PROFECÍA DE ZACARÍAS

Introducción

   Zacarías fue hijo de Baraquías y nieto de Addo; y algunos creen que es el mismo de quien Jesucristo dijo que fue muerto entre el templo y el altar (1); aunque San Jerónimo y muchos modernos son de opinión contraria. Envióle Dios casi al mismo tiempo que a Ageo, para alentar a los judíos a proseguir y concluir la restauración del templo: por lo cual el argumento de ambos profetas es el mismo, bien que

(1) Mt. 23, 35.

 

el estilo de Zacarías es más elevado y misterioso. Lo que dice del Mesías es tan claro y terminante, que parece un evangelista. Habla también de la conversión de los judíos al fin del mundo, y por último del Anticristo. Pero hay muchos otros lugares tan difíciles de entender, que San Jerónimo, al comenzar su comentario, dice que es el más oscuro de los doce profetas menores.

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ZACARÍAS

Conviértanse al Señor

1 1  En el mes octavo del año segundo del  rey Darío *, el Señor habló a Zacarías, profeta, hijo de Baraquías, hijo de Addo, y le dijo: 2) El Señor estuvo altamente irritado contra vuestros padres. 3) Mas tú dirás a estos sus hijos: Esto dice el Señor de los ejércitos: Convertios a Mí, dice el Señor de los ejércitos; y Yo me volveré a vosotros, dice el Señor de los ejércitos *. 4) No seáis como vuestros padres, a los cuales exhortaban los anteriores profetas, diciendo: Esto dice el Señor de los ejércitos: Convertios de vuestros malos pasos y de vuestros malvados designios. Ellos, empero, no me escucharon, ni me hicieron caso, dice el Señor.
   5 ¿Y dónde están ya vuestros padres? ¿Y acaso los profetas vivirán para siempre? 6) Pues las palabras mías y los decretos míos, intimados a mis siervos los profetas, ¿por ventura no alcanzarán a vuestros padres? Ellos se convirtieron y dijeron: El Señor de los ejércitos ha hecho con nosotros aquello mismo que pensó hacer en vista de nuestras obras y de nuestros procederes.


1 Comenzó, pues, a profetizar unos dos meses después de Ageo.(Ag. 1, 1.)
3 Is. 21, 12; 31, 6; Jer. 3, 12; Ecl. 18, 30; 20, 7; Os. 14,
2; Jl. 2, 12.

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Visiomes simbólicas de la restauración

a) Los ángeles tutelares

   7 A veinticuatro días del mes undécimo, llamado Sabat *, el año segundo de Darío, el Señor habló de esta manera a Zacarías profeta, hijo de Baraquías, hijo de Addo.
   8 Tuve, pues, de noche esta visión: Vi a un hombre * montado sobre un caballo rojo, que estaba parado entre unos mirtos que había en una hondonada; y detrás de él había caballos rojos, manchados, y blancos *. 9) Y dije yo: ¿Qué son éstos, señor mío? Y el ángel que hablaba conmigo díjome: Yo te haré conocer lo que son estas cosas. 10) En esto, aquel hombre que estaba parado entre los mirtos, respondió, y dijo: Éstos son los ángeles que envió el Señor a recorrer la tierra.
   11 Y respondieron aquéllos al ángel del Señor que estaba parado entre los mirtos, y dijeron: Hemos recorrido la tierra, y hemos visto que toda está poblada, y que goza de reposo. 12) A lo que replicó el ángel del Señor, y dijo: ¡Oh Señor de los ejércitos!, ¿hasta cuándo no

7 Los judíos, durante su cautiverio, tomaron de los caldeos los nombres de los meses, y dejaron los nombres que antes usaban.
8 Se cree que era el arcángel San Miguel, protector o custodio de la Sinagoga. (Dn. 10, 21.)
8 bis Sobre estos caballos se veían otros tantos personajes, que eran los ángeles protectores de otras naciones; y los diversos colores denotaban los diferentes caracteres, etc.

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ZACARÍAS

te apiadarás de Jerusalén y de las ciudades de Judá, contra las cuales estás enojado? Éste es ya el año septuagésimo *. 13) Y respondió el Señor al ángel que hablaba conmigo palabras buenas, palabras de consuelo.
   14 Y díjome el ángel que hablaba conmigo: clama, y di: Esto dice el Señor de los ejércitos: Me hallo poseído de un grande celo por amor de Jerusalén y de Sión; 15) y estoy altamente irritado contra aquellas naciones poderosas. Ya estaba Yo un poco enojado; mas ellas han agravado el mal
16) Por lo tanto, esto dice el Señor: Volveré mis ojos compasivos hacia Jerusalén, y en ella será edificado mi templo, dice el Señor de los ejércitos, y la plomada será tendida sobre Jerusalén *. 17) Clama todavía, y di: Esto dice el Señor de los ejércitos: Mis ciudades aún han de rebosar en bienes, y aún consolará el Señor a Sión, y de nuevo escogerá a Jerusalén *.

