Y Abraham puso por nombre Isaac al hijo que le parió Sara, 4) y circuncidóle al octavo día, conforme el mandamiento que había recibido de Dios *, 5) siendo entonces de cien años: pues en esta edad del padre nació Isaac. 6) Por donde dijo Sara: Dios me ha dado motivo para alegrarme: y cualquiera que lo oyere, se regocijará conmigo. 7) Y añadió: ¿Quién hubiera creído que Abraham había de oír que Sara daba de mamar a un hijo, que le parió siendo ya viejo?
   8 Creció, pues, el niño, y se le destetó; y en el día en que fue destetado celebró Abraham un gran convite. 9) Mas como viese Sara que el hijo de Agar la egipcia se burlaba de su hijo Isaac y le perseguía, dijo a Abraham: 10) Echa fuera a esta esclava y a su hijo: que no ha de ser el hijo de la esclava heredero con mi hijo Isaac *.
   11 Dura cosa pareció a Abraham esta demanda tratándose de un hijo suyo. 12) Mas Dios le dijo: No te parezca cosa recia lo que se te ha propuesto acerca de ese muchacho y de la madre esclava tuya: haz todo lo que Sara te dirá: porque Isaac es por cuya línea ha de permanecer el nombre de tu descendencia *. 13) Bien que aun al hijo de la esclava yo le haré padre de un pueblo grande, por ser sangre tuya.
   14 Levantóse, pues, Abraham de mañana, y cogiendo pan y un odre de agua, púsolo sobre los hombros de Agar, y le entregó su hijo, y despidióla. La cual, habiendo partido, andaba errante por el desierto de Bersabee. 15) Y habiéndosele acabado el agua del odre, abandonó a su hijo, que * se echó debajo de un árbol de los que allí había. 16) Y se fue, y sentóse enfrente a lo lejos, a distancia de un tiro de flecha; porque dijo: No quiero ver morir a mi hijo: y así, sentada enfrente de Ismael, alzó el grito y comenzó a llorar. 17) Pero Dios oyó la voz del muchacho, y el ángel de Dios desde

1 Gn.  17,  19;   18, 10.
2 Gn.  4,  23;   Hch.   11,   11.
4
Gn.   17,  10,   12;  Le.  2,   21.
10 Ga.  4,  30.
12 Ro. 9, 7;  Hch. 11, 18.
15 Fatigado de sed y cansancio. Tenía Ismael unos dieciocho
           años.

 

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GÉNESIS

el cielo llamó a Agar, diciendo: ¿Qué haces, Agar? No temas: porque Dios ha oído la voz de tu hijo desde el lugar en que se halla. 18) Levántate, toma al muchacho y cógele de la mano; pues yo le haré cabeza de una grande nación. 19) En esto Dios abrió los ojos * a Agar: la cual, viendo allí cerca un pozo de agua, fue corriendo, y llenó el odre, y dio de beber al muchacho. 20) Y Dios asistió a éste, y fue creciendo, y vivió en los desiertos, y vino a ser un joven diestro en manejar el arco. 21) Y fijó su habitación en el desierto de Farán, donde su madre le casó con una mujer de la tierra de Egipto.

Pacto entre Abraham y Abimelec

   22 Por este mismo tiempo, Abimelec, acompañado de Picol, general de sus tropas, dijo a Abraham: Dios está contigo en todo cuanto haces.
23) Por tanto, jura por el nombre de Dios que no me harás daño ni a mí, ni a mis sucesores, ni a mi linaje, sino que me tratarás a mí y a este país en que has habitado como extranjero, con la misma bondad con que yo te he tratado a ti *.
   24 Respondió Abraham: Yo te lo juraré. 25) Y dio entonces quejas a Abimelec acerca de un pozo de agua que sus criados le habían usurpado a viva fuerza. 26) A lo que replicó Abimelec: No he sabido quién ha hecho tal cosa, ni tú tampoco me lo has avisado, ni yo lo había oído hasta ahora.
   27 Entonces Abraham tomó una porción de ovejas y de bueyes y dióselos a Abimelec: e hicieron entrambos alianza. 28) Y Abraham puso aparte siete corderas del rebaño. 29) Por lo que Abimelec le dijo: ¿Qué significan esas siete corderas que has separado? 30) A lo que respondió él: Estas siete corderas las recibirás de mi mano: para que me sirvan de testimonio como yo he abierto este pozo. 31) Por eso fue llamado aquel lugar Bersabee * : porque allí juraron ambos. 32) Y firmaron el pacto * acerca del pozo del juramento. 33) Partieron, pues, Abimelec y Picol, general de su ejército, y volviéronse a Palestina.
   Abraham después plantó un bosque o arboleda en Bersabee, y allí invocó el nombre del Señor Dios eterno. 34) Y habitó mucho tiempo como extranjero en la tierra de los palestinos.

 

19 Que la  perturbación  le tenía  como  cerrados.
23 Gn.  20,   14.
31 Que significa  «pozo  del juramento».
32 O  se  pusieron  acordes.

 

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Sacrificio de Isaac

22 1  Después que pasaron estas cosas pro Dios a Abraham*, y le dijo: Abraham, Abraham *. Y respondió él: Aquí me tenéis, Señor. 2) Díjole:   Toma a Isaac, tu hijo único, a quien tanto amas, y ve a la tierra de visión * :  y allí me lo ofrecerás en holocausto sobre uno de los montes que yo te mostraré.
   3 Levantándose, pues, Abraham antes del alba, aparejó su asno: llevando consigo dos mozos y a Isaac su hijo. Y cortada la leña para el holocausto, encaminóse al lugar que Dios le había mandado. 4) Al tercer día de camino, alzando los ojos, divisó el lugar a lo lejos, 5) y dijo a los mozos: Aguardad aquí con el jumento: que yo y mi hijo subiremos allá arriba con presteza, y acabada nuestra adoración, volveremos * luego a vosotros. 6) Tomó también la leña del holocausto, y cargóla sobre su hijo Isaac * : y él llevaba en las manos el fuego y el cuchillo. Caminando así los dos juntos, 7) dijo Isaac a su padre: Padre mío. Y él respondió: ¿Qué quieres, hijo? Veo, dice, el fuego y la leña; ¿dónde está la víctima del holocausto? 8) A lo que respondió Abraham: Hijo mío, Dios sabrá proveerse de víctima para el holocausto. Continuaron, pues, juntos su camino: 9) y finalmente llegaron al lugar que Dios le había mostrado, en donde erigió un altar, y acomodó encima la leña; y habiendo atado a Isaac*, su hijo, púsole en el altar sobre el montón de leña.
10) Y extendió la mano y tomó el cuchillo para sacrificar a su hijo *.
   11 Cuando he aquí que de repente el ángel del Señor gritó del cielo, diciendo: Abraham, Abraham. Aquí me tienes, respondió él. 12) No extiendas tu mano sobre el muchacho, prosiguió el ángel, ni le hagas daño alguno: que ahora me doy por satisfecho de que temes a Dios, pues no has perdonado a tu hijo único por amor de mí o por obedecerme.
   13 Alzó Abraham los ojos, y vio detrás de sí un carnero enredado por las astas en un zarzal, y habiéndole cogido, le ofreció en holocausto en

 

 

1 Todas las circunstancias de esta extraordinaria prueba de la fe y obediencia de Abraham hacen creer que Dios ordenaba este suceso a otro fin más grande, queriendo que Isaac fuese una gran figura de Jesús, inmolado en la cruz.
1 bis   Jdt.  8, 22;  He.  11,  17.
2 Monte llamado por eso «Moriah», esto es, «Visión", donde fue después edificada Jerusalén, y en una de cuyas colinas estuvo el Calvario.
5 Abraham, fiado en las promesas de Dios sobre Isaac, creía que poderoso era Dios para resucitar a Isaac, como dijo el Apóstol. (He. 11, 19.)
6 Viva imagen de Jesucristo cargado con el leño de la  cruz.
9 Tenía Isaac unos veinticinco años, y así fue atado con pleno consentimiento, y por lo mismo es vivo retrato de la altísima obediencia con que Jesús se ofreció a la cruz.
10   Stg.  9,  2,  21.

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GÉNESIS

vez del hijo. 14) Y llamó este lugar Moriah, esto es, el Señor ve y provee. De donde hasta el día de hoy se dice: En el monte, el Señor verá y proveerá.
   15 Llamó el ángel del Señor por segunda vez desde el cielo a Abraham, diciendo: 16) Por mí mismo he jurado, dice el Señor *: que en vista de que has hecho esta acción, y no has perdonado a tu hijo único por amor de * mí, 17) yo te llenaré de bendiciones, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está en la orilla del mar: tu posteridad poseerá las ciudades * de tus enemigos, 18) y en un descendiente tuyo SERÁN BENDITAS todas las naciones de la tierra, porque has obedecido a mi voz *.
   19 Volvióse Abraham a sus criados, y fuéronse juntos a Bersabee, en donde habitó.

Padres de Rebeca. - Muerte de Sara

   20 Después de estas cosas, tuvo Abraham noticias de que Melca también había parido hijos a Nacor, su hermano: 21) Hus, el primogénito, y Buz, hermano de éste, y Camuel, padre de los siros, 22) y Cased, y Azau, Peídas también, y Jedlaf, 23) y, en fin, Batuel, de quien nació Rebeca: estos ocho parió Melca a Nacor, hermano de Abraham.
   24) Una mujer segunda, llamada Roma, le parió a Tabee, Gaham, Taas y Maaca.

23 1     Sara, habiendo vivido ciento y
veintisiete años, 2) murió en la ciudad de Arbée, por otro nombre Hebrón, en la tierra de Canaán; y asistió Abraham con lágrimas a celebrar sus exequias y hacer el duelo.
   3) Y concluido que hubo las ceremonias del funeral, habló a los hijos de Het, diciendo:
4) Yo soy advenedizo y extranjero entre vosotros: concededme, 0
s ruego, derecho de sepultura entre vosotros para enterrar a mi difunto.
5) Respondieron los hijos de Het, diciendo:
6) Escúchame, señor; tú eres entre nosotros un príncipe de Dios o un príncipe grande: entierra tu difunto en la que mejor te pareciere de nuestras sepulturas: que no habrá nadie que pueda impedirte el colocar en su sepultura a tu muerto. 7) Levantóse Abraham e hizo una profunda reverencia al pueblo de aquella tierra, esto es, a los hijos de Het; 8) y díjoles: Si tenéis a bien que yo entierre mi difunto, oíd mi súplica, e interceded por mí con Efrón, hijo de Seor, 9) para que me conceda la cueva doble que

16   He. 6,   13,   17.
16  bis   Sal.   44,   9;   Ecli.   44,   21;   1   Mac.   2,   52;   Le.   1,   73; He. 6,  13,  17.
17   Le.  1, 74;  Ga. 3,  15.
18   Gn.  12, 3;  13,  14; 36, 4;  Ecli. 44, 25, Hch.  3, 25.

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tiene a lo último de la heredad: cediéndomela en presencia vuestra por su justo precio, y quede así mía para hacer de ella una sepultura. 10) Hallábase allí Efrón, en medio de los hijos de Het. Y respondió a Abraham, oyéndole todos los que concurrían a la puerta de aquella ciudad, y dijo: 11) No, señor mío, no ha de ser así; escucha más bien lo que voy a decirte. Yo pongo a tu disposición el campo y la cueva que hay en él, siendo testigos los hijos de mi pueblo; entierra allí  tu difunto. 12) Abraham hizo una profunda reverencia delante del pueblo del país, 13) y contestó a Efrón, estando alrededor todo el concurso: Suplicóte me oigas: Yo daré el precio del campo: recíbelo, y de esta manera enterraré en él a mi difunto. 14) A esto respondió Efrón: 15) Señor mío, óyeme: La tierra que pretendes vale cuatrocientos siclos de plata: éste es el precio de lo que tratamos entre los dos. Mas ¿qué cantidad es ésta? Entierra tu difunto y no hablemos más de eso. 16) Abraham, oído esto, hizo pesar * el dinero determinado por Efrón, a presencia de los hijos de Het, es a saber, cuatrocientos siclos de plata de buena moneda corriente *. 17) Con esto, aquel campo que antes era de Efrón, en que había una cueva doble, mirando hacia Mambre, tanto el campo como la cueva, con todos los árboles en todo su término alrededor, 18) fue cedido en pleno dominio a Abraham, a vista de los hijos de Het y de cuantos entraban por la puerta de aquella ciudad.
   19) De esta manera sepultó Abraham a Sara, su esposa, en la cueva doble del campo, enfrente de Mambre, en donde está la ciudad de Hebrón, en la tierra de Canaán *. 20) Y los hijos de Het confirmaron a Abraham el dominio del campo y de la cueva que en él había, para que le sirviese de sepultura.

Mensaje de Eliecer

24 1  Viéndose Abraham ya viejo y de edad muy avanzada, y que el Señor le había bendecido en todas las cosas, 2) dijo al criado más antiguo de su casa, y mayordomo de cuanto tenía: Pon tu mano debajo de mi muslo *, 3) para tomarte juramento por el Señor, Dios del cielo y de la tierra, que no casarás a mi hijo con mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales habito;
4) sino que irás a mi tierra y a la parentela mía, y de allí traerás

10 A las puertas de las ciudades solían constituirse los tribunales.
16   No  había  entonces  entre  los  hebreos  moneda  acuñada.
16 bis No sabemos a punto fijo cuál era el valor del siclo de plata en tiempo de Abraham. Después del destierro de Babilonia venía a valer un
céntimo de euro.
19  Gn.  35,  27
.
20   Gn.  47,  29.

 

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GÉNESIS

mujer para mi hijo Isaac. 5) Respondió el criado: Y si la mujer no quisiese venir conmigo a este país, ¿debo por ventura llevar a tu hijo al lugar de donde tú saliste? 6) Guárdate bien, dijo Abraham, de conducir jamás allá a mi hijo.
7) El Señor Dios del cielo, que me sacó de la casa de mi padre y de la tierra de mi nacimiento, el cual me habló, y me juró, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra: él mismo enviará un ángel * delante de ti, y hará que traigas de aquel país mujer para mi hijo*:
8) que si la mujer no quisiere seguirte, quedarás desobligado del juramento; pero en ningún caso lleves allá jamás a mi hijo. 9) Con esto, el criado puso la mano debajo del muslo de Abraham, su señor, y le juró hacer todo lo dicho.
   10 Tomó luego diez camellos del ganado de su amo, y partió, llevando consigo de lo mejor de todos los bienes de Abraham, y puesto en camino llegó a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor*. 11) Allí, habiendo hecho descansar los camellos fuera de la ciudad, junto a un pozo de agua al caer la tarde, al tiempo que pueden salir las mujeres a sacar agua, dijo a Dios: 12) Señor, Dios de mi amo Abraham, asísteme, te ruego, en este día, y sé propicio a Abraham mi amo. 13) He aquí que yo estoy cerca de esta fuente, y las hijas de los moradores de esta ciudad vendrán a sacar agua. 14) La doncella, pues, a quien yo dijera: Baja tu cántaro para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y aún a tus camellos daré también de beber, ésa es la que tú tienes preparada para tu siervo Isaac: y en eso conoceré que has sido propicio a mi * amo. 15) No bien había acabado de decir dentro de sí estas palabras, cuando he aquí Rebeca, hija de Batuel, hijo de Melca, mujer de Nacor, hermano de Abraham, que salía con su cántaro al hombro;
16) joven en extremo agraciada, doncella hermosísima y todavía virgen: había bajado ya a la fuente, y llenado el cántaro se volvía. 17) Fue, pues, a su encuentro el criado de Abraham, y le dijo: Dame a beber un poquito de agua de tu cántaro. 18) La cual respondió: Bebe, señor mío; y diciendo y haciendo, bajó el cántaro sobre su brazo, y le dio de beber. 19) Y acabando de darle de beber, añadió: Voy también a sacar agua para tus camellos, hasta que beban todos. 20) Y vaciando el cántaro en los canales o bebedores, fue otra vez corriendo al pozo a sacar agua, que dio en seguida a todos los camellos. 21) Entretanto, la estaba él contemplando en silencio, ansioso

7  Véase cuan  antigua  es  la  tradición de  los ángeles  de nuestra guarda.
7 bis   Gn.  12, 7, 13, 15; 26, 3. 
10  Llamada  Haram.
14   Buscó  esta   señal  por  particular  instinto   del   Espíritu Santo; señal de buena índole, por ser afable, hacendosa, etc.

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de saber si Dios había hecho próspero o no su viaje. 22) Abrevados ya los camellos, le presentó el hombre unos pendientes de oro, que pesaban dos siclos, y dos brazaletes que pesaban diez, 23) Y la preguntó: Dime, ¿de quién eres hija? ¿Hay en casa de tu padre lugar para alojarme esta noche? 24) Yo soy, respondió ella, hija de Batuel, hijo de Melca y de Nacor, su esposo,
25) Y añadió: De paja y forraje hay en casa provisión abundante, y mucha capacidad para hospedarse. 26) El hombre entonces inclinóse profundamente, y adoró al Señor, 27) diciendo: Bendito sea el Señor Dios de mi amo Abraham, que tan propicio se ha mostrado con él según la verdad de sus promesas, guiándome vía recta a la casa del hermano de mi amo. 28) La muchacha se fue corriendo a casa de su padre y contó todo cuanto había oído.

Rebeca, prometida de Isaac

   29 Tenía Rebeca un hermano llamado Labán, el cual salió a toda prisa en busca del hombre, al lugar en que estaba la fuente. 30) Y como había visto ya los pendientes y los brazaletes en las manos de su hermana, la cual le había contado también todo cuanto le había dicho aquel hombre, vino a encontrarle cuando estaba aún cerca de la fuente con sus camellos, 31) y le dijo: Entra, bendito del Señor: ¿qué haces ahí fuera? Preparado he para ti hospedaje, y lugar también para tus camellos. 32) Con eso, le introdujo en el alojamiento: y descargó los camellos, y les dio paja y heno, y trajo agua para lavar los pies así a él como a los mozos que le acompañaban. 33) Y pusiéronle delante la comida. Mas él dijo: No comeré hasta que os haya expuesto mi comisión. Di, pues, le contestó Labán. 34) Entonces les habló él de esta manera: Yo soy criado de Abraham, 35) El Señor ha colmado de bendiciones a mi amo, y le ha engrandecido sobremanera: hale dado ovejas y bueyes, plata y oro, esclavos y esclavas, camellos y asnos.
36) Sara, mujer de mi amo, le parió en su vejez un hijo, a quien ha dado todos sus bienes. 37) Y mi amo me ha juramentado, diciendo: No tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, en cuya tierra habito; 38) sino que irás a la casa de mi padre, y traerás de mi linaje una mujer para mi hijo; 39) y replicándole yo: Quizá la mujer no querrá seguirme, 40) me respondió: El Señor, en cuya presencia ando, enviará su ángel contigo, y dirigirá tus pasos, y tú tomarás para mi hijo mujer de mi parentela y de la casa de mi padre. 41) Mas, si yendo a mis parientes, no quisieren dártela, exento quedarás de mi maldición o libre del juramento. 42) Llegué, pues, hoy a la fuente, y dije a Dios: Señor, Dios de

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GÉNESIS

mi amo Abraham, si es que has enderezado este mi camino que traigo, 43) he aquí que estoy junto a esta fuente: haz, pues, que la doncella que salga a sacar agua, a quien yo diga: Dame de beber un poco de agua de tu cántaro, 44) y me responda: Bebe tú, que después la sacaré también para tus camellos, sea ésa la mujer que el Señor Dios tiene destinada para el hijo de mi amo. 45) Y cuando estaba yo rumiando en silencio estas cosas dentro de mí, ha comparecido Rebeca, que venía con su cántaro a cuestas, y ha bajado a la fuente y sacado agua. Y hele dicho yo: Dame un poco de beber
46) Al momento ha bajado ella el cántaro del hombro, y me ha dicho: Bebe tú, y voy también a dar de beber a tus camellos. Bebí, y ella ha abrevado mis camellos. 47) En seguida le he preguntado y dicho: ¿De quién eres hija? Soy hija de Batuel, hijo de Nacor y de Melca, ha respondido ella. Luego le he puesto unos pendientes para adorno de su rostro y unos brazaletes en sus manos. 48) Y al instante, postrándome, he adorado al Señor, bendiciendo al Señor, Dios de mi amo Abraham, que me ha conducido por camino recto a desposar una hija del hermano de mi amo con su hijo. 49) Por lo cual, si queréis ser benéficos y leales como mi amo *, declarádmelo; pero si pensáis de otro modo, decídmelo igualmente, para que yo siga mi rumbo a la derecha o a la izquierda. 50) A esto respondieron Labán y Batuel: Obra es ésta del Señor: de ningún modo podemos oponernos a lo que es conforme a su voluntad. 51) Ahí tienes a Rebeca, tómala, y llévatela contigo, y sea muy enhorabuena esposa del hijo de tu amo, conforme lo ha manifestado el Señor. 52) Así que oyó esto el criado de Abraham, postrándose en tierra adoró al Señor. 53) Y sacando alhajas de oro y plata y vestidos preciosos, se los regaló a Rebeca, y ofreció también ricos presentes a sus hermanos y a la madre. 54) Comenzaron después el convite y permanecieron juntos comiendo y bebiendo.