b)    Cuatro astas y cuatro operarios

   18 Y levanté mis ojos, y observé, y vi cuatro astas. 19) Y díjele al ángel que hablaba conmigo: ¿Qué significa esto? Y respondióme: Éstas son las astas que han aventado a Judá, y a Israel, y a Jerusalén.
   20 Y mostróme el Señor cuatro ángeles en forma de operarios *. 21) Y dije: ¿Qué vienen a hacer éstos? Y Él me respondió, diciendo: Aquéllas son las astas que aventaron a los varones de Judá uno por uno, sin que pudiese levantar cabeza ninguno de ellos; y éstos vinieron para aterrarlos, para abatir las astas o el poder de las naciones, las cuales levantaron sus fuerzas contra el país de Judá para exterminar sus habitantes.

c) Un hombre con una cuerda de medir

2 1  Y levanté mis ojos, y estaba observando; y he aquí un varón que tenía en su mano una cuerda como de medidor. 2) Y dije yo: ¿Adonde vas? Voy a medir a Jerusalén, me respondió, para ver cuánta es su latitud y cuánta su longitud. 3) Y he aquí que salió fuera el ángel que hablaba conmigo, y otro ángel le salió al encuentro 4) y le dijo: Corre, habla a ese joven, y dile: Sin muros será habitada Jerusalén, a causa de la muchedumbre 

12 De la destrucción de Jerusalén y del templo. Los setenta años de la cautividad se terminaron en el año primero de Ciro. Pero los setenta años de que se habla aquí se cumplieron en el año segundo de Darío, hijo de Histaspes, habiendo comenzado en el sitio de Jerusalén.
16   Esto es,  ella y su templo serán reedificados  de  nuevo.
17   Para morada  suya:   O también:   «para esposa  suya».
20  Con herramientas  propias  para  destruir  un  edificio.

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de personas y de animales que contendrá en su recinto. 5) Pero Yo seré para ella, dice el Señor, como una muralla de fuego, que la circundará, y Yo seré glorificado en medio de ella.
   6 ¡ Ah! Huid, huid ahora de la tierra del norte, dice el Señor; puesto que os dispersé Yo por los cuatro vientos del cielo, dice el Señor. 7) Huye, ¡oh Sión!, tú que habitas en la ciudad de Babilonia. 8) Porque esto dice el Señor de los ejércitos; el cual, después de restituida vuestra gloria, me enviará a las naciones que os despojaron (porque quien os tocare a vosotros, toca en las niñas de mis ojos): 9) He aquí que levanto Yo mi mano contra ellas, y serán presa de aquellos que fueron esclavos suyos; y conoceréis que el Señor de los ejércitos es el que me ha enviado.
   10 Canta himnos de alabanza y alégrate, ¡oh hija de Sión!; porque mira, Yo vengo y moraré en medio de ti, dice el Señor. 11) Y en aquel día se allegarán al Señor muchas naciones, y serán también pueblo mío, y Yo habitaré en medio de ti; y tú conocerás que el Señor de los ejércitos me ha enviado a ti. 12) Y poseerá a Judá como herencia suya en la tierra santa, y escogerá otra vez a Jerusalén. 13) Callen todos los mortales ante el acatamiento del Señor; porque Él se ha levantado y ha salido ya de su santa morada.

Restauración del sacerdocio

3 1     E hízome ver el Señor al Sumo Sacerdote Jesús, que estaba en pie ante el ángel del Señor, y estaba Satán a su derecha para oponérsele. 2) Y dijo el Señor a Satán: Incrépete el Señor, ¡oh Satán!; incrépete, repito, el Señor, el cual ha escogido para sí a Jerusalén, ¿Por ventura no es éste un tizón sacado del fuego? *. 3) Y Jesús estaba vestido de ropas sucias y permanecía en pie delante del ángel;
4) el cual respondió y dijo a los que estaban en su presencia: Quitadle las ropas sucias. Y a él le dijo: He aquí que te he quitado de encima tu maldad, y te he hecho vestir ropas de gala,
5) Y añadió: Ponedle en la cabeza una tiara limpia; y pusiéronle en la cabeza una tiara limpia, y le mudaron de vestidos. Entretanto, el ángel del Señor estaba en pie. 6) E hizo el ángel del Señor esta protesta a Jesús, diciéndole: 7) Esto dice el Señor de los ejércitos: Si anduvieres por mis caminos, y guardares mis preceptos, tú también serás juez de mi casa, y custodio de mi templo, y te daré algunos de estos ángeles que ahora están aquí presentes, para que vayan contigo.

2   Véase   «Amos»,  cap.  4,   11.  Librado de la ruina de 1a  nación  judía.

 

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ZACARÍAS

   8 Escucha tú, ¡oh Jesús!, Sumo Sacerdote, tú y tus amigos que moran contigo, que son varones de portento *. Atiende, pues, lo que digo: YO HARÉ VENIR A MI SIERVO DE ORIENTE *. 9) Porque he aquí la piedra que Yo puse delante de Jesús; piedra única, y la cual tiene siete ojos; he aquí que Yo la labraré con el cincel, dice el Señor de los ejércitos *; y en un día arrojaré Yo de aquella tierra la iniquidad. 10) En aquel día, dice el Señor de los ejércitos, convidará cada uno a su amigo a la sombra de su parra y de su higuera.

a) El candelabro de oro

4   1  Y volvió el ángel que hablaba conmigo, * y me despertó, como a un hombre a quien se le despierta de un sueño. 2) Y díjome: ¿Qué es lo que ves? Yo veo, respondí, aparecer un candelero  todo de oro, que tiene encima una lámpara, y siete lamparillas, y siete canales o tubos para dichas siete luces del candelero; 3) y sobre el tronco de éste dos olivos: uno a la derecha de la lámpara, otro a su izquierda. 4 Y en seguida dije al ángel que hablaba conmigo: ¡Oh señor mío!, ¿qué viene a ser esto? 5) A lo cual, respondiendo el ángel que conmigo hablaba, me dijo: ¿Conque no sabes tú lo que significan estas cosas? No, mi señor; le dije yo.
6) Entonces respondióme él, y díjome: Ésta es la palabra que el Señor dice a Zorobabel: No ha de ser por medio de un ejército, ni con la fuerza, sino por mi espíritu, dice el Señor de los ejércitos. 7) ¿Qué eres tú, ¡oh monte grande, delante de Zorobabel!? *. Serás reducido a una llanura. Él pondrá la piedra principal *, e igualará su gracia a la gracia o gloria de aquél *. 8) Y hablóme el Señor, y díjome: 9) Las manos de Zorobabel han puesto los cimientos de este templo, y sus mismas manos lo acabarán; y conoceréis que el Señor de los ejércitos me ha enviado a vosotros. 10) Porque, ¿quién es el que hacía poco caso de los cortos progresos en los primeros días? Pues este tal se alegrará, y verá la piedra de plomo en la mano de Zorobabel *. Éstos (las siete luces) son los siete ojos del Señor, que recorren toda la tierra.

8 O mirados como un prodigio: tales son tus amigos Ageo, Malaquías, Zacarías, Esdras, Nehemías, Zorobabel, etc., etcétera.
8 bis  «Oriente» o  «germen   que   despunta»,   pimpollo.
9 De esta «piedra», símbolo de Jesucristo, habló Isaías 28, 16. (Véase Sal. 117, 22.) Esta «piedra», Jesucristo, fundamento de la Iglesia, fue labrada durante la pasión de Jesús.
7 «Monte grande»,   esto   es,   Samaria,   y   demás   enemigos.
7 bis Y acabará el templo.
7 ter El segundo templo igualará y aun excederá al primero, no en la suntuosidad y riquezas, pero sí con la gloria de contener algún día en su recinto al Mesías.
10 Para reedificar  el   santo   templo.

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b) Los dos olivos

   11    Y yo repuse, y dije: ¿Qué son estos dos olivos a la derecha e izquierda del candelero?
12) Y de nuevo le pregunté, y dije: ¿Qué son las dos ramas de olivos que están junto a los dos picos de oro, donde hay los tubos de oro?
13) Y contestó diciéndome: Pues qué, ¿no sabes lo que es esto? No, mi señor, dije: 14) Y respondió él: Éstos son los dos ungidos *, los cuales están ante el dominador de todo el orbe *.

Restauración moral

a) El volumen de maldición

5 1  Y volvíme, y levanté los ojos, y vi un volumen que volaba *. 2) Y díjome el ángel: ¿Qué es lo que ves? Yo veo, respondí, un volumen que vuela, y es de unos veinte codos de largo y diez de ancho. 3) A lo que repuso él: Ésta es la maldición que se derrama sobre toda la superficie de la tierra; porque todos los ladrones, según lo que allí en el volumen está escrito, serán condenados; y condenados serán igualmente por él todos los perjuros. 4) Yo lo sacaré fuera *, dice el Señor de los ejércitos, y caerá encima de la casa del ladrón, y del que jura falsamente en mi nombre, y se pondrá en medio de sus casas, y las consumirá juntamente con sus maderos y piedras.

b) La mujer transportada en el ánfora

   5 Y salió fuera el ángel que hablaba conmigo, y díjome: Levanta tus ojos, y mira qué es eso que aparece. 6) Y dije yo: ¿Qué viene a ser eso? Eso, respondió, un ánfora o medida que se te pone delante; y añadió: A eso es a lo que atienden ellos en toda la tierra de Israel *. 7) Y vi después que traían un talento de plomo *, y vi a una mujer sentada en medio del ánfora. 8) Y dijo el ángel: Ésta es la impiedad. Y la echó al fondo del ánfora, y puso la porción de plomo sobre la boca de aquella vasija. 9) Y levanté mis ojos, y miré, y he aquí que venían dos mujeres, cuyas alas movía el viento, las

14   Jesús  y  Zorobabel.
14 bis   Como   ministros   suyos.
1   Que   era   movido   del   viento.
4   A la vista de todos.
6   Al   llenar  la   medida   de  sus   maldades,   y  así  el   ánfora significa los judíos pecadores  en Babilonia o país de Sennaar.
7   El  peso  del  plomo  es  símbolo  de  la  gravedad  de  los pecados  y  de  su  castigo.   (San  Jerónimo.)

 

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ZACARÍAS

cuales eran como alas de milano, y alzaron el ánfora en el aire. 10) Y dije yo al ángel que hablaba conmigo: ¿Adonde llevan el ánfora? 
11) A la tierra de Sennaar, me respondió; para que allí se le edifique una casa, y quede allí colocada, y sentada sobre su base
la impiedad.