Matrimonio de Isaac con Rebeca

   A la mañana, levantándose el criado, dijo: Despachadme, a fin de que me pueda volver a mi amo. 55) A lo que respondieron los hermanos y la madre: Estése la chica con nosotros diez días siquiera, y después partirá. 56) No queráis detenerme, dijo él, ya que Dios ha hecho próspero mi camino: dejadme volver a mi amo
57) Ellos replicaron: Llamemos a la chica y veamos lo que dice. 58) Llamada, pues, vino; y preguntáronle: ¿Quieres ir con este hombre?

49  También  puede  traducirse:   «Si  verdaderamente   deseáis complacerle.»

 

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Iré, respondió ella. 59) Con eso la dejaron ir, acompañada de su ama de leche, con el criado de Abraham, y sus compañeros, 60) deseando toda suerte de felicidades a su hermana, y diciendo: Hermana nuestra eres, ¡oh!, crezcas en mil y mil generaciones, y apodérese tu posteridad de las ciudades de sus enemigos. 61) Con esto, Rebeca y sus doncellas, montando en los camellos, siguieron al hombre, el cual se volvía presuroso a casa de su amo.
62 Al mismo tiempo, Isaac se estaba paseando por el camino que va al pozo, llamado Pozo del Dios Viviente y que Mira: porque moraba en la tierra meridional * no lejos de él; 63) y había salido al campo a meditar, caído ya el día; y habiendo alzado los ojos vio venir los camellos a lo lejos. 64) Rebeca también, cuando alcanzó a ver a Isaac, bajóse del camello, 65) y preguntó al criado: ¿Quién es aquél hombre que viene por el campo a nuestro encuentro? Y le respondió: Aquél es mi amo. Y ella, cogiendo prontamente el manto, se tapó *. 66) Isaac, empero, después de haberle contado el criado cuanto había hecho,
67) la hizo entrar en el pabellón de Sara, su madre, y la tomó por mujer: y la amó en tanto grado que se le templó el dolor que la muerte de Sara, su madre, le había causado.

Otros hijos de Abraham. Su muerte

25 1  Abraham había tomado también otra 
mujer, llamada Cetura *, 2) la cual le parió a Zamram, a Jecsán, a Madán, a Madián, a Jesboc y a Sué. 3) Jecsán engendró a Saba y a Dadán. Los hijos de Dadán fueron Assurim, Latusim y Leomim. 4) De Madán nacieron Efa, Ofer, Enoc, Abida y Eldaa: todos éstos descienden de Cetura. 5) Y dio Abraham toda su herencia a Isaac: 6) bien que hizo grandes donativos a los hijos de las otras mujeres secundarias, y los separó, viviendo aún él mismo, de su hijo Isaac, enviándolos hacia la parte oriental.
   7 Finalmente, fueron los días de la vida de Abraham ciento setenta y cinco años. 8) Y llegando a faltarle las fuerzas murió en buena vejez, de avanzada edad y lleno de días, y fue a reunirse con su pueblo *. 9) Y sus dos hijos, Isaac e Ismael, le sepultaron en la cueva doble, situada en el campo de Efrón, hijo de Seor Heteo, enfrente de Mambre, 10) que había comprado a los hijos de Het: allí está sepultado él y Sara, su esposa.

62   Gn.  16,  4.
65   En  señal de sumisión y respeto.
1 1  Cr.  1, 32.
8 Pasando a vivir con los otros justos que habían muerto. Véase el elogio de este Santo Patriarca en el «Eclesiástico» (c, 44, 20, 23.).
  

 

 

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GÉNESIS

   11 Después de su muerte bendijo Dios a Isaac, su hijo, el cual moraba cerca del pozo llamado Pozo del Dios Viviente y que Mira.

Descendencia de Ismael

   12 He aquí los linajes de Ismael, hijo de Abraham y de Agar, egipcia, sierva de Sara: 13) y éstos son los nombres de sus hijos, con los cuales fueron llamados sus descendientes. El primogénito de Ismael fue Nabaiot, en seguida Cedar, Adbeel Mabsam *. 14) Masma, Duma, Massa 15) Hadar, Tema, Jetur, Nafis y Cedma.
16) Éstos son los doce hijos de Ismael, y tales los nombres que dieron a sus castillos y ciudades. Ellos vinieron a ser como doce príncipes, cada cual de su tribu.
   17 Y los años de vida de Ismael fueron ciento treinta y siete, y debilitándose más y más, murió, y fue a reunirse con su pueblo.
   18 Y habitó y pobló el país desde Hévila hasta Sur, desierto que mira a Egipto cuando uno entra en Asiría, y murió en medio de todos sus hermanos.

Esaú y Jacob, gemelos

   19 Asimismo, he aquí cuál fue la descendencia de Isaac, hijo de Abraham: engendró Abraham a Isaac. 20) El cual, siendo de cuarenta años, casó con Rebeca, hija de Batuel, siro de la Mesopotamia, y hermana de Labán. 21) Hizo Isaac muchas plegarias al Señor por su mujer, porque era estéril, y el Señor lo oyó, dando a Rebeca virtud de concebir. 22) Pero chocaban entre sí o luchaban en el seno materno los gemelos que concibió; lo que le hizo decir: Si esto me había de acontecer, ¿qué provecho he sacado yo de concebir? Y fue a consultar al Señor. 23) El cual le respondió, diciendo: Dos naciones están en tu vientre, y dos pueblos * saldrán divididos desde tu seno en que están ahora, y el un pueblo sojuzgará al otro pueblo, y el mayor ha de servir al menor o más joven *. 24) Llegado ya el tiempo del parto, he aquí que se hallaron los dos gemelos en su vientre. 25) El que salió el primero era rubio y todo velludo, a manera de un pellico, y fue llamado Esaú *. Saliendo inmediatamente el otro, tenía asido con la mano el talón del pie del hermano, y por eso se le llamó Jacob *. 26) De sesenta años era Isaac cuando le nacieron los niños.

13   1  Cr.   1, 29.
23 Esto es, los idumeos descendientes de Esaú, y los judíos, de Jacob. (Ro. 9, 11; 11, 12.)
23 bis   Ro.  9,   13.
25 Que significa hombre hecho, y también «Sehir», velloso o velludo.
25 bis   Que  significa  «que  echa la zancadilla.»  (Os.   12, 3.)

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   27 Así que se hicieron grandes, Esaú salió diestro en la caza y hombre del campo; Jacob, al contrario, mozo sencillo, habitaba en las cabañas. 28) Isaac amaba a Esaú, porque gustaba comer de sus cacerías, y Rebeca quería más a Jacob. 29) Había un día guisado Jacob cierta menestra o potaje: cuando Esaú, que volvía fatigado del campo, se llegó a él 30) y le dijo: Dame de esa menestra roja que has cocido, pues estoy sumamente cansado. Por cuya causa se le dio después el apellido de Edom *. 31) Dijole Jacob: Véndeme tus derechos de primogénito.
32) Respondió él: Yo me estoy muriendo, ¿de qué me servirá ser primogénito? 33) Pues júramelo, dijo Jacob. Esaú se lo juró, y vendióle el derecho de primogenitura *. 34) Y así, habiendo tomado pan y aquel plato de lentejas, comió, y bebió, y marchóse, dándosele muy poco de haber vendido sus derechos de primogénito.

Dios renueva a Isaac las promesas

26 1  Mas sobreviniendo hambre en el país,  después de aquella carestía que había acaecido en tiempo de Abraham, fuese Isaac a Gerara, al país de Abimelec, rey de los palestinos. 2) Porque se le apareció el Señor, y le dijo: No bajes a Egipto, mas estáte quieto en el país que yo te diré. 3) Y vive en él como peregrino, y yo estaré contigo, y te daré mi bendición; por cuanto a ti y a tu descendencia he de dar todas esas regiones, cumpliendo el juramento que hice a tu padre Abraham *. 4) Y multiplicaré tu posteridad como las estrellas del cielo, y daré a tus descendientes todas estas regiones, y en uno de ellos SERÁN BENDITAS todas las naciones de la tierra *, 5) por premio de haber obedecido Abraham a mi voz, y guardado los preceptos y mandatos míos, y observado las ceremonias y leyes que le prescribí.

Isaac a Gerara

   6 Quedóse, pues, Isaac en Gerara. 7) Y preguntándole los vecinos de aquel país quién era Rebeca, les respondió: Es hermana mía; porque temió confesar que estaba unida con él en matrimonio, recelando que por causa de su hermosura le quitasen tal vez a él la vida. 8) Pasados ya muchos días, y permaneciendo él en el mismo lugar, como Abimelec, rey de los palestinos, se pusiese a mirar de una ventana, vio

30   Que significa rojo  (Abd.  1.)
33 He. 12, 16. Lo que pasó entre Jacob y Esaú es una viva imagen de la prudencia de los escogidos y de la locura de los reprobos. Esta se halla vivamente pintada en el libro de la Sabiduría, c. 10, 10.
3 . Gn. 12, 7;  15, 18.
4   Gn. 12, 3;  16, 18;  22, 18; 28,  14.

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GÉNESIS

a Isaac que hacía especiales demostraciones de amor a su mujer Rebeca. 9) Y habiéndole llamado, le dijo: Está claro que ésa es tu mujer; ¿por qué has dicho falsamente que era hermana tuya? Temí, respondió, no me matasen por su causa. 10) Replicóle Abimelec: ¿Cómo así nos has engañado? Pudo alguno del pueblo abusar de tu esposa, y nos hubieras hecho reos de un grande pecado. Con eso intimó una orden a todo el pueblo, diciendo: 11) Cualquiera que tocare a la mujer de este hombre será irremisiblemente condenado a muerte.
   12 Sembró luego Isaac en aquella tierra, y en el mismo año cogió ciento por uno, y bendíjole Dios. 13) E hízole hombre muy rico, y cada día iba creciendo de bien en mejor, por manera que llegó a ser en extremo poderoso: 14) tuvo rebaños de ovejas, y de ganados mayores, y muchísimos criados y criadas. Por lo cual, envidiosos de él los palestinos, 15) cegaron por aquel tiempo todos los pozos, que habían abierto los criados de su padre Abraham, llenándolos de tierra: 16) llegó tan allá la cosa, que hasta el mismo Abimelec dijo a Isaac: Retírate del país, porque te has hecho mucho más poderoso que nosotros.
   17 Partió, pues, Isaac, para ir hacia el torrente de Gerara y habitar allí: 18) e hizo abrir de nuevo otros pozos, que habían cavado los siervos de su padre Abraham, y que, muerto éste, habían cegado en otro tiempo los filisteos; y les dio los mismos nombres que su padre les había dado antes. 19) Cavando después en el torrente, hallaron un manantial de agua viva. 20) Pero aun aquí hubo contienda de los pastores de Gerara contra los pastores de Isaac, diciendo aquéllos: El agua es nuestra: de donde, por este encuentro, puso al pozo el nombre de Calumnia.
21) Cavaron en seguida otro, y por él también armaron pendencias, por lo que le llamó Enemistades. 22) Partiendo de allí, abrió otro pozo, sobre el cual no hubo contienda, y por eso le nombró Anchura, diciendo: Ahora sí que nos ha ensanchado el Señor y puesto en estado de medrar sobre la tierra.

Isaac en Bersabee

   23 Desde aquel sitio pasó a Bersabee, 24) donde se le apareció el Señor aquella misma noche, diciendo: Yo soy el Dios de tu padre Abraham, no tienes que temer, pues estoy yo contigo: yo te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia por amor de mi siervo Abraham. 25) Con esto edificó allí Isaac un altar; y habiendo invocado el nombre del Señor, desplegó su tienda de campaña, y mandó a sus criados que abriesen un pozo.
   26   Y habiendo venido desde Gerara a este

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mismo lugar Abimelec, con Ocozat, su privado, y con Picol, general de sus tropas, 27) díjoles Isaac: ¿Para qué venís a mí, hombre a quien aborrecéis y habéis echado de entre vosotros?
28) Hemos visto, respondieron ellos, que el Señor está contigo, y así, dijimos: Hagamos alianza entre nosotros, con juramento por una y otra parte, 29) con el fin de que tú no nos hagas mal alguno, así como nosotros a nada hemos tocado de lo tuyo ni causádote ningún daño, sino que te despedimos en paz, colmado de la bendición del Señor. 30) Isaac, pues, les dio un convite, y después de haber comido y bebido, 31) levantándose de madrugada, se juraron alianza recíprocamente, e Isaac los despidió en paz a su país.
   32 Y he aquí que en aquel mismo día vinieron los criados de Isaac a darle nuevas del pozo que habían excavado. 33) Por lo que le llamó Abundancia, y se puso a la ciudad vecina el nombre de Bersabee *, que dura hasta hoy día.
   34 Esaú, pues, a la edad de cuarenta años tomó por mujeres a Judit, hija de Beeri Heteo, y a Basemat, hija de Elón, del mismo lugar: 35) las cuales, ambas a dos, tenían agriado el ánimo de Isaac y de Rebeca.

Jacob arrebata la bendición a Esaú

271 Siendo ya viejo Isaac, debilítesele la
vista, de modo que llegó a faltarle; llamó, pues, a Esaú, su hijo mayor, y le dijo: Hijo mío. El cual respondió: Aquí estoy. 2) A quien el padre: Ya ves, dijo, cómo yo estoy ya viejo y no sé el día de mi muerte. 3) Toma tus armas, la aljaba y el arco, y sal al campo; y en cazando algo, 4) guísame de ello un plato, según sabes que gusto, y tráemelo para que le coma y te bendiga mi alma antes que yo muera. 5) Lo que oído por Rebeca, luego que partió aquél al campo para cumplir el mandato de su padre, 6) dijo a su hijo Jacob: Acabo de oír a tu padre que, hablando con tu hermano Esaú, le decía: 7) Tráeme de tu caza y guísame un plato, que le comeré, y te echaré mi bendición en presencia del Señor antes que muera. 8) Ahora bien, hijo mío, toma mi consejo: 9) y yendo al ganado, tráeme dos de los mejores cabritos, para que yo guise de ellos a tu padre aquellos platos de que come con gusto, 10) y sirviéndolos tú, después que hubiere comido, te dé la bendición antes de morir. 11) A lo cual respondió Jacob: Tú sabes que mi hermano Esaú

 


33 Si se pronuncia «Ber-schabee» con la letra «sch» (schin), significa «pozo del juramento»; y así lo pronunció Abraham; pero Isaac lo pronunció con la letra «s» («sin»), y así «sabee» significa «abundancia».

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GÉNESIS

es hombre velloso y yo lampiño: 12) si mi padre me palpa con sus manos y llega a conocerme, temo no piense que yo he querido burlarle, y acarrearé sobre mí una maldición en lugar de la bendición. 13) Al cual la madre: Sobre mí, dijo, caiga esa maldición, hijo mío * ; tú haz solamente lo que te aconsejo, y date prisa en traer lo que te tengo dicho.
   14 Fue Jacob, y lo trajo, y lo dio a la madre, la cual le guisó los manjares según que sabía ser del gusto de su padre. 15) Y vistió después a Jacob con los más ricos vestidos de Esaú, que tenía guardados en casa, 16) y envolvióle las manos con las delicadas pieles de los cabritos, cubriendo también con ellas la parte desnuda del cuello. 17) Diole después el guisado y los panes que había cocido.
   18 Todo lo cual llevándolo él adentro, dijo: Padre mío. A lo que respondió él: Oigo. ¿Quién eres tú, hijo mío? 19) Dijo Jacob: Yo soy tu primogénito Esaú * : he hecho lo que me mandaste; levántate, incorpórate, y come de mi caza para que me des la bendición. 20) Replicó Isaac a su hijo: ¿Cómo, dijo, has podido encontrarla tan presto, hijo mío? El cual respondió: Dios dispuso que luego se me pusiese delante lo que deseaba.
21) Dijo todavía Isaac: Acércate, hijo mío, para que yo te toque y reconozca si tú eres o no el hijo mío Esaú. 22) Acercóse al padre, y habiéndole palpado, dijo Isaac: Cierto que la voz es de Jacob: pero las manos son manos de Esaú. 23) Y no le conoció, porque las manos vellosas representaban al vivo la semejanza del mayor. Queriendo, pues bendecirle, 24) dijo: ¿Eres tú el hijo mío Esaú? Respondió: Yo soy. 25) Pues tráeme acá, dijo, hijo mío, el plato de tu caza, para que te bendiga mi alma. Y habiéndoselo presentado, después que comió de él, sirvióle también vino; bebido el cual,
26) dijo: Llégate a mí y dame un beso, hijo mío.
27) Llegóse y le besó. Y al instante que sintió la fragancia de sus vestidos *, bendiciéndole, le dijo: Bien se ve que el olor que sale de mi hijo es como el olor de un campo florido, al cual bendijo el Señor. 28) Déte Dios, por medio del rocío del cielo * y de la fertilidad de la tierra abundancia de trigo y vino. 29) Sírvante los pueblos y adórente las tribus; sé señor de tus hermanos e inclínense
profundamente

13 Dijo esto Rebeca, persuadida de que no había tal, fundada en la promesa de Dios, que había dicho: «El mayor servirá al menor».
19 Los Padres y expositores están divididos en este punto: unos acusan absolutamente a Jacob par la mentira, otros le defienden.
27 Aun hoy día los orientales usan mucho de perfumes en los vestidos de gala, que suelen tener guardados en arcas llenas de olores.
28 En Palestina suelen ser raras las lluvias; y las plantas, en tiempo de los calores fuertes, se nutren por los abundantes rocíos, semejantes a una llovizna. (Plin. 18, c. 21.) Lo mismo sucede en muchas tierras de la zona tórrida.

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delante de ti los hijos de tu madre. Quien te maldijere, sea él maldito, y el que te bendijere, de bendiciones sea colmado.

Es también bendecido Esaú

   30 Apenas Isaac había acabado de decir estas palabras, y salido Jacob afuera, cuando llegó Esaú. 31) Y presentando a su padre las viandas de la caza, que había guisado, le dijo: Levántate, padre mío, y come de la caza de tu hijo, para que me bendiga tu alma. 32) Díjole Isaac: Pues ¿quién eres tú? El cual respondió: Yo soy tu hijo primogénito Esaú. 33) Quedó atónito Isaac, y como extático *, y sobre toda ponderación, pasmado, dijo: ¿Quién es, pues, aquel que poco ha me ha traído de la caza que cogió, y he comido de todo antes que tú vinieses? El caso es que yo le bendije, y bendito será. 34) Oídas las palabras del padre, lanzó Esaú un grito furioso, y, consternado, dijo: Dame también a mí tu bendición, ¡oh padre mío! 35) El cual respondió: Vino tu hermano astutamente y se ha llevado tu bendición. 36) A lo que replicó Esaú: Con razón se le puso el nombre de Jacob, porque ya es ésta la segunda vez que me ha suplantado: antes ya se alzó con mi progenitura *, y ahora de nuevo me ha robado la bendición mía. Y vuelto a su padre: ¿Pues qué, le dijo, no has reservado bendición para mí? 37) Respondióle Isaac: Yo le he constituido señor tuyo y he sometido todos sus hermanos a su servicio; le aseguré las cosechas de granos y de vino; después de esto, ¿qué puedo yo ahora hacer por ti, hijo mío? 38) Al cual replicó Esaú: ¿Por ventura no tienes, padre mío, sino una sola bendición? Ruégote que también me bendigas a mí. Y como llorase con grandes alaridos, 39) Isaac, conmovido, le dijo estas palabras: En la grosura de la tierra*,y en el rocío que cae del cielo, 40) será tu bendición. Vivirás de tu espada y servirás a tu hermano; pero llegará tiempo en que sacudirás su yugo y librarás de él tu cerviz *.

Jacob huye a casa de Labán

   41 Esaú, pues, mantenía siempre vivo su odio a Jacob, con motivo de la bendición que le había dado el padre; y dijo en su corazón: Vendrán los días de luto de mi padre, y yo mataré a mi hermano Jacob *. 42) Tuvo de esto

33   Durante   este   éxtasis   le  fue  revelado  todo  A misterio significado por este suceso, dice San Agustín. 
36   Gn. 25, 23.
39   He. 11, 20.
40   2 R.  8, 20.
41   Abd.   10.

 

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GÉNESIS

noticia Rebeca, la cual, enviando a llamar a su hijo Jacob, le dijo: Mira que tu hermano Esaú amenaza que te ha de matar. 43) Ahora, pues, hijo mío, créeme a mí, y sin perder tiempo huye a casa de mi hermano Labán, en la ciudad de Harán, 44) y estarás allí con él algunos días, hasta que se amanse el furor de tu hermano, 45) se pase su cólera y se olvide de lo que has hecho contra él; después enviaré por ti y te traeré acá. ¿Por qué he de perder a mis dos hijos en un día? 46) Dijo después Rebeca a Isaac: Fastidiada estoy de vivir, a causa de estas hijas de Het * : si Jacob llega a tomar mujer de este país, no quiero vivir más.

28 1   Llamando, pues, Isaac a Jacob, diole
su bendición, y le mandó, diciendo: No quieras tomar mujer de la raza de Canaán * :
2) mas ve y pasa a la Mesopotamia de Siria, a casa de Batuel, padre de tu madre, y escógete allí mujer de las hijas de Labán, tu tío materno.
3) Y el Dios todopoderoso te bendiga, y te aumente y multiplique: de suerte que vengas a ser padre de numerosos pueblos. 4) Y te conceda las bendiciones de Abraham, así a ti como a tu descendencia después de ti: para que poseas como propia la tierra en que estás ahora como peregrino, la cual tiene prometida a tu abuelo.
5) Despedido así de Isaac, partió a Mesopotamia de Siria, y fuese a casa de Labán, hijo de Batuel Siró, hermano de Rebeca, su madre *.

Esaú se casa con una hija de Ismael

   6 Entretanto Esaú, viendo que su padre,00 bendiciendo a Jacob, le había enviado a Mesopotamia de Siria, para que tomase de allí mujer; y que después de la bendición le había mandado, diciendo: No tomes mujer de las hijas de Canaán; 7) y que Jacob, obedeciendo a sus padres, había marchado a la Siria; 8) experimentando por otra parte que las hijas de Canaán no eran del agrado de su padre, 9) fuese a casa de Ismael, y tomó por mujer, sobre las que ya tenía, a Mahelet, hija de Ismael, hijo de Abraham, hermana de Nabaiot.

La escala de Jacob

   10 Jacob, pues, habiendo partido de Bersabee, proseguía su camino hacia Harán. 11) Y llegado a cierto lugar, queriendo descansar en él después de puesto el sol, tomó una de las

46 Con quienes  está casado   Esaú.
1  Ex. 34, 12, 17; Dt. 7, 3.
5 Os. 12, 12.


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piedras que allí había, y poniéndosela por cabecera, durmió en aquel sitio. 12) Y vio en sueños una escala * fija en la tierra, cuyo remate tocaba en el cielo, y ángeles de Dios que subían y bajaban por ella, 13) y al Señor apoyado sobre la escala, que le decía: Yo soy el Señor Dios de Abraham, tu padre, y el Dios de Isaac: La tierra en que duermes te la daré a ti y a tu descendencia *. 14) Y será tu posteridad tan numerosa como los granitos de polvo de la tierra: extenderte has al Occidente, y al Oriente, y al Septentrión, y al Mediodía: y SERÁN BENDITAS EN TI y en el que saldrá o descenderá de ti todas las tribus o familias de la tierra *. 15) Yo seré tu guarda o custodio doquiera que fueres, y te restituiré a esta tierra, y no te dejaré de mi mano hasta que cumpla todas las cosas que tengo dichas. 16) Despertando Jacob del sueño, dijo: Verdaderamente que el Señor habita en este lugar, y yo no lo sabía. 17) Y todo despavorido, añadió: ¡ Cuan terrible es este lugar! Verdaderamente esta es la casa de Dios y la puerta del cielo. 18) Levantándose, pues, Jacob, al amanecer, cogió la piedra que se había puesto por cabecera, y erigióla como un monumento de la visión, derramando óleo encima *. 19) Y puso por nombre Beteel * a la ciudad, que antes se llamaba Luza. 20) Hizo, además, este voto, diciendo: Si el Señor estuviere conmigo y me amparare en el viaje que llevo, y me diere pan que comer y vestido con que cubrirme, 21) y volviere yo felizmente a la casa de mi padre, el Señor será mi Dios *, 22) y esta piedra, que dejo erigida en monumento, llamarse ha casa de Dios, y de todo lo que me dieres te ofreceré, ¡oh Señor!, el diezmo.

Jacob en casa de Labán

29 1  Prosiguiendo Jacob después su viaje,
llegó al país de Oriente. 2) Y vio un pozo en el campo, y cerca de él tres hatos de ovejas sesteando: porque de él se abrevaban los ganados, y el brocal estaba tapado con una grande piedra. 3) Por cuanto la costumbre era que después de reunidos todos los hatos de ovejas, removían la piedra, y una vez abrevadas, volvían a ponerla sobre el pozo. 4) Y dijo a los pastores: Hermanos, ¿de dónde sois? 

12 Es esta escala una figura de la divina Providencia, cuyos ejecutores son los santos ángeles.
13   Gn.  35,  1;  48, 3.
14   Gn.  26, 4;  Dt.  12, 20;   19, 8.
18 Levantó Jacob aquella piedra para monumento sagrado del gran favor recibido del cielo. De donde tomó ejemplo la Iglesia para la sagrada unción con que dedica a Dios sus templos y altares.
19   Esto es,   «Casa  de Dios».
21 No promete aquí el culto interior y externo con que siempre le había adorado, sino una especial demostración de gratitud erigiendo un altar en aquel determinado sitio.

 

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GÉNESIS

Los cuales respondieron: De Harán. 5) Preguntóles: ¿Conocéis acaso a Labán, hijo de Nacor? Dijeron: Sí que le conocemos. 6) ¿Lo pasa bien?, dijo él. Bueno está, respondieron; y he allí Raquel, hija suya, que viene con su rebaño. 7) Díjoles Jacob: Aún falta mucho del día, ni es tiempo de recoger todavía el ganado en los apriscos: dad ahora de beber a las ovejas y después volvedlas a pacer. 8) Respondieron ellos: No podemos hacerlo hasta que se junten todos los ganados y quitemos la piedra del brocal del pozo, para abrevar los rebaños. 9) Aún estaban hablando, cuando he aquí que llega Raquel con las ovejas de su padre, pues ella misma pastoreaba el rebaño. 10) Jacob, luego que la vio, sabiendo ser su prima hermana, y las ovejas de Labán, su tío materno, removió la piedra con que se cerraba el pozo. 11) Y abrevada la grey, besó a Raquel * y lloró a voz en grito *, 12) después que le había declarado ya cómo era hermano * de su padre e hijo de Rebeca: mas ella sin detenerse, corrió a decírselo a su padre. 13) El cual, oyendo que había venido Jacob, hijo de su hermana, salió corriendo a recibirle; y habiéndole abrazado y dándole mil besos, le condujo a su casa. Entendidos los motivos del viaje, 14) respondió: Hueso mío eres y carne mía, yo cuidaré de tí.

Casa Jacob con Lia y con Raquel

   Y pasado que fue un mes, 15) díjole: ¿acaso porque eres hermano mío me has de servir de balde? Dime qué recompensa quieres. 16) Tenía Labán dos hijas, de las cuales la mayor se llamaba Lía *, y la menor Raquel. 17) Pero Lía tenía los ojos legañosos; Raquel era de lindo semblante y de hermoso talle. 18) De la cual enamorado Jacob, dijo: Yo te serviré por Raquel, tu hija menor, siete años. 19) Respondió Labán: Mejor es que yo te la dé a ti que a un extraño; quédate conmigo. 20) Sirvió, pues, Jacob por Raquel siete años, y aún le parecían pocos días, atendido su grande amor por ella.
21) Dijo después a Labán: Dame mi esposa, pues ya llegó el tiempo de casarme con ella.
22) Entonces Labán, convidados un sin fin de amigos a un banquete, celebró las bodas:
23) Mas por la noche le metió en el tálamo a su hija Lía *, 24) dando a su hija una esclava, llamada Celfa para que la sirviese. Y habiendo ido Jacob a recogerse con ella, 

 

11 Según era costumbre saludar a los parientes muy cercanos.
11 bis   Penetrado de alegría y de ternura.
12   Pariente cercano.
16 Lía es figura de la Sinagoga. Raquel, de la Iglesia, y Jacob, de Jesucristo.
23 Pecó Labán, y pecó también Lia; mas a Jacob le excusó la ignorancia.

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según costumbre, venida la mañana, se halló con que era Lía;
25) por lo que dijo a su suegro: ¿Qué es lo que has hecho conmigo? ¿No te he servido yo por Raquel? ¿Para qué me has engañado? 26) Respondió Labán: No se usa en nuestro país el casar primero a las menores. 27) Cumple la semana de los días de la boda: que yo te daré también la otra por siete años más de servirme.
28) Condescendió con la propuesta, y pasada la semana, tomó por mujer a Raquel, 29) a quien el padre había dado a Bala por esclava,
30) Gozando en fin Jacob del matrimonio tan deseado, amó más a la segunda que a la primera, y sirvió en casa de Labán otros siete años.

Hijos de Lia

   31 Pero como viese el Señor que Jacob hacía poco aprecio de Lía, la hizo fecunda, quedándose estéril la hermana.
   32 Concibió, pues, y parió un hijo, y púsole por nombre rubén *, diciendo: El señor miró mi humillación, ahora me amará mi marido.
   33 Segunda vez concibió y parió un hijo, y dijo: Por cuanto el Señor entendió que yo era tenida en menos, me ha dado también este hijo, y por eso le llamó simeón *.
   34 Tercera vez concibió y dio a luz otro hijo, y dijo: Ahora se unirá y estrechará más conmigo mi marido, pues le he parido tres hijos: y por tanto diole el nombre de leví *.
   35 Cuarta vez concibió y parió un hijo, y dijo: Ahora sí que alabaré al Señor; y aludiendo a esto, le llamó judá * ; y cesó de parir por algún tiempo.

Hijos de Bala, esclava de Raquel

30 1  Pero Raquel, viéndose estéril, tenía
envidia de su hermana, y así dijo a Jacob: Dame hijos, de otra manera yo me muero. 2) A lo cual Jacob, enojado, respondió: ¿Por ventura estoy yo en lugar de Dios, que te ha privado de la fecundidad? 3) Y ella dijo: Tengo a Bala, mi esclava; tómala por mujer de segundo orden, a fin de que reciba yo en mis brazos lo que para, y tenga de ella hijos adoptivos. 4) Diole, pues, a Bala por mujer, la cual, 5) admitida al tálamo, concibió y parió un hijo.
   6 Dijo entonces Raquel: El Señor ha hecho justicia y ha oído mi voz, dándome un lujo; y por eso llamó su nombre dan *.
   7    Y  concibiendo  Bala  segunda vez, vino a

32  Significa  «Hijo  de la Visión» o  «de la Providencia».
33  Significa   «He  sido  oída».
34 Quiere decir:   «Vínculo».
35 Esto es,  «Alabanza».
6    En  hebreo  significa   «juzgar».

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parir otro, 8) por quien dijo Raquel: Dios me ha hecho disputar con mi hermana, y la victoria ha quedado por mí, y así le llamó neftalí *.

Hijos de Celia, esclava de Lía

   9 Viendo Lía que había dejado de parir, dio a su marido por mujer a Celfa, también esclava suya.
   10 La cual, después de haber concebido, como diese a luz un hijo, 11) dijo Lía: ¡Oh, qué ventura!, y por eso le puso por nombre gad.  
   12 Parió todavía Celfa otro, 13)y dijo Lía: Éste ha nacido para dicha mía, porque ya las mujeres me llamarán dichosa: por esta razón le dio el nombre de aser *.

Más hijos de Lía

   14 Sucedió que Rubén, yendo por el campo en tiempo de la siega de los trigos halló unas mandragoras, que trajo a Lía, su madre. Y dijo Raquel: Dame de esas mandragoras de tu hijo *.
15) A lo que respondió ella: ¿Te parece poco el haberme quitado ya el marido, sino que te has de llevar también las mandragoras de mi hijo? Dijo Raquel: Duerma contigo esta noche, porque me des de las mandragoras de tu hijo.
16) Con eso, al volver Jacob por la tarde del campo, le salió al encuentro Lía, y le dijo: Tienes que llegarte a mí, porque yo he comprado este favor a mi hermana con las mandragoras de mi hijo. Aquella noche, pues, durmió Jacob con ella.
   17 Y oyó Dios sus oraciones, y concibió y parió al quinto hijo, 18) y dijo: Dios me ha remunerado el haber dado la esclava mía a mi marido: y púsole por nombre isacar *.
   19 De nuevo, concibiendo Lía, parió al sexto hijo, 20) y dijo: Dios me ha dotado con excelente dote: todavía esta vez mi marido cohabitará conmigo, pues le he parido ya seis hijos; y por lo tanto le dio el nombre de zabulón *.
   21 Después del cual parió una hija, llamada Dina.

Hijo de Raquel

   22   Asimismo, acordándose el Señor de Raquel, oyó sus ruegos, y la hizo fecunda.
   23   La cual concibió y parió un hijo, y dijo:

8 Significa:   «He  combatido»  o  «Mi combate».
13  Como quien dice «felicitador».
14  «Mandragora»:  creen algunos que  era  la naranja.
18  Quiere decir:   «Hombre de la recompensa».
20 
Que significa: «Cohabitación».

  
  
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Quitó Dios mi oprobio. 24) Y púsole por nombre José *, diciendo: Añádame el Señor otro hijo.

Numerosos rebaños de Jacob

   25 Nacido que fue José, dijo Jacob a su suegro: Déjame volver a mi patria y a mi tierra. 26) Dame mis mujeres y mis hijos, por los cuales te he servido, que quiero ya irme: tú sabes cuáles han sido mis servicios para contigo. 27) Díjole Labán: Halle yo gracia en tus ojos: tengo conocido por experiencia que Dios me ha bendecido por tu causa; 28) señala tú la recompensa que debo darte. 29) A lo que respondió él: Tú sabes bien de qué manera te he servido y cuánto ha crecido en mis manos tu hacienda. 30) Poca era la que tenías antes que yo viniese a ti, y ahora estás rico: porque el Señor te bendijo con mi venida. Es justo, pues, que algún día mire yo también por mi casa. 31) Dijo Labán: ¿Y qué es lo que quieres que te dé? No quiero nada, respondió Jacob; mas si hicieres lo que voy a pedirte, proseguiré apacentando y guardando tus ganados. 32) Haz revista de todos ellos, y separa desde ahora para ti las ovejas todas de manchadas color y de vellón moteado; y en lo sucesivo todo lo que naciere de color oscuro, manchado, y variado, tanto de las ovejas como de las cabras, eso será mi recompensa. 33) Y a su tiempo hablará a favor mío mi lealtad, en llegando el plazo acordado: y todas las reses que no fueren de color vario, y manchado, y oscuro, tanto en las ovejas como en las cabras, me convencerán reo de hurto.
   34 Dijo Labán: Me place tu propuesta. 35) Y separó en aquel día las cabras, y las ovejas, y los machos de cabrío, y los carneros pintados y manchados; y todo el ganado de un solo color, esto es, de vellón todo blanco o todo negro, lo entregó a la custodia de sus hijos *.
36) Y puso el espacio de tres jornadas entre sí y el yerno, el cual quedó apacentando con los hijos de Labán los demás rebaños suyos.
37) Jacob, pues, * cortando varas verdes de álamo, de almendro y de plátano, quitóles parte de la corteza; hecho lo cual, resaltó lo blanco en la parte descortezada; y donde las varas estaban intactas, quedaron verdes: de este

24 El nombre de «José» alude a la palabra «Oseph», que significa «quitó», y a «Joseph», «añadió».
35 Para que le pastoreasen juntamente con Jacob y celasen la conducta de éste.
37 Casi todos los Padres latinos atribuyen al artificio de Jacob y a la imaginación de los animales el que las crías naciesen con variedad de colores. Pero los Padres griegos son de parecer que el artificio solamente encubría el milagro con que quiso Dios recompensar los servicios de Jacob a Labán y castigar la avaricia de éste. (Véase Gn. 31, 10.)

   
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modo se formó un color vario. 38) Así las puso en las canales donde se vertía el agua: para que cuando viniesen a beber las ovejas, tuviesen ante los ojos las varas y concibiesen aún después a vista de ellas. 39) De donde vino que mirando las ovejas a las varas, en el ardor de la mezcla, pariesen después crías listadas, pintadas y salpicadas de diversos colores. 40) De esta suerte dividió Jacob la grey, poniendo las varas en las canales ante los ojos de los carneros: de manera que todas las crías blancas y las negras eran de Labán: quedando para Jacob las demás de varios colores, teniendo separados entre sí los rebaños.
41) Al tiempo, pues, de concebir las ovejas en la primavera, ponía Jacob las varas en las canales ante los ojos de los carneros y de las ovejas, para que concibiesen estándolas mirando. 42) Mas cuando otra vez debían concebir en otoño, no las ponía: con lo que los partos tardíos vinieron a ser de Labán y los tempranos de Jacob. 43) Y así llegó éste a enriquecerse por extremo, y adquirió muchos rebaños de ganados, siervos y siervas, camellos y asnos.

Huye Jacob de Labán

31 1  Mas luego que Jacob entendió los
discursos de los hijos de Labán, que decían: Hase apoderado Jacob de todos los bienes que eran de nuestro padre, y enriquecido con su hacienda, se ha hecho un señor poderoso; 2) y advirtió asimismo que Labán no le miraba con el mismo semblante que antes, 3) y sobre todo diciéndole el Señor: Vuélvete a la tierra de tus padres y a tu familia, que yo seré contigo: 4) y envió a llamar a Raquel y a Lía, y haciéndolas venir a las dehesas en que apacentaban los ganados, 5) les dijo: Veo el semblante de vuestro padre, que no se muestra para conmigo como solía; pero el Dios de mi padre ha sido mi protector. 6) Vosotras sabéis bien que yo he servido a vuestro padre con todas mis fuerzas. 7) Sin embargo, vuestro mismo padre me ha engañado, y trocado por diez veces la paga o recompensa de mis servicios *: aunque Dios no le ha permitido que me perjudicase. 8) Cuando decía: Las reses de varios colores serán tu paga, todas las ovejas * parían crías de colores varios; cuando, por el contrario, decía: Llevarás en paga las blancas, entonces todas las ovejas dieron crías blancas. 9) Por manera que Dios ha tomado la hacienda de vuestro padre y me la ha dado a mí.
10) Porque habiendo llegado el tiempo en que 

 

7   «Diez  veces»:   «muchas  veces».  (Lev.  26  26;   Ecl.  7,  20; Zac. 7, 23.)
8   Esto es, la mayor parte.

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debían concebir las ovejas, alcé los ojos y vi entre sueños que los machos que cubrían a las hembras eran pintados y manchados de diversos colores. 11) Y el ángel de Dios me dijo en sueños: ¿Jacob? Yo respondí: Aquí estoy, 12) Y me dijo: Alza tus ojos y mira los machos cubriendo las hembras, todos de varios colores, manchados y moteados. Porque yo he visto todas cuantas cosas ha hecho Labán contigo.
13) Yo soy el Dios de Betel, en donde tú ungiste la piedra y me hiciste aquel voto. Ahora, pues, levántate y sal de esta tierra y vuélvete a la de tu nacimiento *. 14) A esto respondieron Raquel y Lía: ¿Tenemos acaso que esperar algún residuo en los bienes y herencia de la casa de nuestro padre? 15) ¿Por ventura no nos ha mirado él como extrañas y vendídonos y comido el precio de nuestra venta? 16) Pero Dios ha tomado las riquezas de nuestro padre y nos las ha dado a nosotras y a nuestros hijos: y así haz todo lo que Dios te ha ordenado. 17) Apercibióse, pues, Jacob, y montados sus hijos y mujeres sobre los camellos, se puso en camino, 18) conduciendo consigo toda su hacienda, y los ganados y cuanto había adquirido en Mesopotamia, encaminándose hacia su padre Isaac, a tierra de Canaán.