Restauración Civil

a) Las cuatro carrozas

6 1   Y de nuevo levanté mis ojos, y observé; y he aquí cuatro carrozas que salían de entre dos montes; y estos montes eran montes de bronce *.
2) En la primera carroza había caballos rojos, y en la segunda, caballos negros. 3) En la carroza tercera, caballos blancos, y en la cuarta, caballos manchados y vigorosos. 4) Y pregunté al ángel que hablaba conmigo: ¿Qué significan estas cosas, señor mío? 5) A lo que, respondiendo el ángel, me dijo: Éstos son los cuatro vientos del cielo, que salen para presentarse ante el dominador de toda la tierra. 6) La carroza que tenía los caballos negros se dirigía hacia la tierra del septentrión, e iban en pos de ella los caballos blancos; y los caballos manchados salieron hacia la tierra del mediodía. 7) Y éstos, que eran los más vigorosos, así que salieron, anhelaban recorrer toda la tierra. Y el ángel les dijo: Id; corred la tierra; y, en efecto, la anduvieron toda. 8) En seguida me llamó, y me habló de esta manera: Mira, aquellos que se dirigen hacia la dicha tierra han hecho que reposase el espíritu mío sobre la tierra del aquilón.

b) El Sumo Sacerdote, coronado

   9 Y el ángel del Señor me habló, diciendo: 10) Toma las ofrendas de aquellos que han venido del cautiverio; a saber, de Holdai, y de Tobías, y de Idaías, e irás tú en aquel día, y entrarás en la casa de Josías, hijo de Sofonías, que llegó también de Babilonia; 11) y tomarás el oro y la plata, y harás unas coronas, que pondrás sobre la cabeza del Sumo Sacerdote Jesús, hijo de Josedec. 12) Al cual hablarás de esta manera: Esto es lo que dice el Señor de los ejércitos: He aquí el varón cuyo nombre es ORIENTE *; y Él nacerá de sí mismo *, y edificará un templo al Señor. 13) Él construirá

1 Las cuatro carrozas son símbolo de las cuatro monarquías o imperios de los caldeos, persas, etc.
12 En el texto caldeo en vez de «Oriente» se lee «Mesías». (Lc. 1, 78.)
12 bis   Por su virtud. misma.

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un templo al Señor, y quedará revestido de gloria, y se sentará y reinará sobre su solio, y estará el sacerdote sobre su trono, y habrá paz entre ambos tronos. 14) Y serán las coronas como un monumento para Helem, y Tobías, e Idaías, y Hem *, hijo de Sofonías, en el templo del Señor. 15) Y los que están en lugares remotos vendrán, y trabajarán en la fábrica del templo del Señor; y conoceréis que el Señor de los ejércitos me envió a vosotros. Mas esto será si vosotros escuchareis con docilidad la voz del Señor Dios vuestro.

Renovación interior

7 1  El año cuarto del rey Darío habló el Señor a Zacarías, el día cuarto del  mes nono, que es el de Casleu, 2) cuando Sarasar y Rogommelec y la gente que estaba con él enviaron a la casa de Dios a hacer oración en la presencia del Señor, 3) y a preguntar a los sacerdotes de la casa del Señor de los ejércitos, y a los profetas, diciendo: ¿Debo yo llorar en el quinto mes *, o debo purificarme *, como ya lo hice en muchos años que duró el cautiverio
   4 Y el Señor de los ejércitos me habló, y dijo: 5) Responde a todo el pueblo del país y a los sacerdotes, y diles: Cuando ayunabais y plañíais en el quinto y séptimo mes durante estos setenta años, ¿acaso ayunasteis por respeto mío? 6) Y cuando comíais y bebíais, ¿acaso no lo hacíais mirando por vosotros mismos? 7) ¿No son estas cosas las que dijo el Señor, por medio de los anteriores profetas, cuando estaba aún poblada Jerusalén, y llena de riquezas, tanto ella como las ciudades vecinas, y poblada la parte del mediodía y sus campiñas?
   8 Y el Señor habló a Zacarías, diciéndole: 9) Esto es lo que manda el Señor de los ejércitos: Juzgad según la verdad y la justicia, y haced cada uno de vosotros repetidas obras de misericordia para con vuestros hermanos. 10) Y guardaos de agraviar a la viuda, ni al huérfano ni al extranjero, ni al pobre *; y nadie piense mal en su corazón contra el prójimo. 11) Mas ellos no quisieron escuchar, y rebeldes volvieron la espalda, y se taparon sus oídos, para no oír. 12) Y endurecieron su corazón como un diamante, para no hacer caso de la ley, ni de las palabras que les había dirigido el Señor por medio de su espíritu, puesto en boca de los anteriores profetas. De donde provino la grande

14   No  se  sabe por qué Holdai se llama Helem, y Josías, Hem.
3   Los  judíos  ayunaban en aquellos meses en que le había sucedido al pueblo de Israel alguna gran calamidad.
3 bis   Aquí  «purificarse» significa imitar la abstinencia
de los  nazarenos.
10   Ex. 22, 22;   Is.   1, 23;  Jer. 5, 28.

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ZACARÍAS

indignación del Señor de los ejércitos. 13) Y verificóse lo que Él había predicho, sin que quisiesen ellos dar oídos a sus palabras. Así es que también ellos clamarán, dice el Señor de los ejércitos, y Yo no les escucharé. 14) Y los dispersé por todos los reinos desconocidos de ellos, y quedó su país asolado, sin haber persona alguna que transitase por él. De esta manera convirtieron en un páramo lo que era tierra de delicias.