Labán da alcance a Jacob

   19 A esta sazón había ido Labán al esquileo de sus ovejas, y Raquel robó los ídolos de su padre. 20) No quiso Jacob manifestarle a su suegro su partida. 21) Y como se hubiese ya marchado con todo lo que le pertenecía, y vadeado el río Eufrates, se encaminase hacia el monte de Galaad, 22) tuvo noticia Labán al tercer día de que Jacob iba huyendo. 23) Tomando al punto consigo a sus hermanos *, le fue persiguiendo por espacio de siete días; hasta que le alcanzó en el monte de Galaad,
24) Pero vio entre sueños a Dios, que le decía: Guárdate de hablar a Jacob cosa que le ofenda,
25) Jacob había ya armado en el monte su
tienda de campaña; y Labán, que con sus hermanos le había ya alcanzado, fijó la suya en el mismo monte de Galaad. 26) Y dijo a Jacob:
¿Por qué te has portado de esa manera, 
arr
ebatándome mis hijas sin darme parte, como si fuesen prisioneras de guerra? 27) ¿Por qué has querido huir sin saberlo yo y sin avisarme, para que yo te acompañase con regocijos y cantares, y con panderos y vihuelas? 28) No me has permitido el dar siquiera un beso de despedida a mis hijos e hijas. Has obrado neciamente. 29) Bien es verdad que ahora está en

13   Gn. 28, 18.
23   Esto es, a sus hijos y parientes y gente de su casa.

 

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mi mano darte el castigo merecido; pero el Dios de vuestro padre me dijo ayer: Guárdate de hablar a Jacob cosa que le ofenda *. 30) Está bien que deseases ir a los tuyos y te tirase la bienquerencia de la casa de tu padre; mas, ¿a qué propósito robarme mis dioses? 31) Respondió Jacob: El haberme marchado sin darte parte ha sido porque temí que me quitases por fuerza tus hijas. 32) En cuanto al robo de que me reconvienes, cualquiera en cuyo poder hallares tus dioses, sea muerto a presencia de nuestros hermanos: haz tus pesquisas; y todo lo que hallares de tus cosas en mi poder llévatelo. Cuando esto decía, ignoraba que Raquel hubiese robado los ídolos.
   33 Habiendo entrado, pues, Labán en las tiendas de Jacob y de Lía, y de las dos esclavas, no encontró nada. Mas como pasase a la tienda de Raquel, 34) ella, a toda prisa, escondió los ídolos bajo los aparejos del camello y sentóse encima, y a Labán, que registró toda la estancia sin hallar nada, 35) le dijo: No lleve a mal mi señor que no pueda levantarme a su presencia, porque me ha sobrecogido ahora la incomodidad que suelen padecer las mujeres: así quedó burlada .la solicitud del pesquisidor.

Pacto de Labán con Jacob

   36 Entonces Jacob, montando en cólera, dijo con acrimonia: ¿Por qué culpa mía o por qué pecado mío te has enardecido tanto en perseguirme, 37) hasta escudriñar todo mi equipaje? ¿Y qué es lo que has hallado en todos los haberes de tu casa? Ponlo aquí, a la vista de mis hermanos y de los tuyos, y sean ellos jueces entre nosotros dos. 38) ¿Para esto he vivido veinte años contigo? Tus ovejas y tus cabras en verdad que no fueron estériles; no me he comido los carneros de tu grey, 39) ni jamás te mostré lo que las fieras habían arrebatado: yo resarcía todo el daño; y todo lo que faltaba por algún hurto, tú me lo exigías con rigor. 40) Día y noche andaba quemado del calor y del hielo, y el sueño huía de mis ojos. 41) De esta suerte, por espacio de veinte años te he servido en tu casa, catorce por tus hijas y seis por tus rebaños: después de esto, tú por diez veces me mudaste mi paga. 42) Y si el Dios de mi padre Abraham, si aquel Señor a quien teme y adora Isaac no me hubiese asistido, tú quizá ahora me hubieras despachado desnudo: Dios ha mirado mi tribulación y el trabajo de mis manos, y por eso ayer te reprendió.
   43 Respondióle Labán:  Mis hijas e hijos, y

29  Gn. 48, 16.

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los rebaños tuyos, y todo cuanto miras en tu poder, son cosa mía: ¿qué puedo hacer yo contra mis hijas y nietos? 44) Ea, pues, hagamos una alianza que sirva de testimonio de la armonía entre los dos. 45) Tomó entonces Jacob una piedra y la erigió en testimonio *, 46) y dijo a sus hermanos: Traed piedras; y habiéndolas recogido, formaron un majano *, y comieron encima de él: 47) al cual llamó Labán Majano del testigo; y Jacob, Majano del testimonio, cada uno según la propiedad de su lengua. 48) Y dijo Labán: Este majano será desde hoy testigo entre mí y entre ti; y en atención a esto se le dio el nombre de Galaad, esto es, Majano del testigo.
49) El Señor vele y sea juez entre nosotros cuando nos hubiéremos separado. 50) Si tú maltratares mis hijas y tomares otras mujeres además de ellas, ningún testigo hay de nuestro convenio si no es Dios, que presente nos mira.
   51 Y dijo de nuevo Jacob: Mira, este majano y la piedra que he levantado entre los dos, 52) servirán de testigo: este majano, digo, y la piedra darán testimonio si o yo pasare de él para ir contra ti o tu le pasares maquinando mal contra mí. 53) El Dios de Abraham, y el Dios de Nacor, el Dios de sus padres sea nuestro juez. Juró, pues, Jacob por el Dios temido y reverenciado de su padre Isaac: 54) e inmoladas víctimas en el monte, convidó a comer a sus hermanos o parientes, los cuales después de haber comido se quedaron allí aquella noche. 55) Pero Labán, levantándose antes de amanecer, besó a sus hijos y a sus hijas, y echóles la bendición y se volvió a su país.

Jacob prepara la paz con Esaú

32 1  Jacob entonces prosiguió el viaje
comenzado, y saliéronle al encuentro ángeles de Dios *, 2) Vistos los cuales, dijo: He aquí los campamentos de Dios; y llamó a aquel lugar Mahanaim, esto es, Campamentos.
   3 De aquí también despachó mensajeros delante de sí a su hermano Esaú a tierra de Seir, en la Idumea, 4) dándoles esta orden: Hablaréis de esta manera a mi señor Esaú: Jacob, tu hermano, te envía a decir lo siguiente: Me fui peregrinando a casa de Labán, y en ella he estado hasta el día presente. 5) Tengo bueyes, y asnos, y ovejas, y esclavos, y esclavas; y ahora envío estos mensajeros a mi señor, con deseo de hallar gracia en su presencia. 6) Los enviados volvieron a Jacob, diciendo: Fuimos a tu hermano Esaú; y hétele que viene 

45 De la alianza que iban a hacer.
46 Montón grande de piedras que termina en un plano.
1 Gn. 48,  16.

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presuroso a tu encuentro con cuatrocientos hombres. 7) Concibió Jacob grandísimo miedo, y, lleno de terror, dividió la gente * que tenía consigo, juntamente con los ganados de ovejas, y de bueyes, y de camellos, en dos bandas, 8) diciendo: Si Esaú acometiere una banda y la destrozare, la otra banda que resta se salvará. 9) Dijo después Jacob: ¡Oh Dios de mi padre Abraham y Dios de mi padre Isaac! Tú, Señor, que me dijiste: Vuélvete a tu tierra y al lugar de tu nacimiento, que yo te colmaré de beneficios:
10) yo soy indigno de todas tus misericordias y de la fidelidad con que has cumplido a tu siervo las promesas que le hiciste: sólo con mi simple cayado pasé este río Jordán, y ahora vuelvo con dos cuadrillas de gentes y ganados: 11) líbrame, te ruego, de las manos de mi hermano Esaú, porque le temo mucho; no sea que arremetiendo acabe con madres e hijos. 12) Tú has prometido hacerme mil bienes y dilatar mi descendencia como las arenas del mar, que por la muchedumbre no pueden contarse.
   13 Habiendo, pues, dormido allí aquella noche, separó de todo lo que tenía lo que había destinado para regalar a su hermano Esaú;
14) es a saber, doscientas cabras, veinte machos de cabrío, doscientas ovejas y veinte carneros, 15) treinta camellas paridas con sus crías, cuarenta vacas, veinte toros y veinte asnas con diez de sus pollinos. 16) Y envió por medio de sus criados cada manada de éstas de por sí, y dijo a los mozos: Id delante de mí, dejando algún trecho entre manada y manada. 17) Y dio esta orden al primero: Si encontrares a mi hermano Esaú y te preguntare: ¿De quién eres?, o ¿adonde vas?, o ¿de quién es eso que conduces?, 18) has de responder: Es un regalo de tu siervo Jacob., que le envía a mi señor Esaú, y él mismo en persona viene detrás de nosotros 19) Las mismas órdenes dio al segundo, y al tercero, y a todos los demás que iban detrás de aquellas manadas, diciendo: En los mismos términos habéis de hablar a Esaú cuando le encontréis. 20) Y no dejéis de añadir: Tu siervo Jacob en persona viene siguiendo detrás de nosotros; porque dijo: Le aplacaré con los regalos que preceden, y después me presentaré a él; quizá se me mostrará propicio. 21) Remitió, pues, los dones por delante, y él pasó aquella noche en el campamento.

Jacob lucha con un ángel

   22   Y levantándose muy temprano tomó sus dos mujeres y las  dos  criadas, con los  once

 

7   Observa  San   Agustín  que  el  justo,   al paso   que   confía en  Dios, no ha de omitir las diligencias humanas.

 

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hijos, y pasó el vado de Jacob. 23) Y después de haber hecho pasar todo lo que le pertenecía, 24) quedóse solo; y he aquí que se le apareció un personaje *, que comenzó a luchar con él hasta la mañana. 25) Este varón respetable, viendo que no podía * sobrepujar a Jacob, le tocó el tendón del muslo, que al instante se secó. 26) Y le dijo: Déjame ir, que ya raya el alba. Jacob * respondió: No te dejaré ir si antes no me das la bendición. 27) ¿Cómo te llamas?, le preguntó el ángel. Él respondió: Jacob. 28) No ha de ser ya tu nombre Jacob, dijo entonces el ángel, sino Israel *; porque si con el mismo Dios te has mostrado fuerte, ¿cuánto más prevalecerás contra todos los hombres? 29) Preguntóle Jacob: Dime ahora, ¿cuál es tu nombre? Respondió: ¿Por qué quieres saber mi nombre? Y allí mismo le dio su bendición. 30) Por donde Jacob llamó a aquel lugar Fanuel *, diciendo: Yo he visto a Dios cara a cara, y mi vida ha quedado en salvo *. 31) Al punto que partió de Fanuel le salió el sol; mas él iba cojeando de un pie. 32) Por este motivólos hijos de Israel, hasta el día de hoy, no comen del nervio de los animales correspondiente al que se secó en el muslo de Jacob, en memoria de que, habiendo tocado el ángel dicho nervio, quedó éste sin movimiento.

Jacob y Esaú, reconciliados

33 1  Y alzando después Jacob los ojos,
vio  venir a Esaú y con él los cuatrocientos hombres; y dividió los hijos de Lía, y los de Raquel, y de las dos siervas; 2) y puso delante a entrambas esclavas y a sus hijos; a Lía y a los suyos en medio; pero a Raquel y a José los postreros. 3) Él mismo, adelantándose, se postró siete veces en tierra, haciendo reverencias, mientras se acercaba su hermano. 4) Entonces Esaú, corriendo al encuentro de su hermano, le abrazó, y estrechándose con su cuello y besándole, echó a llorar. 5) Levantando en seguida los ojos, vio a las mujeres y a sus niños, y preguntó: ¿Quienes son éstos? ¿Son, por ventura, tuyos? Respondió Jacob: Son los niños que ha dado Dios a tu siervo. 6) Y llegando las esclavas con sus hijos, le hicieron profunda reverencia, 7) Acercóse también Lía con sus niños, 

 

24 Este ángel representaba a Dios; y así en el verso 30 se le llama «Dios».
25 No quiso Dios que el ángel usara de toda su fuerza; aunque tocando el muslo de Jacob y dejándolo seco, dio bien a entender su fortaleza.
26   Conociendo  que  era  un  ángel.
28 Significa «hombre que ve a Dios», y también «invencible»; y en este último sentido parece que se lo aplicó el ángel.
30   Esto es,   «vista»  o  «rostro  de Dios».
30 bis Antiguamente se creía que el ver a un ángel llevaba consigo el perder los sentidos y aun la vida.

 

 

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y hahiendo practicado lo mismo; por último, José y Raquel hicieron su acatamiento. 8) Preguntó asimismo Esaú:   ¿Qué significan aquellas cuadrillas que he encontrado? Respondió Jacob: El deseo de hallar gracia en presencia de mi Señor.
9) A lo que dijo él: Tengo yo muchísimos bienes:   retén para ti, hermano mío, los tuyos. 10) Replicóle Jacob:   No  hagas  tal,  te suplico; antes bien, si  es  que yo  he hallado gracia a tus ojos, recibe de mis manos este pequeño regalo, ya  que viendo  tu semblante me ha parecido ver el semblante de Dios  *: hazme este favor, 11) y acepta esta bendición * que te he ofrecido, y que yo he recibido de Dios, que da todas las cosas. Aceptóla Esaú a duras penas, importunado del hermano, 12) y le dijo:  Vamos  juntos, y te  acompañaré  en el viaje. 13) Respondió Jacob:  Bien ves, señor mío, que tengo conmigo niños tiernos, y ovejas, y vacas preñadas; que si las fatigare sacándolas de su paso, morirán todas en un día. 14) Vaya mi señor delante de su siervo: yo seguiré poquito a poco sus pisadas, según viere  que pueden aguantar mis niños, hasta tanto  que llegue a verme con mi señor en Seir. 15) Replicó Esaú: Ruégete que por lo menos quede alguna gente que viene  conmigo,  para  acompañarte en el camino. No es menester, dijo Jacob; lo que únicamente  necesito,  señor  mío,  es   que me conserves en tu gracia. 16) Volvióse, pues, Esaú aquel mismo día a Seir, por el camino que había traído.

Dina, terriblemente vengada

   17 Jacob, entretanto, llegó a Socot, y, habiendo edificado allí una casa y plantado las tiendas de campaña, llamó a aquel lugar Socot, esto es, Pabellones.
   18 Y al cabo de algún tiempo de su retorno de Mesopotamia de Siria, pasó a Salem, ciudad de los siquemitas, en la tierra de Canaán: y habitó cerca de la población. 19) Y compró la parte del campo en que había fijado sus tiendas de campaña a los hijos de Hemor, padre de Siquem, por cien corderos. 20) Y erigido allí un altar, invocó delante de él al fortísimo Dios de Israel.

34 1 Salió un día Dina, hija de Lía, a ver las
mujeres de aquel país. 2) A la cual, como viese Siquem, hijo de Hemor Heveo, príncipe de aquella tierra, enamoróse de ella, y la robó, y desfloró violentamente a la virgen. 

10 O «el rostro de un ángel», por la bondad y amor con que me has recibido.
11 Los presentes de amistad se llaman «bendiciones», y San Pablo da ese nombre a las limosnas que se hacen a los pobres. (2 Co. 9.)

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3)Quedó su corazón ciego y extremadamente apasionado por esta joven, y, viéndola triste, procuró ganarla con caricias. 4) Y acudiendo a Hemor, su padre: Cásame, dijo, con esta jovencita. 5) Jacob tuvo noticia de esta violencia mientras sus hijos estaban ausentes y ocupados en apacentar los ganados, y no dijo nada hasta que volvieron.
   6 Mas al ir Hemor, padre de Siquem, a hablar con Jacob, 7) he aquí que sus hijos venían del campo, y, oído lo que había pasado, se irritaron sobremanera por la acción tan fea y el enorme desafuero cometido contra la casa de Israel, violando a una hija de Jacob. 8) Pero Hemor les habló en estos términos: Siquem, mi hijo, está extremadamente enamorado de vuestra hija: dádsela, pues, por esposa, 9) y enlacémonos recíprocamente con matrimonio; dadnos vuestras hijas y recibid las nuestras, 10) y habitad de asiento con nosotros: la tierra está a vuestra disposición, cultivadla, comerciad y entrad en posesión de ella. 11) Sobre todo, el mismo Siquem dijo al padre y hermanos de Dina: Consiga yo esta gracia de vosotros, y daros he cuanto dispusiere: 12) aumentad la dote y pedid donativos, que yo daré de buena gana lo que pidiereis, sólo con que me deis a esta jovencita por esposa.
   13 Respondieron los hijos de Jacob a Siquem y a su padre con dolor, encolerizados por el .estupro de la hermana: 14) No podemos hacer lo que pretendéis, ni dar nuestra hermana a un hombre incircunciso, por ser cosa ilícita y abominable entre nosotros. 15) Mas con esta condición podremos trabar parentesco: si quisiereis haceros semejantes a nosotros, circuncidando entre vosotros a todos los varones; 16) entonces daremos y recibiremos recíprocamente vuestras hijas y las nuestras, y habitaremos en vuestra compañía, y vendremos a ser un solo pueblo; 17) pero si no queréis circuncidaros, tomaremos a nuestra hija y nos retiraremos.
   18 Pareció bien a Hemor y a su hijo Siquem esta oferta: 19) ni tardó el joven un momento en ejecutar lo que se le pedía, porque amaba en gran manera a la muchacha. Y era Siquem el más distinguido o principal de toda la familia de su padre. 20) Habiendo ido, pues, Hemor y Siquem a la puerta o asamblea pública de la ciudad, dijeron al pueblo: 21) Estos hombres son una gente buena y quieren habitar con nosotros. Comercien, pues, en la tierra y cultívenla, ya que, siendo tan espaciosa y extendida, necesita de brazos que la trabajen; tomaremos sus hijas por mujeres y les daremos las nuestras. 22) Un solo obstáculo hay que vencer para el logro de un bien tan grande, y es el circuncidar a nuestros varones, imitando el rito de esta gente. 23) Entonces su hacienda, 

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y sus ganados, y todos los bienes que poseen serán nuestros: con que nosotros condescendamos únicamente en esto, viviremos juntos y formaremos un solo pueblo. 24) Asintieron todos a esta propuesta, y circuncidaron a todos los varones.
   25 Y he aquí que al tercer día, cuando el dolor de las heridas es más acerbo, dos hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, con espada en mano, entraron audazmente y a su salvo en la ciudad, y * pasaron a cuchillo a todos los varones *, 26) mataron igualmente a Hemor y a Siquem y se llevaron a Dina, su hermana, de la casa de Siquem. 27) Después que éstos hubieron salido, los otros hijos de Jacob se arrojaron sobre los muertos *, y saquearon la ciudad en venganza del estupro. 28) Robaron las ovejas, y las vacadas, y asnos de los habitantes, y todo lo que había en casas y campos. 29) Se llevaron también cautivos a niños y mujeres.
   30 Ejecutadas osadamente todas estas cosas *, dijo Jacob a Simeón y a Leví: Me habéis puesto en un conflicto, y hecho odioso a los cananeos y fereceos, moradores de esta tierra. Nosotros somos pocos: ellos, reunidos todos, cargarán sobre mí y seré exterminado con toda mi familia.
31) Respondieron los hijos: Pues qué, ¿debieron ellos abusar de nuestra hermana como de una prostituta?

Dios habla a Jacob en Betel

35 1  Entretanto, dijo Dios a Jacob: Levántate, y sube a Betel, y haz asiento allí, y erige un altar al Dios que se te apareció cuando ibas huyendo de tu hermano Esaú *. 2) Jacob, inmediatamente, convocada toda su familia, dio esta orden: Arrojad los dioses extraños * que hay en medio de vosotros, y purificaos, y mudaos los vestidos *. 3) Venid y subamos a Betel, para erigir allí un altar a Dios, el cual me oyó benigno en el día de mi tribulación y me asistió en el viaje. 4) Diéronle, pues., todos los dioses ajenos que tenían y los zarcillos que éstos llevaban pendientes de las orejas, y Jacob los soterró al pie de un terebinto o encina que está a la otra parte de la ciudad de

25   Acompañados de sus domésticos.
25 bis   Gn. 49, 6.
27   Para despojarlos.
30 Pecaron los hijos de Jacob por la mentira, perfidia, injusticia, sacrilegio y bárbara venganza. Véase lo que dijo Jacob sobre este atentado. (Gn. 49, 5.)
1   Gn. 28,  3.
2 Serían tal vez los ídolos de oro y plata robados a los siquemitas.
2 bis Por instinto natural del respeto debido a Dios fue siempre costumbre que, queriendo el hombre acercarse a Dios para honrarle, se mudase los vestidos. (1 S. 12, 20) o sea que los lavara. (Ex. 19, 10.)

 

 

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Siquem. 5) Así que partieron, el terror de Dios* se apoderó de todas las ciudades circunvecinas, de suerte que no se atrevieron a perseguirlos en su retirada. 6) Llegó, pues, Jacob con toda su gente a Luza, ahora por sobrenombre Betel, en la tierra de Canaán. 7) Y allí edificó el altar, llamando a este sitio Betel o casa de Dios, atento a que allí se le apareció Dios cuando iba huyendo de su hermano *. 8) En este mismo tiempo murió Débora, ama de leche de Rebeca, y fue sepultada al pie de Betel, debajo de una encina: que por eso se llamó aquel lugar Endna del llanto.
   9 Y aparecióse Dios otra vez a Jacob después de su vuelta de Mesopotamia de Siria, y le bendijo, 10) diciendo: Tú no te has de llamar ya Jacob, sino que en adelante tu nombre será Israel. Púsole, pues, el nombre de Israel *; 11) y añadióle: Yo soy el Dios todopoderoso. Crece y multiplícate: naciones y muchedumbre de pueblos nacerán de ti, y reyes saldrán de tu sangre. 12) La tierra que di a Abraham y a Isaac, a ti te la daré, y después a tu posteridad,
13) Y diciendo esto desapareció. 14) Pero Jacob erigió una piedra * en monumento o testimonio, en el lugar en que Dios le había hablado, ofreciendo sobre ella libaciones y derramando óleo *, 15) dando a este lugar el nombre de Betel.