Bendiciones divinas

8 1  Y habló el Señor de los ejércitos, y dijo:
2) Esto dice el Señor de los ejércitos: Yo he tenido grandes celos de Sión, y mis celos por causa de ella me irritaron sobremanera. 3) Mas esto dice el Señor de los ejércitos: Yo he vuelto a Sión, y moraré en medio de Jerusalén; y Jerusalén será llamada ciudad de la verdad, y el monte del Señor de los ejércitos, monte santo *.
   4 Esto dice el Señor de los ejércitos: Aún se verán ancianos y ancianas en las calles de Jerusalén, y muchas personas que por su edad avanzada irán con bastón en la mano; 5) y llenas estarán las calles de la ciudad de niños y niñas, que irán a jugar en sus plazas.
   6 Esto dice el Señor de los ejércitos: Si lo que anuncio para aquel tiempo parece difícil a los que han quedado de este pueblo, ¿acaso será difícil para Mí, dice el Señor de los ejércitos?
   7 Esto dice el Señor de los ejércitos: He aquí que Yo sacaré salvo al pueblo mío de las regiones del oriente y de las regiones del occidente. 8) Y lo volveré a traer para que habite en medio de Jerusalén; y ellos serán mi pueblo, y Yo seré su Dios en la verdad y en la justicia *.
   9 Esto dice el Señor de los ejércitos: Cobren vigor vuestros brazos, ¡ oh vosotros que en estos días oís tales palabras de boca de los profetas!; ahora que se han echado ya los cimientos de la casa del Señor de los ejércitos, y va a levantarse la fábrica del templo. 10) Porque antes de estos días * los hombres trabajaban sin utilidad, y sin utilidad trabajaban las bestias; ni los que entraban ni los que salían gozaban de paz, a causa de la tribulación en que se hallaban; habiendo Yo dejado que se hiciesen guerra unos a otros. 11) Mas ahora no haré Yo, dice el Señor de los ejércitos, lo que antes con los restos de este pueblo; 12) sino que serán una estirpe de gente muy feliz; la viña dará fruto, y producirá la tierra 

 

 

3 Todo esto  conviene  a   la  Jerusalén  espiritual,   que   es la Iglesia, «columna de verdad». (1 Ti. 3, 15;  Mt.  16,  18.)
8 Fiel en mis promesas, y ellos justos  y  santos.
10 De comenzar el templo.

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su esquilmo, y los cielos enviarán su rocío, y haré que el resto de este pueblo goce de todos estos bienes. 13) Y sucederá que así como vosotros, los de la casa de Judá y los de la casa de Israel, erais objeto de execración entre las naciones, así yo os salvaré, y seréis objeto de bendición; no temáis, cobrad aliento.
   14 Pues esto dice el Señor de los ejércitos: Al modo que Yo determiné castigaros, dice el Señor, por haber vuestros padres provocado mi indignación, 15) y no usé de misericordia con vosotros; así al contrario, he resuelto en estos días favorecer a la casa de Judá y a Jerusalén; no tenéis que temer. 16) Esto es, pues, lo que habéis de hacer: Hable verdad con su prójimo cada uno de vosotros. Pronunciad en vuestros tribunales sentencias de verdad y juicios de paz. 17) Y ninguno maquine en su corazón injusticia contra su prójimo; y detestad el juramento falso, porque todas ésas son cosas que Yo aborrezco, dice el Señor.
   18 Y hablóme el Señor de los ejércitos, diciéndome:
   19 Esto dice el Señor de los ejércitos: El ayuno del mes cuarto, y el ayuno del mes quinto, y el ayuno del mes séptimo, y el ayuno del mes décimo se convertirán para la casa de Judá en gozo y alegría, en festividades solemnes; sólo con que vosotros améis la verdad y la paz.
   20 Esto dice el Señor de los ejércitos: Vendrán aún los pueblos, y poblarán muchas ciudades;
21) y los moradores de una irán a decir a los de la otra: Vamos a hacer oración en la presencia del Señor, y busquemos al Señor de los ejércitos. Vamos, responderán, iremos también nosotros.
22) Y vendrán a Jerusalén muchos pueblos y naciones poderosas a buscar al Señor de los ejércitos y a orar en su presencia.
   23 Así dice el Señor de los ejércitos: Esto será cuando diez hombres * de cada lengua y de cada nación cogerán a un judío, asiéndole de la franja de su vestido, y le dirán: Iremos contigo, porque hemos conocido que verdaderamente con vosotros está Dios.

El reino mesiánico

9 1  Duro anuncio del Señor contra la tierra de Hadrac y contra la ciudad de Damasco, en la cual aquélla confía; porque el ojo del Señor mira a todos los hombres y a todas las tribus de Israel. 2) También la ciudad de Emat está comprendida dentro de los términos de este duro anuncio, e igualmente Tiro y Sidón; porque presumen mucho de su saber. 3) Tiro ha construido sus baluartes, y ha amontonado plata como si fuese tierra, 

23    «Diez», esto es,  «muchos».

 

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ZACARÍAS

y oro como si fuese lodo de las calles. 4) He aquí que el Señor se hará dueño de ella, y sumergirá en el mar su fortaleza, y será pábulo del fuego. 5) Ascalón, al ver esto, quedará espantada; y será grande el dolor de Gaza, y también el de Accarón, porque queda burlada su esperanza; y Gaza perderá su rey, y Ascalón quedará despoblada. 6) Y Azoto será la residencia del extranjero o conquistador *, y Yo abatiré la soberbia de los filisteos. 7) Y quitaré de su boca la sangre, y de entre sus dientes las abominaciones idolátricas; y quedarán también ellos sujetos a nuestro Dios, y serán como los vecinos de una ciudad principal en Judá, y el habitante de Accarón será como el jebuseo *.
   8 Y para la defensa de mi casa pondré aquellos que van y vienen militando en mi servicio, y no comparecerá más entre ellos el exactor, porque Yo ahora los miro con benignos ojos. 9) ¡Ah hija de Sión!, regocíjate en gran manera *, salta de júbilo, ¡oh hija de Jerusalén!; he aquí que a ti vendrá tu rey, el justo, el salvador; Él vendrá pobre, y montado en una asna y su pollino. 10) Entonces Yo destruiré los carros de guerra de Efraím y los caballos de Jerusalén, y quedarán reducidos a pedazos los arcos guerreros; y aquel rey anunciará la paz a las gentes, y dominará desde un mar a otro, y desde los ríos hasta los confines de la tierra. 
   11 Y Tú mismo, ¡oh salvador!, mediante la sangre de tu testamento, has hecho salir a los tuyos, que se hallaban cautivos del lago en que no hay agua. 12) Dirigid vuestros pasos hacia la ciudad fuerte, ¡ oh vosotros, cautivos que tenéis esperanza!; pues te anuncio, ¡oh pueblo mío!, que te daré doblados bienes. 13) Porque Yo he hecho de Judá como un arco tendido para mi servicio, y como un arco tendido es también para Mí Efraím; y a tus hijos, ¡oh Sión!, les daré Yo valor sobre los hijos tuyos, ¡oh Grecia!; y te haré irresistible como la espada de los valientes.
14) Y aparecerá sobre ellos el Señor Dios, el cual lanzará sus dardos como rayos; y tocará el Señor Dios la trompeta y marchará entre torbellinos del mediodía. 15) El Señor de los ejércitos será su protector; y consumirán y abatirán a sus enemigos con las piedras de sus hondas, y bebiendo su sangre se embriagarán como de vino, y se llenarán de ella como se llenan las jarras, y como se bañan los ángulos del altar. 16) Y el Señor Dios suyo los salvará en aquel día como grey selecta de su pueblo; porque a manera de piedras santas serán erigidos en la tierra de Él. 17) Mas, ¿cuál será el bien venido de Él, y lo hermoso que de

6   De  Alejandro.   En   hebreo:   «del  bastardo».
7   O  el  de  Jerusalén.
9   Is.  62,   11;   Mt.  21,  5.   

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Él nos vendrá; sino el trigo de los escogidos y el vino que engendra vírgenes o da la castidad? *.

Promesas

101   Pedid al Señor las lluvias tardías, y el Señor enviará nieve y os dará lluvias abundantes, y hierba en el campo de cada uno de vosotros. 2) Porque ya visteis que los ídolos han dado respuestas inútiles, y que son visiones mentirosas las que tienen los adivinos, y que hablan sin fundamento los intérpretes de los sueños, dando vanos consuelos; por cuyo motivo fueron vuestros crédulos padres conducidos al cautiverio como un rebaño, y afligidos; pues estaban sin pastor.
   3 Contra los pastores se ha encendido mi indignación, y castigaré a los machos de cabrío *; porque el Señor de los ejércitos tendrá cuidado de su grey, es decir, de la casa de Judá, y la hará briosa como si fuese su caballo de regalo en la guerra. 4) De Judá saldrá el ángulo *, de él la estaca *, de él el arco guerrero, de él saldrán, asimismo, todos los exactores. 5) Y serán como campeones que hollarán en el combate a los enemigos, corno es hollado el barro en las calles; y pelearán, teniendo a favor suyo al Señor; y quedarán confundidos los que van montados en caballos. 6) Y Yo haré fuerte la casa de Judá; y salvaré la casa de José; y los haré volver, pues que me apiadaré de ellos; y serán como eran antes que Yo los desechase; puesto que Yo soy el Señor Dios suyo, y los oiré benigno, 7) Y serán como los valientes de Efríam, y estará alegre su corazón, como el de quien bebe vino, y al verlos sus hijos se regocijarán, y se alegrará en el Señor su corazón.
   8 Yo los reuniré con un silbido, pues los he rescatado; y los multiplicaré del modo que antes se habían multiplicado. 9) Y los dispersaré entre las naciones; y aun en los más distantes países se acordarán de Mí, y vivirán juntamente con sus hijos, y volverán, 10) pues Yo los traeré de la tierra de Egipto, y los recogeré de la Asiria, y los conduciré a la tierra de Galaad y del Líbano, y no se hallará bastante lugar para ellos; 11) y pasarán el estrecho del mar, y el Señor herirá las olas del mar, y todas las honduras del río quedarán descubiertas, y será humillada la soberbia de Asur, y cesará 


17 Admirable profecía del misterio de la Eucaristía. El cuerpo y sangre de Jesucristo es el alimento que da vida a nuestra alma, y el principio de la castidad, de la incorrupción e inmortalidad.
3   A  los  perversos  caudillos del pueblo.
4   La   piedra   angular.
4 bis   Que   sostendrá  firme  el
  pabellón.