Nace Benjamín. - Muere Raquel

   16 Partiendo de aquí, llegó por la primavera a un sitio que está en el camino de Efrata, en donde sobreviniendo a Raquel los dolores del parto, 17) y haciéndose éste difícil, empezó a peligrar. Y díjole la partera: No temas, porque aún tendrás este hijo. 18) Pero exhalando el alma a la fuerza del dolor, y estando ya a punto de morir, puso a su hijo el nombre de Benoni, que quiere decir hijo de mi dolor; mas el padre le llamó Benjamín, esto es, hijo de la diestra,
19) Así murió Raquel, y fue sepultada en el camino que va a Efrata, la misma que después fue llamada Belén. 20) Y Jacob erigió un monumento sobre su sepultura: Éste es el monumento o columna de Raquel, hasta el día de hoy *.
   21 Salido de allí, fijó su tienda de campaña más allá de la Torre del ganado *. 22) Mientras habitaba en aquella región, Rubén fue y durmió con Bala, mujer que fue de su padre, el cual lo llegó a saber *.

5  O un terror pánico, o grandísimo.
7 
Gn.  28, 13.
10Gn. 32, 28.
14 Gn. 28, 18.
14  bis O derramando vino y aceite.
20 Gn. 48, 7.
21 Distaba  esta  torre  mil  pasos  de Belén.
22 Gn. 49, 4.

 

 

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GÉNESIS

Eran entonces doce los hijos de Jacob, a saber:
 23) Hijos de Lía: Rubén, el primogénito, y Simeón, y Leví y Judá, e Isacar, y Zabulón. 24) Hijos de Raquel: José y Benjamín. 25) Hijos de Bala, esclava de Raquel: Dan y Neftalí. 26) Hijos de Zelfa, esclava de Lía: Gad y Aser: éstos son los hijos de Jacob, que le nacieron en Mesopotamia de Siria.

Muerte y sepultura de Isaac

   27 Fue después Jacob a ver a su padre Isaac, en la ciudad de Arbee, llamada después Hebrón, en la llanura de Mambre, donde habían vivido como peregrinos Abraham e Isaac. 28) Y cumplió Isaac ciento y ochenta años de vida. 29) Y consumido de la edad vino a morir; y fue reunido a su pueblo siendo ya viejo y lleno de días, y sepultáronle sus hijos Esaú y Jacob.

Descendencia de Esaú

361   Ésta es la descendencia de Esaú, por otro nombre Edom *. 2) Casó Esaú con mujeres cananeas: y fueron Ada, hija de Helón, heteo; y Oolibama, hija de Ana, hija de Sebeón el heveo;
3) casó también con Basemat, hija de Ismael, hermana de Nabaiot. 4) Ada parió a Elifaz; Basemat fue madre de Rahuel *; 5) Oolibama lo fue de Jehús, y de Ihelón, y de Coré: éstos son los hijos que le nacieron a Esaú en la tierra de Canaán.
   6 Tomó después Esaú sus mujeres, hijos e hijas, y todas las personas de su familia, la hacienda y ganado, y todo cuanto poseía en la tierra de Canaán, y fuese a otra región, retirándose de su hermano Jacob. 7) Porque los dos eran riquísimos, y no podían morar juntos, ni sustentarlos la tierra en que estaban como peregrinos, a causa de la multitud de sus ganados *.
8) Esaú, pues, por otro nombre Edom, asentó su morada en el monte Seir *.
   9 Y los descendientes de Esaú, padre de los idumeos, en el monte Seir, son éstos, 10) y tales son los nombres de sus hijos: Elifaz, hijo de Ada, mujer de Esaú; Rahuel, hijo de Basemat, mujer también suya *. 11) Hijos de Elifaz fueron: Teman, Ornar, Sefo, Gatam y Cenez. 12) Asimismo, Tamma era también mujer 

1 Para la inteligencia de este capítulo debe tenerse presente que las mujeres de Esaú que aquí se nombran, son las mismas que se nombran en los capítulos 26 y 28. Tanto los hombres como las mujeres tenían diversos nombres. Esaú se llama Edom y también Seir; y así se concilian algunas genealogías.
4   1 Cr. 1, 35.
7  Gn. 13, 6. 
8  Jos. 24, 4. 10   
1 Cr. 1, 35.

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secundaria de Elifaz, hijo de Esaú, y ésta le parió a Amalee: éstos son los descendientes de Ada, mujer de Esaú. 13) Hijos de Rahuel: Nahat y Zara, Samma y Meza: éstos son los hijos o nietos de Basemat, mujer de Esaú. 14) Asimismo los hijos de Oolibama, mujer de Esaú, hija de Ana, y ésta de Sebeón, fueron Jehús, Ihelón y Coré.
   15 Los príncipes o caudillos descendientes de Esaú fueron los siguientes: Por parte de Elifaz, primogénito de Esaú, el príncipe Teman, el príncipe Ornar, el príncipe Sefo, el príncipe Cenez, 16) el príncipe Coré, el príncipe Gatam, el príncipe Amalee: éstos son hijos de Elifaz, en Idumea, y vienen de Ada. 17) Por parte de Rahuel, hijo de Esaú: el príncipe Nahat, el príncipe Zara, el príncipe Samma, el príncipe Meza: tales son los príncipes de la línea de Rahuel en la Idumea: éstos vienen de Basemat, mujer de Esaú. 18) Y los hijos de Oolibama, mujer de Esaú, son los siguientes: el príncipe Jehús, el príncipe Ihelón, el príncipe Coré: estos príncipes vienen de Oolibama, hija de Ana y mujer de Esaú. 19) Y éstos son los descendientes de Esaú, llamado también Edom, y los que entre ellos han sido príncipes o caudillos.

Descendencia de Seir el Hórreo

   20 Los hijos de Seir el Hórreo, naturales de aquella tierra, son Lotán, y Sobal, y Sebeón, y Ana *, 21) y Disón, y Eser, y Disán: éstos son los príncipes hórreos, hijos de Seir, en la tierra llamada después de Edom.
   22 De Lotán fueron hijos Hori y Hernán: de este mismo Lotán era hermana Tamma. 23) Los hijos de Sobal fueron Alván y Manahat, y Ebal, y Sefo, y Onam. 24) Los de Sebeón: Aia y Ana. Este Ana es el que descubrió las aguas calientes en el desierto, mientras andaba apacentando los asnos de Sebeón, su padre. 25) Hijo suyo fue Disón, y Oolibama su hija. 26) Los hijos de Disón fueron Handán, y Esebán, de Isetran y Caram. 27) Los de Eser fueron Balaán, y Zaván, y Arcan. 28) Disán tuvo por hijos a Hus y Aram.
   29 Éstos son los príncipes de los hórreos; príncipe Lotán, príncipe Sobal, príncipe Sebeón, príncipe Ana, 30) príncipe Disón, príncipe Eser, príncipe Disán: éstos son los príncipes de los hórreos, que tuvieron el mando en la tierra de Seir.

 

20   1  Cr.  1, 38.

 

 

 

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GÉNESIS

Reyes y caudillos de los edomitas

   31 Y los reyes que reinaron en Idumea, antes que los hijos de Israel tuviesen rey *, fueron los siguientes: 32) Bela, hijo de Beor, y el nombre de su ciudad Denaba. 33) Después que murió Bela, reinó en su lugar Jobab, hijo de Zara, natural de Bosra. 34) Muerto Jobab, entró a reinar en su lugar Husam, del país de los temanitas. 35) Después de muerto éste, reinó en su lugar Adad, hijo de Badad, el cual derrotó a los madianitas en el país de Moab; y su ciudad se llamó Avit. 36) Muerto que fue Adad, reinó en lugar de él Semla, natural de Masreca. 37) Muerto, asimismo, éste, le sucedió Saúl, natural de Rohobot, cerca del río Eufrates. 38) Como también éste hubiese muerto, le sucedió en el reino Balanán, hijo de Acobor. 39) Y muerto éste, reinó en su lugar Adar, cuya ciudad se llama Fau; y su mujer Meetabel, hija de Matred, hija de Mezaab.
   40 Los nombres de los príncipes descendientes de Esaú, según sus linajes, lugares en que fijaron su domicilio y pueblos a que dieron su nombre, son éstos: príncipe de Tamna, príncipe de Alva, príncipe de letet, 41) príncipe de Oolibama, príncipe de Ela, príncipe de Finón, 42) príncipe de Cenez, príncipe de Teman, príncipe de Mabsar, 43) príncipe de Magdiel, príncipe de Hiram: éstos son los príncipes de Edom o Idumea, moradores cada cual en la tierra de su mando: Edom es el mismo Esaú, padre de los idumeos.

José es vendido por sus hermanos

37 1  Pero Jacob habitó el país de Canaán,
donde su padre había vivido como extranjero. 2) Y he aquí lo que pasó en su familia: José, todavía muchacho, siendo de diez y seis años, apacentaba el ganado con sus hermanos; y estaba con los hijos de Bala y de Zelfa, mujeres de su padre; y acusó a sus hermanos ante el padre de un delito muy enorme *,
3) Amaba Israel a José más que a todos sus hijos, por haberle engendrado en la vejez, y le hizo una túnica bordada de varios colores.
4) Al ver, pues, sus hermanos que el padre le amaba más que a todos sus hijos, odiábanle, y no podían hablarle sin agrura.

   5 Tras esto sucedió que habiendo tenido un
 sueño, se lo contó a sus hermanos: lo que fue
 incentivo de mayor odio. 6) Porque les dijo:

31 Algunos intérpretes son de sentir que estas palabras fueron añadidas por el que reconoció después los libros de Moisés.
2   Vuelve  Moisés  a  tomar  el  hilo   de  la  historia   de   José, interrumpida  en   el  capítulo  30.

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Oid lo que he soñado: 7) Parecíame que estábamos atando gavillas en el campo, y como que mi gavilla se alzaba y se tenía derecha, y que vuestras gavillas, puestas alrededor, adoraban la mía. 8) Respondieron sus hermanos: Pues qué, ¿has de ser tú nuestro rey o hemos de estar sujetos nosotros a tu dominio? Así, pues, la materia de estos sueños y coloquios fue fomento de la envidia y del odio. 9) Vio también otro sueño *, que refirió a sus hermanos, diciendo: He visto entre sueños como que el sol, y la luna, y once estrellas me adoraban, 10) Y habiéndolo contado a su padre y a los hermanos, su padre le respondió, diciendo: ¿Qué quiere decir ese sueño que has visto? ¿Por ventura yo y tu madre y tus hermanos, postrados por tierra, te habremos de adorar? 11) De aquí es que sus hermanos le miraban con envidia, mas el padre consideraba en silencio estas cosas.
   12 Y como sus hermanos estuviesen en el territorio de Siquem apacentando los rebaños de su padre, 13) díjole Israel: Tus hermanos guardan las ovejas en los pastos de Siquem; ven, que quiero enviarte a ellos. Y respondiendo él: 14) Pronto estoy. Jacob le añadió: Anda, ve y averigua si tus hermanos lo pasan bien y si están en buen estado los ganados, y tráeme razón de lo que pasa. Despachado, pues, del valle de Hebrón, llegó a Siquem; 15) y habiéndole encontrado errante por los campos un hombre, le preguntó qué buscaba. 16) A lo que respondió José: Ando en busca de mis hermanos, muéstrame dónde pastan los ganados. 17) Díjole aquel hombre: Apartáronse de este lugar; y les oí decir: Pasemos a Dotain. Con esto marchó José en busca de sus hermanos, y hallólos en Dotain.
   18 Los cuales, luego que le vieron a lo lejos, antes que se acercase a ellos, trataron de matarle; 19) y decíanse unos a otros: Aquí viene el soñador; 20) ea, pues, matémosle y echémosle en una cisterna vieja *: diremos que una bestia feroz le devoró; y entonces se verá qué le aprovechan sus sueños. 21) Oyendo esto Rubén, se esforzaba en librarle de sus manos, y decía *: 22) No le quitéis la vida ni derraméis su sangre, sino echadle en aquella cisterna seca que está en el desierto y no manchéis vuestras manos: lo cual decía con el fin de librarle de ellos y restituirle a su padre. 23) Apenas, pues, hubo llegado José a sus hermanos, le desnudaron de la túnica talar y de varios colores, 24) y metiéronle en una cisterna vieja que no tenía agua.

9   Como   había   ya   muerto   Raquel,   tal   vez  por la madre de José  se entiende aquí Bala, ama de leche de José.
20   Aquí  se habla  de  un  pozo  seco.
21   Gn. 42,  22.


 

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GÉNESIS

25 Y sentados a comer, vieron venir de Galaad una caravana de ismaelitas, con sus camellos cargados de aromas, y bálsamo, y mirra destilada, que iba con dirección a Egipto. 26) Entonces dijo Judá a sus hermanos: ¿Qué ganaremos con quitar la vida a nuestro hermano y ocultar su muerte? 27) Mejor es venderle a los ismaelitas y no manchar nuestras manos; porque, al fin, hermano nuestro es y de nuestra misma carne. Asintieron los hermanos a sus razones. 28) Y mientras pasaban unos negociantes madianitas, sacándole de la cisterna, le vendieron a aquellos ismaelitas * por veinte sidos de plata, quienes le condujeron con su caravana a Egipto *.
   29 Vuelto Rubén a la cisterna, no halló al muchacho: 30) y rasgándose los vestidos, fue luego a sus hermanos, diciendo: El chico no aparece, ¿y adonde iré yo ahora? 31) Tomaron después ellos la túnica de José y tiñéronla en la sangre de un cabrito que habían matado, 32) enviándola a su padre, y haciéndole decir por los portadores: Esta túnica hemos hallado: mira si es o no la túnica de tu hijo. 33) El padre, habiéndola reconocido, dijo: La túnica de mi hijo es; una bestia feroz se le ha comido, una fiera ha devorado a José. 34) Y rasgándose los vestidos se vistió de cilicio, llorando por mucho tiempo a su hijo. 35) Y juntándose todos los demás hijos para aliviar el dolor del padre, no quiso admitir consuelo ninguno, sino que decía: Descenderé deshecho en lágrimas a encontrar y unirme con mi hijo en el sepulcro *. Y perseveró en el llanto.
   36 Entretanto, los madianitas vendieron a José en Egipto a Putifar, eunuco o valido de Faraón y capitán de sus guardias.

Hijos de Judá

38 1  Por este mismo tiempo *, Judá,
separándose de sus hermanos, se hospedó en casa de un vecino de Odollam llamado Hiram. 2) Y vio allí a la hija de un cananeo llamado Sué, y casóse con ella *. 3) La cual concibió y parió un hijo, a quien su padre llamó Her. 4) Segunda vez concibió, y al hijo que

28   Que venían  de compañía  con los  otros.
28 bis   Sb.  10,   13.
35 En estas palabras de Jacob se descubre la fe en la inmortalidad del alma, pues de otro modo no podía decir Jacob que iría a reunirse con José, que creía comido de una fiera.
1 Interrumpe Moisés la historia de José para dar la genealogía de Judá; porque de éste, por vía de Tamar, había de nacer el Mesías. Quiso Dios que en la genealogía de Jesucristo se hiciese mención solamente de Tamar, Rahab, Rut y Bersabee, las tres pecadoras, y dos de ellas del pueblo gentil, para hacer ver que el misterio de la Redención fue obra toda de la misericordia de Dios.
2   1 Cr. 2,  3.


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tuvo le llamó ella Onán *. 5) Parió después al tercero, al cual ella llamó Sela; y después de nacido éste, no parió más.
   6 Judá, a su tiempo, casó a su primogénito Her con una mujer llamada Tamar. 7) Pero Her, primogénito de Judá, fue un malvado a los ojos del Señor: que por eso le quitó la vida *. 8) Dijo entonces Judá a Onán, hijo suyo: Cásate con tu cuñada, a fin de dar sucesión a tu hermano.
9) Pero Onán, sabiendo * que la sucesión no había de ser suya, aunque se acostaba con ella, derramaba en tierra el semen para que no nacieran hijos con el nombre del hermano. 10) Por lo cual el Señor le hirió de muerte, en castigo de acción tan detestable. 11) Visto esto, dijo Judá a su nuera Tamar: Mantente viuda en casa de tu padre, hasta que haya crecido mi hijo Sela: y era que temía no muriera también éste, como sus hermanos. Fuese ella, y vivió en la casa de su padre.
   12 Pasados ya muchos días, murió la hija de Sué, mujer de Judá; el cual, después de los funerales, concluido el duelo, iba un día con Hiras el adollamita, mayoral del ganado, al esquileo de sus ovejas a Tamnas. 13) Y avisaron a Tamar de que su suegro iba a Tamnas, al esquileo de sus ovejas. 14) La cual, depuesto el traje de viuda, tomó un manto o mantilla grande, y mudando de traje, sentóse en la encrucijada del camino que va a Tamnas, porque veía que Sela había ya crecido, y no se lo habían dado por marido. 15) Judá, luego que la vio, sospechó que era una mujer pública; porque se había cubierto el rostro para no ser conocida. 16) Y acercándose a ella, dijo: Déjame que cohabite contigo: no sabiendo que fuese su nuera. La cual le respondió: ¿Qué me darás por hacer tu gusto? 17) Te enviaré, dijo Judá, un cabrito de mi ganado. A lo que contestó Tamar: Permitiré lo que tú quieres, con tal que me des una prenda hasta enviar lo que prometes. 18) A lo cual dijo Judá: ¿Qué prenda quieres? Ese anillo o sello tuyo, respondió, y el brazalete, y el bastón que tienes en la mano. Quedó, pues, entonces mismo embarazada la mujer, 19) y levantándose se retiró; y dejado el traje que había tomado, vistióse otra vez de viuda.
   20 Judá, después, envió el cabrito por mano de su pastor el odollamita, para recobrar las prendas que había dado a la mujer; el cual, como no la hallase, 21) preguntó a las gentes

4   Nm.  26,  19.
7   Nm.  26,   19.
9 El primer hijo tomaba el nombre y tenfa los derechos de primogénito del hermano de su padre, que había muerto sin hijos; los otros se cree llevaban ya el nombre de su padre natural. La costumbre de casarse la viuda sin hijos con el hermano de su difunto marido pasó después a ser ley. (Dt. 25, 15;'Mt. 24, 22.)

 

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GÉNESIS

vecinas: ¿Dónde está la mujer que solía ponerse en la encrucijada? Respondiéronle todos: Aquí no ha habido ramera alguna. 22) Volvió, pues, a Judá, y le dijo: No la he hallado; y aun toda la gente de aquel lugar me ha asegurado que jamás habían visto allí mujer pública. 23) Dijo Judá: Quédese en hora buena con lo que tiene, a lo menos no podrá acusarnos de mentira; yo he remitido el cabrito que prometí, y tú no la has hallado.
   24 Pero he aquí que al cabo de tres meses avisaron a Judá, diciendo: Tu nuera Tamar ha pecado, pues se va observando que está embarazada, y dijo Judá: Sacadla fuera, para que sea públicamente quemada *. 25) La cual, mientras era conducida al suplicio, envió un recado a su suegro, diciendo: Del varón de quien son estas prendas he yo concebido; mira bien cuyo es ese anillo, y ese brazalete, y ese bastón.
26) Judá, reconocidas las prendas, dijo: Menos culpa tiene ella que yo; puesto que yo no le entregué por esposo a Sela, hijo mío. Pero nunca más tuvo Judá trato carnal con ella.
27) Sobreviniendo después el parto, se vio que llevaba dos gemelos en el vientre, y en el acto de salir a luz los niños, uno de ellos sacó la mano, en la cual la partera ató un hilo encarnado, diciendo: 28) Éste saldrá el primero.
29) Mas como él retirase la mano, salió el otro, y dijo entonces la mujer: ¿Cómo es que se ha roto por tu causa la piel o membrana? Y por este motivo llamó su nombre Fares *

30) Después salió su hermano, en cuya mano estaba el hilo encarnado: al cual le dio por nombre Zara *.