 

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ZACARÍAS

la tiranía de Egipto. 12) Y los haré fuertes en el Señor, y en mi nombre seguirán adelante, dice el Señor.

El buen Pastor

11 1  Abre, ¡oh Líbano! *, tus puertas, y devore el fuego tus cedros. 2) Aulla, ¡oh abeto!, porque los cedros han caído, porque han sido derribados los árboles más encumbrados; aullad, ¡oh encinas de Basan!, porque cortado ha sido el bosque fuerte. 3) Retumban los aullidos de los pastores o príncipes, porque destruida ha sido su grandeza; resuenan los rugidos de los leones, porque ha sido disipada la hinchazón del Jordán.
   4 Esto dice el Señor mi Dios: Apacienta estas ovejas del matadero, 5) a las cuales sus dueños enviaban a la muerte, sin compadecerse de ellas, y las vendían, diciendo: Bendito sea el Señor, nosotros nos hemos hecho ricos. Y aquellos pastores suyos no tenían compasión de ellas. 6) Pues tampoco Yo tendré ya más compasión de los moradores de esta tierra, dice el Señor: he aquí que Yo abandonaré a estos hombres cada uno en poder del vecino, y en poder de su rey, y su país quedará asolado, y no los libraré de las manos de ellos *. 7) Y por esto, ¡oh pobres del rebaño!, Yo apacentaré estas reses del matadero. A cuyo fin me labré dos cayados; al uno de los cuales le llamé hermosura, y al otro le llamé cuerda o lazo, y apacenté la grey *. 8) E hice morir a tres pastores en un mes, y por causa de ellos se angustió mi alma; porque tampoco el alma de ellos me fue a Mí constante. 9) Y dije: Yo no quiero más ser vuestro pastor: lo que muriere, muérase; y lo que mataren, mátenlo; y los demás que se coman a bocados unos a otros. 10) Y tomé el cayado mío, llamado hermosura, y le rompí, en señal de romper la alianza que había hecho con todos los pueblos. 11) Y quedó anulada en aquel día; y los pobres de mi grey, que me son fieles, han reconocido así que ésta es palabra del Señor.
   12 Yo, empero, les dije a ellos: Si os parece justo, dadme mi salario *, y si no, dejadlo estar. Y ellos me pesaron o contaron treinta siclos de plata por el salario mío *. 

 

1   Por «Líbano» se  entiende  a  Jerusalén y  su   templo.
6 Anuncia el profeta la última ruina de Jerusalén.
7 El primer cayado es símbolo de la dulzura y paciencia con que Dios gobernó al pueblo judío hasta que éste desechó y dio la muerte al «Mesías»; el otro cayado indica el castigo que ahora sufre la nación.
12  Ya que no me queréis  por  pastor.
12 bis Dios abandona la nación judía, que era como su grey, no por otro motivo, sino porque ella no le quiere por pastor; y eso, a pesar de que ofrecía su vida por sus ovejas. La paga o precio de su vida se reduce a treinta monedas. (Mt. 27, 9.)

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13) Y díjome el Señor: Entrega al alfarero ese lindo precio en que me apreciaron. Tomé, pues, los treinta siclos de plata, y los eché en la casa del Señor, para que se diesen al alfarero. 14) Y quebré mi segundo cayado, llamado cuerda o lazo, en señal de romper la hermandad entre Judá e Israel.
   15 Dijome después el Señor: Toma aún los aperos de un pastor insensato y perverso. 16) Porque he aquí que Yo levantaré en la tierra un pastor que no visitará las ovejas abandonadas, ni buscará las descarriadas, no sanará las enfermas, ni alimentará las que están sanas, sino que se comerá las carnes de las gordas, y les romperá hasta las pezuñas. 17) ¡ Oh pastor, más bien fantasma, que desamparas la grey! La espada le herirá en el brazo y en su ojo derecho; su brazo se secará y quedará árido, y cubierto de tinieblas su ojo derecho se oscurecerá.

Jerusalén amparada por Dios

12 1    Duro anuncio del Señor contra Israel. Dice el Señor, el que extendió los cielos y puso los fundamentos de la tierra, y el que forma el espíritu que tiene dentro de sí el hombre: 2) He aquí que yo haré de Jerusalén un lugar de banquete para todos los pueblos circunvecinos *; y aun el mismo Judá acudirá al sitio contra Jerusalén. 3) Y Yo haré en aquel día que sea Jerusalén como una piedra muy pesada * para todos los pueblos; todos cuantos probaren el alzarla quedarán lisiados; contra ella se coligarán todas las naciones de la tierra. 4) En aquel día, dice el Señor, dejaré como de piedra los caballos, y como exánimes los jinetes; y abriré mis ojos sobre la casa de Judá, y cegaré los caballos de todas las naciones.
   5 Y dirán los caudillos de Judá en su corazón: Pongan los moradores de Jerusalén su confianza en el Señor de los ejércitos, su Dios. 6) En aquel día haré que los caudillos de Judá sean como ascuas de fuego debajo de una leña seca, y como llama encendida debajo del heno; a diestra y a siniestra, abrasarán todos los pueblos circunvecinos, y Jerusalén será de nuevo habitada en el mismo sitio en que estuvo antes. 7) Y el Señor protegerá los pabellones de Judá, como al principio; para que no se glorie altamente la casa de David, ni se engrían los moradores de Jerusalén contra Judá. 8) Protegerá el Señor en aquel día a los habitantes de Jerusalén, y los más débiles de entre ellos