José en casa de Putifar

39 1  José, pues, como queda dicho, fue
conducido a Egipto, y le compró Putifar, egipcio, eunuco de Faraón y general de sus tropas, de mano de los ismaelitas que le habían llevado.
2) Y el Señor le asistió, y era hombre a quien todo cuanto hacía le salía felizmente, y habitaba en la casa de su amo; 3) el cual conocía muy bien que el Señor estaba con José, y que le favorecía y bendecía en todas sus acciones. 4) Así, José, halló gracia en los ojos de su amo, al cual servía con esmero; y puesto por él al frente de todo, gobernaba la casa confiada a su cuidado, y todos los bienes que se le habían entregado. 5) Y el Señor derramó la bendición sobre la casa del egipcio por amor de José, y multiplicó toda su hacienda, tanto

24 Los Patriarcas tenían una autoridad como soberana, y eran jueces en su familia. La ley dispuso después que las adúlteras fuesen apedreadas.
29   Que significa:   «División».
30   Esto  es,  «El naciente» u  «oriente». (Mateo  1, 3.)

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en la ciudad como en la campaña; 6) de suerte que el amo no tenía otro cuidado que el de ponerse a la mesa para comer. A más de esto, José era de rostro hermoso y de gallarda presencia.
   7 Por lo que al cabo de muchos días puso su señora los ojos en él, y le dijo: Duerme conmigo. 8) El cual, no queriendo de ninguna manera consentir en tal maldad, le contestó: Tú ves que mi señor, habiéndome confiado todas las cosas, no sabe lo que tiene en su casa; 9) no hay cosa, chica ni grande, que no esté a mi disposición, o que no me haya entregado, a excepción de ti, que eres su mujer; pues, ¿cómo puedo yo cometer esa maldad y pecar contra mi Dios? 10) Todos los días continuaba la mujer molestando del mismo modo al joven, rehusando siempre éste el adulterio, 11) Pero aconteció un día, entrado José en casa, se puso a despachar cierto negocio a solas; 12) y ella, habiéndole asido de la orla de su capa, le dijo también: Duerme conmigo. Entonces José, dejándole la capa en las manos, huyó *, y salióse fuera de casa.
   13 Viéndose la mujer con la capa en las manos, y que había sido despreciada, 14) llamó a sus domésticos, y dijoles: Ved lo que ha hecho mi marido: nos ha metido en casa este mozo hebreo para insultarnos; ha entrado donde yo estaba, para deshonrarme; mas habiendo yo levantado el grito, 15) y oído él mis voces, ha dejado la capa de que yo le asía y escapádose fuera. 16) En prueba, pues, de su fidelidad, cuando el marido volvió a casa, le mostró la capa con que se había quedado, 17) y le dijo: Ese siervo hebreo que tú trajiste, entró donde yo estaba, con el fin de forzarme; 18) mas como me oyó gritar, soltó la capa que yo tenía asida y huyóse afuera.

José en la cárcel

   19 El amo, oídas tales cosas, y demasiadamente crédulo a las palabras de su mujer, enojóse sobremanera; 20) y mandó meter a José en la cárcel, en que se guardaban los reos de delitos contra el rey, y allí estaba encerrado,21) Pero el Señor asistió a José, y compadecido de él, le hizo grato a los ojos del alcalde de la cárcel. 22) El cual entregó a su cuidado todos los presos que estaban allí encerrados, y no se hacía cosa que no fuese por su orden. 23) Ni el alcalde tenía cuenta de nada, fiándose de José en todo, porque el Señor le asistía y dirigía todas sus acciones.

 

12 Sobre estas palabras dice San Agustín: «Aprende en los peligros de impureza a huir, si quieres obtener la victoria».

 

 

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GÉNESIS

40 1 Sucedió después que dos eunucos, el 
copero mayor y el principal panadero del rey de Egipto ofendieron a su señor. 2) Y encolerizado contra ellos el Faraón (pues el uno era jefe de los coperos y el otro de los panaderos), 3) los mandó meter en la cárcel del comandante general de las tropas, en la cual estaba también preso José. 4) Pero el alcalde de la cárcel los entregó a José, el cual asimismo los servía. Había ya pasado algún tiempo que estaban presos, 5) cuando tuvieron ambos en una misma noche un sueño adaptado al estado o suerte de cada uno. 6) Entrando por la mañana José a visitarlos, y viéndoles caritristes, 7) preguntóles: ¿Por qué está hoy vuestro semblante más triste que otros días? 8) Respondieron ellos: Hemos tenido un sueño, y no hay quien nos lo interprete. Díjoles José: Pues qué, ¿no es cosa propia de Dios la interpretación? * Referidme lo que habéis visto.
   9 El copero mayor contó el primero su sueño de esta manera: Veía delante de mí una vid, 10) que tenía tres sarmientos, crecer insensiblemente hasta echar botones, y después de salir las flores, madurar las uvas; 11) y la copa de Faraón en mi mano. Cogí entonces las uvas, y exprimílas en la copa que tenía en la mano, y serví con ella a Faraón. 12) Respondió José: Ésta es la interpretación del sueño: Los tres sarmientos significan tres días que aún faltan,
13) después de los cuales Faraón se acordará de tu ministerio y te restablecerá en tu primer puesto, y le servirás la copa conforme a tu oficio, como solías hacerlo antes, 14) Sólo te pido que te acuerdes de mí en el tiempo de tu prosperidad, y me tengas compasión, sugiriendo a Faraón que me saque de esta cárcel; 15) porque furtivamente fui arrebatado de la tierra de los hebreos; y aquí, siendo inocente, fui metido en esta cárcel.
   16 Viendo el jefe de los panaderos que había descifrado el sueño sabiamente, dijo: Yo también he tenido un sueño, en que me parecía llevar sobre mi cabeza tres canastillos de harina;
17) y en el canastillo de encima había toda especie de viandas hechas por arte de pastelería, y las aves comían de él. 18) Respondió José: Ésta es la interpretación del sueño: Los tres canastillos son tres días que aún restan: 19) al cabo de los cuales Faraón te cortará la cabeza y te colgará en una cruz, y las aves despedazarán tus carnes.
   20 En efecto, tres días después se celebraba el cumpleaños de Faraón, el cual, haciendo un gran convite a sus cortesanos, se acordó en la

8 En la Escritura hay ejemplos de sueños enviados por Dios. (Dn. 4, 5.) Pero así como son muy  raros, es muy  difícil  discernirlos de los sueños vanos, y así lo más seguro, en general, es no parar la atención en sueños.

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mesa del copero mayor y del maestresala o jefe de los panaderos. 21) Y al primero le restituyó a su oficio de servirle la copa: 22) y al otro le colgó en un patíbulo: de manera que se acreditó ser verdadera la exposición del intérprete. 23) Con todo, el copero mayor, vuelto a su prosperidad, echó en olvido a su intérprete.

Sueños de Faraón

41 1 Dos años después tuvo Faraón un sueño. Parecíale estar en la ribera del río Nilo, 2) del cual subían siete vacas gallardas y por extremo gordas, y se ponían a pacer en aquellos lugares lagunosos. 3) Salían también del río otras siete, feas y consumidas de flaqueza, que pacían en la orilla misma del río en donde estaba la hierba, 4) y se tragaron a aquellas siete cuya hermosura y lozanía de cuerpos era maravillosa. Despierto Faraón, 5) volvió a dormirse, y tuvo otro sueño: siete espigas brotaban de una misma caña, llenas y hermosas; 6) otras tantas nacían también de otra, menudas y quemadas del viento abrasador, 7) las cuales devoraban toda la lozanía de aquellas primeras. Despertando Faraón después de haber descansado, 8) siendo ya de día, despavorido, mandó llamar a todos los adivinos de Egipto y a los sabios todos; y estando juntos les contó el sueño, y no había quien le interpretase. 9) Entonces, por fin, acordándose de José el copero mayor, dijo al rey: Confieso mi pecado:
10) enojado el rey contra sus siervos, mandó echarnos a mí y al panadero mayor en la cárcel del comandante de las tropas; 11) donde en una misma noche tuvimos cada uno de los dos un sueño, presagio de lo que nos había de suceder.
12) Hallábase allí un joven hebreo, criado del mismo comandante de las tropas; y habiéndole contado los sueños, 13) oímos de él todo lo que después confirmó el suceso: porque yo fui restituido a mi empleo y el otro colgado en una cruz. 14) Al punto por orden del rey, sacando a José de la cárcel, le cortaron el pelo; y habiéndole mudado el vestido, se lo presentaron *.

Explica José los sueños de Faraón

   15 Díjole Faraón: He tenido unos sueños, y no hay quien acierte a explicarlos: he oído de ti que tienes gran luz para interpretarlos. 16) Contestó José: No seré yo, sino Dios, quien responderá favorablemente a Faraón *. 

14   Sal.   104,   20.
16   Manifiesta   José   que   solamente   de  Dios   puede   venir   a los  hombres el conocimiento  de  lo  venidero.

 

 

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GÉNESIS

17) Refirió, pues, Faraón lo que había visto: Parecíame, dijo, que estaba sobre la ribera del río, 18) y que subían de la orilla de él siete vacas hermosísimas y en extremo gordas, las cuales en los pastos de la laguna despuntaban la hierba verde *; 19) cuando he aquí que salían tras ellas otras siete tan feas y en tanto grado macilentas, que nunca las vi tales en tierra de Egipto; 20) las cuales, después de haber devorado y consumido a las primeras, 21) ningún indicio dieron de hartura, sino que, al contrario, se paraban yertas con la misma flaqueza y morriña de antes. Desperté después, pero vencido otra vez del sueño, 22) vi en sueños también cómo brotaban de una sola caña siete espigas llenas y hermosísimas. 23) Al mismo tiempo, nacían de otra caña otras siete delgadas y requemadas del viento abrasador, 24) las cuales se tragaron a las primeras con toda su lozanía. He referido a los adivinos el sueño y no hay quien me lo aclare.
   25 Respondió José: Los dos sueños del rey significan una misma cosa: lo que Dios ha de hacer lo ha mostrado a Faraón. 26) Las siete vacas hermosas y las siete espigas llenas, siete años son de abundancia, y contienen una misma significación del sueño. 27) También las siete vacas flacas y extenuadas, que salieron en pos de aquéllas, y las siete espigas delgadas y quemadas del viento abrasador, son siete años de hambre que han de venir. 28) Los que se cumplirán con este orden: 29) vendrán primeramente siete años de grande fertilidad en toda la tierra de Egipto,
30) a los cuales sucederán otros siete años de tanta esterilidad, que hará olvidar toda la anterior abundancia: por cuanto el hambre ha de asolar toda la tierra, 31) y la extrema carestía se absorberá la extraordinaria abundancia. 32) En orden al segundo sueño que has tenido de la misma significación, denota la certidumbre de que la palabra de Dios tendrá efecto, y se cumplirá cuanto antes.
   33 Ahora, pues, elija el rey un varón sabio y activo, y dele autoridad en toda la tierra de Egipto. 34) El cual establezca intendentes en todas las provincias y haga recoger en los graneros la quinta parte de los frutos durante los siete años de fertilidad, 35) que ya van a comenzar; y enciérrese todo grano a disposición de Faraón, y guárdese en las ciudades; 36) y esté preparado para la venidera hambre de siete años que ha de afligir a Egipto, y con eso no se asolará el país con la carestía.

 

18   Puede traducirse: «Pastaba la hierba verde en los marjales».

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José, primer ministro de Egipto

37 Pareció bien el consejo a Faraón, y a todos sus ministros; 38) y les dijo: ¿Por ventura podremos hallar un varón como éste, tan lleno del espíritu de Dios? 39) Dijo, pues, a José: Ya que Dios te ha manifestado todas las cosas que acabas de decir, ¿podré yo acaso encontrar otro más sabio o igual a ti? 40) Tú tendrás el gobierno de mi casa, y al imperio de tu voz obedecerá el pueblo todo: no tendré yo sobre ti más precedencia que la del solio real, 41) Añadió Faraón a José: Mira que te hago virrey de toda la tierra de Egipto. 42) Y luego se quitó el anillo del dedo y se le puso a José, y le vistió de una ropa talar de lino finísimo, y le puso alrededor del cuello un collar de oro. 43) E hízole subir en su segunda carroza, gritando un heraldo o rey de armas que todos hincasen delante de él la rodilla, y supiesen que estaba constituido gobernador de toda la tierra de Egipto. 44) Dijo aún más el rey a José: Yo soy Faraón: sin tu orden ninguno ha de mover pie ni mano en toda la tierra de Egipto. 45) Mudóle también el nombre, llamándole en lengua egipcíaca Salvador del mundo. Y diole por mujer a Asenet, hija de Putifare, sacerdote de Heliópolis.
   Después de esto salió José a visitar la tierra de Egipto. 46) (Treinta años tenía cuando fue presentado a Faraón) y dio la vuelta por todas las provincias de Egipto. 47) Vino, pues, la fertilidad de los siete años, y reducidas las mieses a gavillas, fueron recogidas en los graneros de Egipto. 48) Y en cada ciudad fue depositada la grande abundancia de grano de sus contornos; 49) y fue tanta la copia que hubo de trigo, que igualaba a las arenas del mar y excedía a toda medida.
   50 Antes que viniese la carestía, le nacieron a José dos hijos, que le parió Asenet, hija de Putifare, sacerdote de Heliópolis *. 51) Al primogénito puso por nombre Manases *, diciendo: Dios me ha hecho olvidar de todos mis trabajos y de la casa de mi padre. 52) Al segundo puso por nombre Efraím *, diciendo: Dios me ha hecho prosperar en la tierra donde entré pobre y esclavo.
 
  53 Pasados, en fin, los siete años que hubo de abundancia en Egipto, 54) comenzaron a venir los siete años de carestía que había profetizado José, y el hambre afligió a todo el mundo, mas en toda la tierra de Egipto había pan. 55) Pero cuando los egipcios sintieron el

40  Sal. 104, 21; 1 Mac. 2, 53; Hch. 7, 10.
50  Gn.  46,  20;   48,  5.
51 Esto  es,  «El  que  hace  olvidar».
52 Esto es, «Abundancia» o «El que crece»
  

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GÉNESIS

hambre, clamó el pueblo a Faraón pidiendo víveres. A los cuales él respondió: Acudid a José y haced cuanto él os dijere. 56) Creciendo, pues, el hambre cada día en toda la tierra, abrió José todos los graneros y empezó a vender el trigo a los egipcios: porque también a ellos les había ya alcanzado el hambre. 57) Y venían a Egipto todas las provincias vecinas para comprar víveres y aliviar la pena de la carestía.

José trata con dureza a sus hermanos

42 1 Y oyendo Jacob que se vendían víveres
en Egipto, dijo a sus hijos: ¿Por qué os estáis sin hacer ninguna diligencia? 2) He oído que se vende trigo en Egipto: bajad allá, y compradnos lo necesario para que podamos vivir y no muramos de hambre. 3) Bajando, pues, diez hermanos de José a comprar granos en Egipto, 4) retenido en casa Benjamín por Jacob, que dijo a sus hermanos: No sea que le suceda en el camino algún desastre: 5) entraron en la tierra de Egipto con otras gentes que iban también a comprar. Porque se sentía el hambre en la tierra de Canaán.
   6) Y en la tierra de Egipto mandaba José, y a su arbitrio se vendían los granos a los pueblos. Pues como sus hermanos le hubiesen adorado, 7) y José conocídolos a ellos, hablándoles con alguna aspereza como a extraños, les preguntó: ¿Dé dónde venís vosotros? De la tierra de Canaán, respondieron, a comprar lo necesario para el sustento. 8) Y aunque conoció José a sus hermanos, no fue conocido de ellos. 9) Entonces, acordándose de los sueños que había tenido en otro tiempo, les dijo: Vosotros sois espías que habéis venido a reconocer los parajes menos fortificados de la tierra. 10) Señor, no es así, respondieron ellos; sino que tus siervos han venido a comprar qué comer. 11) Todos somos hijos de un mismo padre: venimos de paz: ni tus siervos maquinan mal alguno. 12) José les respondió: No; antes muy al contrario, vosotros habéis venido a observar los lugares indefensos de este país. 13) Mas ellos dijeron: Somos nosotros siervos tuyos, doce hermanos, hijos de un mismo padre, en la tierra de Canaán; el más chico queda con nuestro padre, el otro ya no existe. 14) Ahora me confirmo, dijo José en lo que tengo dicho: Espías sois. 15) Desde luego voy a probar si decís la verdad: por vida de Faraón que no saldréis de aquí hasta tanto que comparezca ese vuestro hermano más chico. 16) Enviad uno de vosotros que le traiga; y vosotros entretanto quedaréis presos, mientras se averigua si son falsas o son verdaderas las cosas que habéis dicho: cuando no, por vida de Faraón, que espías sois. 17) En consecuencia, los metió en la cárcel por tres días.

 

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Queda Simeón en prisiones

   18 Pero al tercero, sacándolos de ella, dijo: Haced lo que os he dicho, y quedaréis con vida; porque yo temo a Dios. 19) Si sois gente de paz, quede atado en la cárcel un hermano vuestro, y vosotros id a llevar a vuestras casas los granos que habéis comprado, 20) y traedme a vuestro hermano el menor, para que yo pueda certificarme de vuestros dichos, y vosotros no seáis condenados a muerte. Hiciéronlo como él decía*,21) y conversaban entre sí, diciendo: Justamente padecemos lo que padecemos por haber pecado contra nuestro hermano, y porque al ver las angustias de su alma, cuando nos rogaba que tuviésemos compasión de él, nosotros no le escuchamos; por esto nos ha sobrevenido esta tribulación. 22) Uno de ellos, Rubén, dijo: ¿Por ventura no os dije yo entonces: No cometáis ese crimen contra el muchacho, y no hicisteis caso? Mirad cómo Dios nos demanda su sangre*.
23) No sabían ellos que José les entendía, pues les hablaba por intérprete. 24) Y se retiró por un poco de tiempo y lloró: y habiendo vuelto les habló otra vez. 25) E hizo prender a Simeón y atarle en presencia de ellos; y mandó a los ministros que les llenasen de trigo los costales, y el dinero de cada uno lo metiesen dentro de los sacos, dándoles, además, víveres para el camino; los cuales así lo hicieron.

Los demás regresan a su padre

   26) Con esto, cargando ellos el grano en sus jumentos, marcharon. 27) En la posada, abriendo uno de ellos el costal para dar un pienso al jumento, visto el dinero en la boca del saco, 28) dijo a sus hermanos: Me han vuelto el dinero: vedle aquí en el saco. Ellos, atónitos y sobresaltados, se dijeron unos a otros: ¿Qué ha hecho Dios con nosotros? 29) Llegaron, en fin a su padre Jacob, en el país de Canaán, y le contaron todo lo acontecido, diciendo: 30) El Señor de aquella tierra nos habló con aspereza, y pensó que íbamos a espiar al país. 31) Nosotros le respondimos: somos gente de paz, ni maquinamos asechanza alguna. 32) Doce hermanos fuimos, hijos de un mismo padre: uno ya no .existe, y el más pequeño está con nuestro padre en tierra de Canaán. 33) Díjonos él: De este modo averiguaré si sois gente de paz: dejad en mi poder un hermano vuestro, y tomad los víveres que necesitéis para vuestras familias, e idos, 34) y traedme a vuestro hermano el más pequeño, a fin de que yo conozca que no sois espías, y vosotros podáis recobrar

 

20   Gn.  43,   5.
22   Gn.   37,  22.

 

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GÉNESIS

a éste que queda preso, y en adelante tengáis facultad de venir a comprar aquí lo que quisiereis. 35) Dicho esto, al vaciar los granos, todos hallaron atado el dinero en la boca de los costales, y todos quedaron asombrados. 36) Dijoles entonces su padre Jacob: Vosotros me habéis dejado sin hijos. José ya no existe, Simeón está en cadenas, y queréis aún quitarme a Benjamín: todos estos desastres han recaído sobre mí. 37) Respondióle Rubén: Quita la vida a mis dos hijos, si yo no te le volviere: entrégamelo a mí que yo te lo restituiré. 38) Pero Jacob replicó: No irá mi hijo con vosotros: su hermano murió, y ha quedado solo éste; si le acaeciere algún desastre en el país adonde vais, precipitaréis con la pesadumbre mis canas en el sepulcro.

Vuelven a Egipto con Benjamín

43 1  Entretanto,  el hambre  afligía
cruelmente la tierra toda.. 2) Y consumidos los víveres traídos de Egipto, Jacob dijo a sus hijos: Volved a comprarnos algunos víveres. 3) Respondió Judá: Aquel Señor que manda allí, nos intimó con protesta de juramento, diciendo: No veréis mi cara si no traéis con vosotros a vuestro hermano menor.

4) En este supuesto, si quieres enviarle con nosotros, marcharemos juntos, y te traeremos lo necesario; 5) pero si no te determinas a enviarle, no iremos; porque el señor aquel, como tantas veces hemos dicho, nos declaró con palabras formales que no esperásemos ver su cara sin llevar a nuestro hermano más mozo *. 6) Díjoles Israel: Para desdicha mía le hicisteis saber que todavía teníais otro hermano. 7) Mas ellos respondieron: Examinónos aquel señor punto por punto acerca de nuestra familia: si el padre vivía; si teníamos otro hermano; y nosotros le respondimos consiguientemente según el interrogatorio que nos hizo. ¿De dónde podíamos saber que nos hubiese de decir: Traedme con vosotros a vuestro hermano? 8) Judá dijo también a su padre: Envía conmigo al chico *, para que podamos ponernos luego en camino y conservar la vida, y no perezcamos nosotros y nuestros niños. 9) Yo respondo del muchacho: pídeme a mí cuenta de él: si no te le volviere a traer y pusiere en tus manos, consiento en que jamás me perdones ese pecado *. 10) Si no fuera por esta demora, estaríamos ya otra vez de vuelta. 11 Al final, Israel, su padre, les dijo: Si así

 

5   Gn. 42,  20.
8 Los hebreos daban el nombre de chico, o muchacho, al hijo menor, sin atender a la edad. Benjamín tenía ya veinticuatro años.
9   Gn. 44, 32.

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es preciso, haced lo que quisiereis. Tomad en vuestras vasijas de los frutos más exquisitos de esta tierra, para ofrecer presentes a aquel señor: un poco de resina o bálsamo, y de miel, y de estoraque, y de lágrimas de mirra, y de terebinto, y almendras. 12) Llevad también doblada cantidad de dinero, y devolved aquel otro que hallasteis en los sacos; no sea que haya sucedido eso por equivocación. 13) En fin. llevaos a vuestro hermano, e id a aquel señor. 14) Ojalá el Dios mío todopoderoso os le depare propicio, y deje volver con vosotros a vuestro hermano que tiene allí preso y a este mi Benjamín. Y, entretanto, yo quedaré como quien perdió a todos sus hijos. 15) Tomaron, pues, estos regalos, y doble dinero, y a Benjamín, y bajaron a Egipto, y se presentaron a José.

Son recibidos en casa de José

   16 El cual, luego que los vio, y a Benjamín con ellos, dio esta orden a su mayordomo: Mete a esos hombres en mi casa, y degüella víctimas, y dispon un convite, porque a mediodía han de comer conmigo. 17) El mayordomo ejecutó lo que se le había mandado, y los hizo entrar en casa. 18) Ellos, con eso atemorizados, se decían uno al otro: Por el dinero que nos hallamos la otra vez en nuestros costales, nos meten aquí, con el fin de hacer caer más sobre nosotros la calumnia y sujetarnos a la esclavitud, y apoderarse de nuestros jumentos. 19) Por lo cual, en la misma puerta, llegándose al mayordomo de la casa, 20) le dijeron: Suplicárnoste, señor, que nos escuches. Ya otra vez hemos venido a comprar granos * ;
21) y después de comprados, así que llegamos al mesón, abrimos nuestros costales, y encontramos el dinero en la boca de los sacos: el cual devolvemos ahora del mismo peso o valor.
22) Además de éste traemos otro, para comprar lo que necesitamos; no hemos podido saber quién le metió en nuestras bolsas. 23) A lo que respondió el mayordomo: Estad tranquilos, no tenéis que temer; vuestro Dios, y el Dios de vuestro padre, os ha puesto esos tesoros en vuestros sacos, pues el dinero que me disteis lo tengo yo abonado, y me doy por satisfecho. Dicho esto, les presentó libre a Simeón. 24) Y después de introducidos en casa, les trajo agua, con que lavaron sus pies, y dispuso que se diese pienso a los jumen tos. 25) Ellos, por su parte, disponían los presentes para cuando entrase José a mediodía, porque habían oído que tenían que comer allí.

20     Gn. 42, 3

 

 

 

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GÉNESIS

José los convida

   26 Entró, pues, José en su casa, y le ofrecieron los presentes, teniéndoles en sus manos y le adoraron postrados en tierra. 27) Pero él, resaludándolos con afabilidad, les preguntó: ¿Goza de salud vuestro anciano padre, de quien me hablasteis? ¿Vive todavía? 28) A lo que respondieron: Salud goza vuestro siervo, nuestro padre: aún vive. Y otra vez, inclinados, le adoraron. 29) En esto, alzando José los ojos, vio a Benjamín, su hermano uterino, y dijo: ¿Es ése vuestro hermano el pequeño, de quien me hablasteis? E inmediatamente añadió: Dios te dé su gracia, hijo mío, y te bendiga. 30) Y retiróse a toda prisa, porque se le conmovieron las entrañas a causa de su hermano, y se le saltaban las lágrimas; y, entrando en su gabinete, prorrumpió en llanto. 31) Y saliendo fuera otra vez, después de haberse lavado la cara, se reprimió, y dijo a sus criados: Traednos de comer. 32) Puestas, pues, separadamente las mesas, una para José, otra para sus hermanos y la tercera para los egipcios también convidados (pues no es lícito a los egipcios comer con los hebreos, y tienen por profanos semejante banquete) *, 33) se sentaron en presencia de José, primero el primogénito, según su mayoría, y últimamente el más pequeño, según su edad. Y estaban en extremo maravillados, 34) al ver que de las porciones que habían recibido de él, cupo la mayor a Benjamín; por manera que era cinco veces mayor que las de los otros. Y bebieron, y alegráronse en su compañía.

La copa de José

44 1  Y dio  José esta orden a  su
mayordomo, diciéndole: Llénales de trigo los costales, hasta que no quepa más, y pon el dinero de cada uno en la boca del saco. 2) Pon además mi copa o vaso de plata en la boca del costal del más mozo, junto con el dinero que ha dado por el trigo. Y ejecutóse así. 3) Al romper el día, fueron despachados con sus jumentos. 4) Ya habían salido de la ciudad y caminado algún trecho, cuando José, llamando al mayordomo: Marcha, le dijo, ve corriendo en seguimiento de ellos, y alcanzados que sean, diles: ¿Cómo habéis vuelto mal por bien? 5) La copa que habéis hurtado es aquella misma en que mi amo bebe, y de que suele servirse para adivinar *, y para saber ahora lo que sois. Os

32 Los egipcios huían de comer con los extranjeros, porque éstos comían algunos animales que en Egipto se adoraban como dioses.
5   Tal vez era  la  copa  con  que  ofrecía  libaciones a Dios.

 

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habéis portado pésimamente. 6) El mayordomo ejecutó puntualmente la orden. Y habiéndolos alcanzado, se lo repitió palabra por palabra. 7) Mas ellos respondieron: ¿Por qué habla así mi señor, como si sus siervos hubiesen cometido una tan grande maldad? 8) El dinero que hallamos en la boca de nuestros sacos, te lo volvimos a traer desde la tierra de Canaán: ¿cómo cabe, pues, que nosotros hayamos robado oro ni plata de casa de tu amo? 9) Cualquiera de tus siervos en cuyo poder fuere hallado lo que buscas, muera, y nosotros quedaremos por esclavos del señor nuestro. 10) Bien está, respondió el mayordomo: Ejecútese vuestra sentencia. Pero no; cualquiera en cuyo poder se hallare, será mi esclavo, y los demás quedaréis libres. 11) Con lo que echando a toda prisa los costales en tierra, abrió cada uno el suyo. 12) Y el mayordomo, habiéndolos registrado, empezando por el del mayor hasta llegar al del más mozo,, halló la copa en el costal de Benjamín. 13) Pero ellos, rasgando sus vestidos, y cargados otra vez los jumentos, volvieron a la ciudad. 14 Judá, el primero, seguido de los hermanos, entró en casa de José (que no se había movido de ella), y todos a una se postraron en tierra. 15) Díjoles José: ¿Por qué os habéis atrevido a hacer tal cosa? ¿No sabéis que no hay hombre semejante a mí en la ciencia de adivinar? 16) Al cual contestó Judá: ¿Qué responderemos a mi señor o qué hablaremos, ni de qué modo podremos justificarnos? Dios ha manifestado la ocasión de castigar la iniquidad de tus siervos; esclavos somos todos ya de mi señor, tanto nosotros como aquel en cuyo poder se ha encontrado la copa. 17) Respondió José: Líbreme Dios de hacer tal cosa; el que robó mi copa, ése sea mi esclavo; vosotros id libres a vuestro padre.

José escucha conmovido a Judá

   18 Entonces Judá, acercándose más a José, dilo alentadamente: Permite, ¡oh señor mío!, que tu siervo hable una palabra en tus oídos, y no te enojes contra tu esclavo, porque tú eres después de Faraón, 19) mi señor. Tú la primera vez preguntaste a tus siervos: ¿Tenéis padre u otro hermano? * 20) Y nosotros, mi señor, te respondimos: Tenemos un padre anciano y un hermano más pequeño, que le nació en su vejez, cuyo hermano uterino es muerto, y éste sólo queda de su madre, por lo que le ama su padre tiernamente. 21) Y dijiste a tus siervos: Traédmele acá, que quiero verle. 22) Mas respondimos a mi señor: No puede el chico dejar a su padre, porque si le deja, le

19   Gn. 42,   11,  13.


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GÉNESIS

costará al padre la vida. 23) Pues si no viniere vuestro hermano menor con vosotros, nos dijiste tú a tus siervos, no tenéis que volver a mi presencia. 24) Con esto, habiendo llegado a casa de nuestro padre y siervo tuyo, le contamos todas las cosas que habló mi señor. 25) Y como nuestro padre, pasado algún tiempo, nos dijese: Volved a Egipto y compradnos un poco de trigo, 26) le respondimos: No podemos ir allá solos; si nuestro hermano menor viene con nosotros, iremos juntos; de lo contrario, sin él no tenemos valor para presentarnos ante aquel señor. 27) A lo que respondió: Vosotros sabéis que he tenido dos hijos de mi esposa Raquel. 28) Uno salió de casa, y dijisteis: Una fiera le ha devorado, y hasta ahora no pareció *. 29) Si os lleváis también a éste y le sucede algún azar en el camino, seréis causa de que mis canas desciendan con dolor a la sepultura. 30) Si yo voy, pues, a casa de tu siervo, nuestro padre, y no llevo a este muchacho (de cuya vida está pendiente la del padre), 31) luego que vea que no vuelve con nosotros, morirá, y tus siervos abrumarán su vejez con tan gran dolor, que le conducirá al sepulcro. 32) Sea yo personalmente tu esclavo, yo que le he recibido a mi cargo y salí por fiador, habiendo dicho: Si no te le restituyere, será para siempre reo de pecado contra mi padre. 33) Por tanto, yo quedaré por esclavo tuyo, y serviré a mi señor en lugar del muchacho, a fin de que pueda éste volverse con sus hermanos. 34) Porque yo no puedo volver a mi padre sin el muchacho, por no presenciar la extrema aflicción que ha de acabar con él.

Se descubre a sus hermanos

45 1  Ya no podía José contenerse más, en
presencia como estaba de mucha gente: por lo que mandó que todos se retirasen, para que ningún extraño asistiese al mutuo reconocimiento.
2) Y luego prorrumpió en llanto a voz en grito, que oyeron los egipcios y toda la familia de Faraón. 3) En seguida dijo a sus hermanos: Yo soy José. ¿Y vive todavía mi padre? No podían sus hermanos responderle a causa de su grande terror y espanto. 4) Mas él, con semblante apacible: Llegaos a mí, les dijo; y habiéndose ellos acercado, añadió: Yo soy José vuestro hermano, a quien vendisteis para ser traído a Egipto *. 5) No temáis, ni os desconsoléis por haberme vendido para estas regiones * : porque por vuestro bien dispuso Dios que viniese yo antes que vosotros a Egipto.

28 Gn. 37, 20, 33.
4  Hch. 7, 13
.
5 Gn.   50, 20.

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6) Porque dos años ha que comenzó la carestía en el país y aún restan cinco, en que no habrá siembra ni siega. 7) Así que el Señor me ha enviado delante, a fin de que vosotros os conservéis sobre la tierra y tengáis alimentos para sostener la vida. 8) No he sido enviado acá por designio vuestro, sino por voluntad de Dios; el cual ha hecho que yo sea como padre de Faraón *, y dueño de su casa toda, y príncipe en toda la tierra de Egipto.

Les encarga traigan a su padre

   9 Apresuraos y volved luego a mi padre, y decidle: Esto te envía a decir tu hijo José: Dios me ha hecho como señor de toda la tierra de Egipto; ven a mí, no te detengas, 10) y habitarás en la tierra de Gesén, y estarás cerca de mí tú y tus hijos, y los hijos de tus hijos, tus ovejas y ganados mayores y todo cuanto posees. 11) Y allí te alimentaré (pues faltan todavía cinco años de hambre), para que no perezcáis tú, y tu familia, y todo lo que posees. 12) Reparad que vuestros ojos, y los ojos de mi querido hermano, están viendo que soy yo quien os habló en persona.
13) Referid a mi padre toda la gloria mía y todas cuantas cosas habéis visto en Egipto; apresuraos y conducídmele aquí,
14) Y arrojándose sobre el cuello de su hermano Benjamín, abrazado con él, echó a llorar, llorando éste igualmente sobre su cuello,
15) Besó también José a todos sus hermanos, orando sobre cada uno de ellos; después de cuyas demostraciones cobraron aliento para conversar con él.
   16 Al punto corrió la voz, y se divulgó generalmente esta noticia en el palacio del rey: Han venido los hermanos de José; y holgóse de ello Faraón y toda su corte. 17) Y así dijo a José que diese a sus hermanos esta orden expresa: Cargad los jumentos y marchad a tierra de Canaán, 18) y sacad de allí a vuestro padre, y la parentela, y venid a mí, que os daré todos los bienes del Egipto, para que os alimentéis de lo mejor y más precioso de la tierra. 19) Ordénales asimismo que lleven carros de la tierra de Egipto para el transporte de sus niños y mujeres, y diles: Tomad a vuestro padre y apresuraos a venir cuanto antes; 20) sin dejar nada de vuestros ajuares; porque todas las riquezas de Egipto serán vuestras. 21) E hicieron los hijos de Israel así como se les mandó. Y dioles José, según la orden de Faraón, carros y víveres para el camino. 22) Mandó también 

8 Antiguamente los reyes daban el nombre de «padres suyos» a los principales consejeros. (2 Cr. 2, 13; Est. 2, 6.) Y los emperadores romanos daban el título de «padre» al prefecto del pretorio.

 

 

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presentar a cada uno dos vestidos; pero a Benjamín le dio cinco muy preciosos, con trescientas monedas de plata. 23) Remitió para su padre igual cantidad de dinero y de vestidos, a más de diez asnos cargados de toda especie de preciosidades de Egipto; y otras tantas borricas que llevasen trigo y panes para el camino.

Viaje de Jacob a Egipto

   24 Con esto despidió a sus hermanos; y cuando partían, les dijo: No tengáis disputa entre vosotros en el camino.
   25 Ellos, subiendo de Egipto, vinieron a la tierra de Canaán a Jacob su padre. 26) Y diéronle la nueva, diciendo: Vive tu hijo José, y él es el señor que manda en toda la tierra de Egipto. Oído esto, Jacob, como quien despierta de un profundo letargo, no acababa de creerlos. 27) Ellos, para convencerlo, le relataban toda la serie de lo sucedido. Mas cuando hubo visto los carros y todo el aparato de las cosas remitidas, revivió su espíritu, 28) y dijo: Bástame a mí que viva todavía José, el hijo mío. Iré y le veré antes que me muera.

46 1  Puesto Israel en camino con todos
sus haberes, vino al Pozo del Juramento *, donde después de inmoladas víctimas al Dios de su padre Isaac, 2) oyó en una visión de noche a Dios, que le llamaba y decía: Jacob, Jacob. Al cual respondió: Aquí me tienes. 3) Díjole Dios: Yo soy el fortísimo Dios de tu padre: no tienes que temer. Desciende a Egipto, que allí te haré cabeza de una nación grande. 4) Yo iré allá contigo, y seré tu guía cuando vuelvas. Y José cerrará tus ojos así que mueras. 5) Partió, pues, Jacob del Pozo del Juramento, y sus hijos le llevaron, juntamente con los niños y mujeres, en los carros remitidos por Faraón para conducir al anciano *, 6) y todo cuanto tenía en la tierra de Canaán. Y llegó a Egipto con toda su descendencia *, 7) sus hijos y nietos, e hijas, y toda la familia entera.
   8 He aquí los nombres de los hijos de Israel al entrar él con toda su familia en Egipto *. El primogénito Rubén. 9) Hijos de Rubén: Henoc y Fallú, y Hesrón, y Carmí. 10) hijos de Simeón: Jamuel, y Jamín, y Ahod, y Jaquín, y Sohar, y Saúl, hijo de la Cananea*.
11) Hijos de Leví:  Gersón, y Caat, y Merari*.
12)  Hijos de Judá: Her, y Ónán, y Sela, y Fares, y Zara: si bien Her y Onán habían  muerto

1    Esto  es,  a Bersabee.   (Gn.   21,  31.)
5 
   Hch.  7,   15.
6    Jos. 24, 4; Sal. 104, 23;  Is. 52, 4.
8    Ex.  1, 2, 6, 14;  Nra. 26, 5;   1  Cr.  5,  1,  3.
10  1  Cr. 4,  24.
11 
1  Cr. 6, 1. 

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en la tierra de Canaán. A Fares le nacieron Hesrón y Hamul *. 13) Hijos de Isacar: Tola, y Fuá, y Job, y Semrón *. 14) Hijos de Zabulón: Sared, y Elón, y Jahelel. 15) Éstos son los hijos de Lía que los parió en Mesopotamia de Siria, como también a Dina, hija suya. Todos sus hijos e hijas eran treinta y tres personas. 16) Hijos de Gad: Sefión, y Hagi, y Suni, y Esebón, y Heri, y Arodi, y Areli. 17) Hijos de Aser: Jamme, y Jesua, y Jesuí, y Beria con su hermana Sara *. Hijos de Beria: Heber y Melquiel. 18) Éstos son los hijos de Celfa, la criada que dio Labán a su hija Lía; en los cuales dio a Jacob diez y seis personas. 19) Hijos de Raquel, esposa de Jacob: José y Benjamín. 20) A José le nacieron en tierra de Egipto Manases y Efraím, que se los parió Asenet, hija de Putifare, sacerdote de Heliópolis *. 21) Hijos de Benjamín: Bela, y Becol, y Asbel, y Gera, y Naamán, y Equi, y Ros, y Mofín, y Ofim, y Ared *. 22) Éstos son los hijos que parió Raquel a Jacob: entre todos, catorce personas.
23) Hijos de Dan: Husín. 24) Hijos de Neftalí: Jasiel, y Guni, y Jeser, y Sallem. 25) Éstos son los hijos de Bala, la cual Labán había dado a Raquel su hija, que eran también hijos de Jacob: todos, siete personas.
26) Todas las almas que entraron en Egipto con Jacob, descendientes del mismo, sin contar las mujeres de sus hijos, fueron sesenta y seis. 27) Los hijos de José que le nacieron en Egipto, eran dos. Conque todas las personas de la casa de Jacob entradas en Egipto vinieron a ser setenta.

Encuentro de Jacob y José

   28) Jacob, pues, envió a Judá delante de sí para avisar a José, a fin de que saliese a su encuentro en la tierra de Gesén: 29) adonde después que Jacob llegó, subió José en su carroza y fue a encontrar a su padre en este mismo lugar. En viéndole se arrojó sobre su cuello, y deshaciéndose en lágrimas, le abrazó. 30) Y dijo el padre a José: Ya moriré contento, porque he visto tu rostro y te dejo vivo. 31) Dijo luego José a sus hermanos y a toda la familia de su padre: Voy a dar parte a Faraón, y le diré: Mis hermanos y la familia de mi padre, que moraban en la tierra de Canaán, han venido a mí. 32) Ellos son pastores de ovejas y se ocupan en criar ganados: han conducido consigo sus rebaños, y ganados mayores, y todas las cosas que pudieron adquirir. 33) Ahora bien: cuando él os llamare y dijere: ¿Cuál es vuestro

12  1 Cr. 2, 5; 4, 21.
13  1 Cr. 7, 1.
17  1 Cr.  7,  30
20  Gn. 41,  50;  48, 5
2
    1 Cr.7,6;8,1.

 


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oficio?, 34) habéis de responder: Nosotros, tus siervos, somos pastores desde nuestra niñez hasta el presente, así como lo fueron nuestros padres. Esto lo diréis a fin de poder quedaros en esta tierra de Gesén; porque los egipcios miran con cierta abominación a todos los pastores de ovejas.

Jacob, presentado a Faraón

47 1  Fue, pues, José a dar parte a Faraón,
diciéndole: Mi padre y hermanos, con sus ovejas y ganados mayores, y cuanto poseen, han venido del país de Canaán, y están detenidos en la tierra de Gesén. 2) Al mismo tiempo presentó al rey cinco de sus hermanos, los últimos, 3) a los cuales preguntó Faraón: ¿Qué oficio tenéis? Y respondieron: Tus siervos somos pastores de ovejas, así nosotros como nuestros padres. 4) Hemos venido para vivir algún tiempo en tu tierra, porque en el país de Canaán no hay hierba para los ganados de tus siervos; y va creciendo el hambre; y te pedimos que nos permitas a tus siervos estar en la tierra de Gesén. 5) El rey dijo a José: Tu padre y tus hermanos han venido a ti; 6) la tierra de Egipto a tu vista y disposición la tienes; dales para habitar el mejor sitio, y sea enhorabuena la tierra de Gesén. Y si conoces que hay entre ellos sujetos capaces, ponlos por mayorales de mis ganados. 7) Después de esto, introdujo José a su padre y presentóle al rey. Jacob le saludó, deseándole toda suerte de felicidades; 8) y siendo preguntado por él: ¿Cuántos son los días de tu vida?, 9) respondió: Los días de mi peregrinación son ciento y treinta años, pocos y trabajosos, y no han llegado a los días de la peregrinación de mis Padres. 10) Con esto, después de haber deseado al rey toda suerte de felicidades, se retiró.
   11 José, según lo acordado con Faraón, dio a su padre y hermanos la posesión de Ramesés, país el más fértil de Egipto. 12) Y los alimentaba a ellos y a toda la familia de su padre, dando a cada uno lo necesario para vivir.

José, enriquece a Faraón

   13 Porque faltaba el pan en todo el mundo *, y el hambre tenía oprimida toda la tierra, en especial la de Egipto y la de Canaán. 14) De cuyos países, habiendo recogido José todo el dinero por la venta del trigo, púsolo en el erario del rey.
   15 Y como hubiese ya llegado a faltar el dinero a los compradores, acudió todo Egipto a José, diciendo: Danos pan. ¿Por qué nos has de dejar perecer delante de ti por falta de dinero?

 

 

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   16) José les respondió: Si no tenéis más dinero, traed vuestros ganados, y por ellos os daré víveres. 17) Y habiéndolos traído, dioles alimento en pago de los caballos, y de las ovejas, y de los bueyes, y de los asnos, y sustentólos aquel año en cambio de los ganados.
   18 Volvieron asimismo al año segundo, o siguíente, y le dijeron: No te ocultaremos, señor nuestro, que no nos queda ni ganado ni dinero; y bien ves que, a excepción de nuestros cuerpos y de la tierra, nada más tenemos. 19) ¿Por qué, pues, nos dejarás morir delante de tus ojos? Tanto nosotros como nuestras tierras seremos tuyos: cómpranos para servicio del rey, y danos con qué sembrar; no sea que pereciendo los labradores, quede la tierra despoblada.. 20) Compró, pues, José todas las tierras de Egipto, vendiendo cada uno sus posesiones a causa del rigor del hambre, y adquiriólas para Faraón, 21) con todos sus pueblos, desde un cabo del Egipto hasta el otro, 22) excepto las tierras de los sacerdotes que el rey les había dado, a los cuales también se les distribuía cierta cantidad de alimentos de los graneros públicos; y por consiguiente no se vieron forzados a vender sus heredades.
   23) Después de esto, dijo José a los pueblos: Ya veis que Faraón queda dueño de vosotros y de vuestras tierras. Tomad semillas y sembrad los campos, 24) para que podáis tener frutos. Daréis al rey la quinta parte; las otras cuatro os las dejo para simiente y mantenimiento de las familias y de vuestros hijos. 25) La vida nos has dado, respondieron ellos. Con que nos mire favorablemente el Señor nuestro, alegres serviremos al rey. 26) Desde aquel tiempo hasta el día de hoy, se paga el quinto a los reyes en toda la tierra de Egipto; lo que ha venido a ser como ley: salvo las tierras de los sacerdotes, las cuales quedaron exentas de esta contribución.

Jacob adopta a los hijos de José

   27 Fijó, pues, Israel su morada en Egipto, es a saber, en la tierra de Gesén, cuya posesión se le dio; donde se aumentó y multiplicó sobremanera. 28) Y vivió en ella diecisiete años; con lo que todos los días de su vida fueron ciento y cuarenta y siete años.
   29 Pero como viese que se acercaba el día de su muerte, llamó a su hijo José, y le dijo: Si es que me amas de veras, pon tu mano debajo de mi muslo *, y me harás la merced de

13 Hipérbole, que quiere decir «en Egipto y países circunvecinos».
29 Véase Gn. 24, 2, 2. Este modo de jurar ha parecido misterioso a los Santos Padres, como si denotase al Mesías, que había de nacer del linaje de Jacob.




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prometerme con toda verdad que no me darás sepultura en Egipto; 30) sino que iré a descansar con mis padres; y sacándome de esta tierra, me pondrás en el sepulcro de mis antepasados. Respondióle José: Yo cumpliré lo que has mandado. 31) Y Jacob: Júramelo, pues. Y mientras José juraba, Israel adoró a Dios, vuelto hacia la cabecera de la cama.

48 1  Después de estos sucesos, fue José 
avisado de que su padre estaba enfermo; y tomando consigo a sus dos hijos, Manases y Efraím, se puso luego en camino. 2) Dijáronle al anciano: Mira que tu hijo José viene a verte. Y Jacob tomando aliento, se incorporó en la cama;
3) y dijo a José luego que hubo entrado: El Dios Todopoderoso se me apareció en Luza, ciudad de la tierra de Canaán, y bendiciéndome *, 4) me dijo: Yo te aumentaré y multiplicaré, y te haré padre de muchísimos pueblos; y te daré esta tierra a ti y a tu descendencia después de ti, en perpetuo dominio.
5) Por lo tanto, los dos hijos que te han nacido en la tierra de Egipto, antes que yo viniese acá, quiero que sean míos. Efraím y Manases serán reputados tan míos como Rubén y Simeón *.
6) Los demás que después de éstos tuvieres en adelante, serán tuyos, y las tierras que poseerán llevarán el nombre de sus hermanos *. 7) Porque al venir yo de Mesopotamia, se me murió Raquel en la tierra de Canaán en el mismo camino, y era tiempo de primavera; e iba yo a entrar en Efrata, y así la enterré cerca del camino de Efrata, que por otro nombre se llama Belén *.
   8 Y viendo Jacob a los hijos de José, les dijo: ¿Quiénes son ésos? 9) Son mis hijos, respondió José, que Dios me ha dado en este país. Acércamelos, dijo Jacob, que quiero bendecirlos.
10) Porque los ojos de Israel se habían oscurecido a causa de su extremada vejez, y no podía ver con claridad. Habiéndoselos, pues, acercado, los besó y abrazó, 11) y dijo a su hijo: He logrado el gozo de verte; y además de eso me ha hecho Dios la merced de dejarme ver sucesión tuya. 12) José, habiéndolos sacado del regazo de su padre, inclinóse profundamente hasta el suelo. 13) Puso después a Efraím a su derecha, esto es, a la izquierda de Israel; y a Manases a su siniestra, que correspondía a la derecha del padre, y de esta suerte los arrimó ambos a Jacob. 14) El cual, extendiendo la mano derecha, púsola sobre la cabeza del hermano menor, Efraím, y la izquierda sobre la cabeza de Manases, que era el mayor de edad, 

3   Gn.  28,   13.
5 Gn. 41, 50; Jos. 13, 7, 29.
6              Esto es, no formarán  tribus  separadas.
7                      Gn. 35, 19.
   

 

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cruzando las manos de intento. 15) Y bendijo Jacob a los hijos de José, diciendo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que me sustenta desde mi juventud hasta el día de hoy *, 16) el ángel que me ha librado de todos los males *, bendiga estos niños; y sea sobre ellos invocado mi nombre, como también los nombres de mis padres Abraham e Isaac; y multipliqúense más y más sobre la tierra.
17) Reparando, empero, José que su padre había puesto la mano derecha sobre la cabeza de Efraím, sintiólo mucho; y tomando la mano de su padre, intentó alzarla de sobre la cabeza de Efraím y trasladarla sobre la cabeza de Manases;
18) diciendo a su padre: No están así bien las manos, padre; porque este otro es el primogénito: pon tu derecha sobre su cabeza. 19) Mas él, rehusándolo, dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé. Éste será ciertamente padre de pueblos, y multiplicarse ha; mas su hermano menor será mayor que él, y su linaje se ha de dilatar en naciones. 20) Jacob, pues, los bendijo entonces, diciendo a Efraím: Tú serás modelo de bendición en Israel, y se dirá: Dios te bendiga como a Efraím y como a Manases. Y antepuso Efraím a Manases *.
   21 Dijo, en fin, a su hijo José: Bien ves que me voy a morir: Dios estará con vosotros y os restituirá a la tierra de vuestros padres. 22) Yo te doy de mejora sobre tus hermanos aquella porción que conquisté del amorreo con mi espada y mi arco *.

Profecía de Jacob sobre sus hijos

49 1  Llamó luego Jacob a sus hijos, y les
dijo: juntaos todos aquí, a fin de que os anuncie las cosas que han de sucederos en los días venideros. 2) Reunios, y oíd, hijos de Jacob, escuchad a Israel vuestro padre.
   3 RUBÉN *, primogénito mío, tú, la fortaleza mía y el principio de mi dolor: debías ser el más favorecido en autoridad *. 4) Pero te derramaste como agua; no medres; porque subiste al lecho de tu padre y profanaste su tálamo *.
   5 SIMEÓN y LEVÍ, hermanos en el crimen; instrumentos belicosos de inquietud. 6) No permita Dios que tenga yo parte en sus designios, ni empeñe mi gloria uniéndome con ellos; 

 

 

 

15   He.  11, 21.
16   Gn.  31, 29;  32,  2;  Mt.  18,  10.
20   De  Efraim   salió  Josué,   que   gobernó  el   pueblo   después de  Moisés.   (San  Agustín,  «Quaest.   166  in  Gn.»
.
 
22   Jos. 15, 7,  16,  1;24, 8, 5,  1.
 
3    1  Dt.  33, 6.
3 bis Tenía el primogénito una especie de principado sobre sus hermanos. (Gn. 27, 29); y así vemos transferidos los derechos de primogénito de Rubén en José. (1 Cr. 5, 1.)
4   Gn.  35, 22;   1  Cr.  5,  1.


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porque en los homicidios demostraron su furor, y en la destrucción de una ciudad, su venganza. 7) Maldito su furor, porque es pertinaz; y su saña, porque es inflexible * ; yo los dividiré en Jacob, y los esparciré por las tribus de Israel*. 8 ¡Oh JUDÁ!, a ti te alabarán tus hermanos * ; tu mano pondrá bajo el yugo a tus enemigos; adorarte han los hijos de tu padre. 9) Tú, Judá, eres un joven y robusto león; tras la presa corriste, hijo mío: después, para descansar, te has echado cual león, y a manera de leona. ¿Quién osará despertarlo? *
10) EL CETRO NO SERA QUITADO DE JUDÁ, ni de su posteridad el caudillo, HASTA QUE VENGA EL QUE HA DE SER ENVIADO Y ÉSTE SERÁ LA ESPERANZA DE LAS NACIONES*. 11) El Mesías, o Enviado, ligará a la viña su pollino y a la cepa, ¡oh hijo mío!, su asna*. Lavará en vino su vestido *, y en la sangre de las uvas su manto. 12) Sus ojos son más hermosos que el vino *, y son sus dientes más blancos que la leche.
   13 ZABULÓN habitará en la ribera del mar, y donde aportan las naves, extendiéndose hasta Sidón *.
   14 ISACAR será para el trabajo como asno robusto * ; se mantendrá en sus términos. 15) Consideró que el reposo o sosiego era una cosa buena; y que su terreno es excelente; y ha arrimado su hombro al trabajo, y sujetádose a pagar tributos.
   16 DAN será juez de su pueblo, a la manera que cualquier otra tribu de Israel. 17) Venga a ser Dan como una culebra en el camino, como un ceraste o áspid en la senda, que 

7   Gn.   34,  25.
7 bis   Jos.  19,  1;  21, 1.
8 De esta tribu nacieron David, Salomón y demás reyes, Zorobabel y, finalmente, Jesucristo
.
9   1  Cr. 5,  2.
10 En estas palabras se contiene una evidente profecía del Mesías y una época infalible de su venida. Consta eso de la tradición, no sólo de la Iglesia cristiana, sino también de la Sinagoga. Así vemos que la tribu de Judá gozó siempre de especial preeminencia sobre las otras. (Véase Nm. 10, 14; 11, 3; 7, 12; Jos.16; Jdt. 1, etc.) Después del retorno de la cautividad de Babilonia tuvo tal predominio, que dio nombre a toda la nación de los hebreos pues los restos de las demás tribus se incorporaron en la de Judá. Sus magnates tuvieron la autoridad superior en el Sanedrín, aunque limitada por los romanos. Así, puede decirse siempre que el cetro o autoridad suprema quedó en Judá hasta que vino Jesucristo. (Mt. 2, 6; Jn. 1, 45.)
11 El Mesías atará con el vinculo de la
fe  el pueblo gentil (su pollino) a su Iglesia (la viña); y el pueblo judaico (su asna acostumbrada al yugo) a. su propia persona que es la vid verdadera (Jn. 15, 1.), reuniendo en su Iglesia al pueblo gentil y al judío.
11 bis   Significa este vino la sangre de Cristo redentor.
12 Expresiones al estilo oriental para significar la soberana belleza de Jesucristo, especialmente después de resucitado.
13 Doscientos años antes de la conquista de la tierra de Canaán predice Jacob el lugar que tocará en suerte a sus descendientes.
14 Comparación es ésta que ahora nos parece baja. Mas obsérvese que Hornero comparaba uno de sus héroes con un asno, por su fortaleza y paciencia en los trabajos.

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muerde la uña o pie del caballo para que caiga de espaldas al jinete. 18) YO, Señor, AGUARDARÉ TU SALUD*.
   19 GAD, armado de todo punto, irá peleando a la vanguardia * de Israel; y él mismo se dispondrá para volver hacia atrás.
   20 El pan de ASER es mantecoso, o excelente, y servirá de regalo a los reyes.
   21 NEFTALÍ será como un ciervo que se ve suelto, y la gracia se derramará sobre sus labios.
   22 Hijo que va en auge, JOSÉ; hijo que siempre va en auge *, y de hermoso aspecto: las doncellas corrieron sobre los muros para mirarle. 23) Pero antes le causaron amarguras, y le armaron pendencias, mirándole con envidia sus hermanos armados de flechas. 24) Apoyó su arco, o su confianza en el fuerte Dios, y fueron desatadas las cadenas de sus brazos y manos por la mano del Todopoderoso Dios de Jacob, de donde salió para pastor y piedra fundamental de Israel. 25) ¡Oh hijo mío!; el Dios de tu padre será tu auxiliador, y el Omnipotente te llenará de bendiciones en lo alto del cielo, de bendiciones de los manantiales de aguas abundantes de acá abajo, de bendiciones de leche y de fecundidad. 26) Las bendiciones que te da tu padre Jacob sobrepujan las bendiciones de sus progenitores; hasta que venga el DESEADO DE LOS COLLADOS ETERNOS: recaigan estas bendiciones sobre la cabeza de José, sobre la cabeza del nazareno, o escogido entre sus hermanos.
   27 BENJAMÍN, lobo rapaz * : por la mañana devorará la presa y por la tarde repartirá los despojos.
   28 Todos éstos son los caudillos de las doce tribus de Israel. Estas cosas les anunció su padre, bendiciendo a cada uno con su bendición peculiar.

Muerte y sepultura de Jacob

   29 Finalmente les dio este mandamiento: Yo voy a reunirme con los antepasados míos: enterradme con mis padres en la cueva doble, que está situada en el campo de Efrón heteo, 30) enfrente de Mambre, en la tierra de Canaán; la cual compró Abraham con el campo de Efrón heteo, por tener allí su sepultura*,

18   La salud que ha de traernos tu Enviado.
19   Parece aludir a  lo  que  se  refiere en el capítulo los  Números, versículo  17,  y en  Josué, capítulo 12.
22 Esto es, José crecerá y se multiplicará siempre más y más. Jacob desahoga su particular afecto al bendecir a José, por ser éste hermosa figura de Jesucristo en las penas y en las glorias.
27 Descríbese el natural indómito y fiero de la tribu de Benjamín. (Jdt. 20.)
30   Gn. 23, 7.

 

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GÉNESIS

31) Allí le sepultaron a él y a su esposa Sara; allí fue sepultado Isaac con Rebeca, su esposa; allí también yace enterrada Lía.
   32 Concluidos estos encargos e instrucciones a sus hijos, recogió sus pies sobre la cama, y expiró; fue a reunirse con su pueblo.

50 1 Lo cual mirando José arrojóse sobre el
rostro de su padre, bañándole en lágrimas y besándole. 2) Y mandó después a los médicos que tenía a su servicio embalsamar el cuerpo.
3) Los cuales, en ejecución de lo mandado, gastaron cuarenta días; que tal era la costumbre de embalsamar los cadáveres; y lloróle Egipto setenta días.
   4 Terminado el tiempo del luto, habló José así a la familia principal de Faraón: Si he hallado gracia delante de vosotros, insinuad a Faraón 5) que mi padre al morir me juramentó, diciendo: Yo me muero: en la sepultura que abrí para mí en la tierra de Canaán, allí enterrarás mi cuerpo. Iré, pues, a sepultar a mi padre, y volveré luego *. 6) A lo que dijo Faraón: Anda enhorabuena, y sepulta a tu padre, como se lo prometiste con juramento. 7) El cual emprendió su viaje, acompañado de todos los ancianos o primeros señores del palacio de Faraón, y todos los principales de la tierra de Egipto; 8) y de su propia familia, y de sus hermanos, menos los niños y los ganados mayores y menores, que dejaron en la tierra de Gesén. 9) Fueron asimismo en la comitiva carros y gente de a caballo; y se juntó un gran acompañamiento. 10) De esta suerte llegaron a la era de Atad, situada a la otra parte del Jordán; donde emplearon siete días en celebrar las exequias con grande y acerbo llanto. 11) Lo que habiendo visto los habitantes de la tierra de Canaán, dijeron: Gran duelo es éste para los egipcios; y a consecuencia de esto se llamó aquel sitio Llanto del Egipcio. 12) Hicieron, pues, los hijos de Jacob lo que éste les dejó encomendado; 13) y transportándole a tierra de Canaán, le sepultaron en la cueva doble, que había comprado Abraham junto con el campo de Efrón * el heteo, enfrente de Mambre, para

2   El uso de embalsamar los cadáveres fue comunísimo en Egipto.
5   Gn. 47,  29. 
13   Hch. 7, 16;Gn. 23, 16.

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sepultura suya. 14) Volvióse después José a Egipto con sus hermanos y todo el acompañamiento luego que hubo sepultado a su padre.

Buen trato de José a sus hermanos

   15 Y como después de su muerte anduviesen temerosos los hermanos, y diciéndose unos a otros: ¿Quién sabe si se acordará José de la injuria que padeció, y nos tornará todo el mal que le hicimos? 16) Enviáronle a decir: Tu padre, antes de morir, nos encargó 17) que te dijésemos estas palabras en su nombre: Ruégote que te olvides de la maldad de tus hermanos, y del pecado, y de la malicia que contra ti usaron. Nosotros también te suplicamos que perdones esta maldad a los siervos del Dios tu padre. Oyendo José estas razones, prorrumpió en llanto. 18) Y vinieron a él sus hermanos; y adorándole postrados en tierra, le dijeron: Esclavos tuyos somos: aquí nos tienes. 19) A los cuales él respondió: No tenéis que temer. ¿Podemos acaso nosotros resistir a la voluntad de Dios? 20) Vosotros pensasteis hacerme un mal; pero Dios lo convirtió en bien para ensalzarme, como al presente lo estáis viendo, y para salvar a muchos pueblos*. 21) No temáis, pues: yo os mantendré a vosotros y a vuestros hijos. Y los consoló y habló con expresiones blandas y amorosas.
   22 Y habitó José en Egipto con toda la familia de su padre; y vivió ciento y diez años, y vio a los hijos de Efraím hasta la tercera generación. Tuvo también y acarició sobre sus rodillas a los hijos de Maquir, hijo de Manases *. 23) Pasadas todas estas cosas, habló José a sus hermanos en estos términos: Después de mi muerte os visitará Dios, y os sacará de esta tierra para la tierra que tiene prometida con juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob *. 24) Y habiéndolos juramentado, y dicho: Cuando Dios os visitará, transportad de este lugar mis huesos con vosotros * ; 25) vino a morir cumplidos ciento y diez años de su vida. Y embalsamado, fue depositado en Egipto dentro de una caja.

20   Gn.   45,   5.
22   Nm.  32,  39.
23 .He.   11,   12.
24   Ex.   13,   19;   Jos.   24,   32.

 

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