2   Parece que  alude  a la guerra  de Antíoco  Epifanes contra Jerusalén. (1  Mac.  1,  55;  2  Mac.  5, 6.)
3   O   «piedra   de   prueba».   Alude   a   aquellas   piedras   con que   probaban   los   hombres   sus   fuerzas.   (Eccli.   6,  22.)

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ZACARÍAS

serán en aquel tiempo otros tantos Davides; y la casa de David * será a la vista de ellos como casa de Dios, como un ángel del Señor.

Llanto por la muerte del pastor

   9 Y Yo en aquel día tiraré a abatir todas las gentes que vengan contra Jerusalén. 10) Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los habitantes de Jerusalén, el espíritu de gracia y de oración; y pondrán sus ojos en Mí, a quien traspasaron, y plañirán al que han herido, como suele plañirse un hijo único; y harán duelo por él, como se suele hacer en la muerte de un primogénito *. 11) El llanto será grande en Jerusalén en aquel día; como el duelo de Adadremmón * en la llanura de Magedón. 12) Y se pondrá de luto la tierra; separadas unas de otras las familias; aparte las familias de la casa de David, y aparte sus mujeres; 13) aparte las familias de la casa de Natán *, y aparte sus mujeres; aparte las familias de la casa de Leví, y aparte sus mujeres; aparte las familias de Semeí, y aparte sus mujeres; 14) aparte cada una de las demás familias, y aparte las mujeres de ellas.

Purificación

13 1  En aquel día habrá una fuente * abierta para la casa de David, y para los habitantes de Jerusalén, a fin de lavar las manchas del pecador y de la mujer inmunda. 2) Y en aquel día, dice el Señor de los ejércitos, Yo exterminaré de la tierra los nombres de los ídolos, y no quedará más memoria de ellos, y extirparé de ella los falsos profetas, y el espíritu inmundo *. 3) Y si alguno de allí en adelante todavía profetizare, le dirán su padre y su madre, que le engendraron: Tú morirás; porque esparces mentiras en nombre del Señor. Y cuando él profetizare, le traspasarán o herirán su mismo padre y madre que le engendraron. 4) Y quedarán confundidos en aquel día los profetas, cada cual por su propia visión cuando profetizaren, y no se cubrirán hipócritamente con el manto de penitencia para mentir; 5) sino que cada uno de ellos dirá: Yo no soy profeta; soy un labrador de la tierra; 

8 Indica la veneración con que se miraba la familia de David, porque de ella había de nacer el «Mesías».
10   Lc.  23, 48;   Jn.   19,  37.
11   2 Cr. 35, 22, 25.
13 La casa de Natán era una rama de la familia de David, pero nunca se había sentado en el trono. La casa de Semei lo era de la familia de Levi, mas nunca había entrado en el sacerdocio.
1   Ecl. 47, 1;  Jl. 3, 18.
2   Ecl.  30,   13.

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ha sido mi modelo desde mi juventud. 6) Y le dirán: ¿Pues qué llagas o cicatrices son esas en medio de tus manos? *. Y responderá: En la casa de aquellos que me amaban me hicieron estas llagas.
   7 ¡ Oh espada! Desenvaínate contra mi pastor y contra el varón unido conmigo, dice el Señor de los ejércitos; hiere al pastor, y serán dispersadas las ovejas; y extenderé mi mano sobre los párvulos *. 8) Y sucederá que en toda la tierra, dice el Señor, dos partes de sus moradores serán dispersadas y perecerán, y la tercera parte quedará en ella. 9) Y a esta tercera parte la haré pasar por el fuego, y la purificaré como se purifica la plata, y la acrisolaré como es acrisolado el oro. Ellos invocarán mi nombre, y Yo los escucharé propicio. Yo diré: Pueblo mío eres tú; y él dirá: Tú eres mi Dios y Señor.

En los siglos venideros

14 1  He aquí que vienen los días del Señor, y se hará en medio de ti la repartición de tus despojos. 2) Y Yo reuniré todas las naciones para que vayan a pelear contra Jerusalén, y la ciudad será tomada, y derribadas las casas, y violadas las mujeres; y la mitad de los ciudadanos será llevada al cautiverio, y el resto del pueblo permanecerá en la ciudad,
   3 Y saldrá después el Señor, y peleará contra aquellas naciones, como peleó en el día de aquella batalla *. 4) Pondrá Él en aquel día sus pies sobre el monte de los olivos, que está enfrente de Jerusalén, al oriente; y se dividirá el monte de los olivos por medio hacia levante y hacia poniente con una enorme abertura; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el mediodía. 5) Y vosotros huiréis al valle de aquellos montes, pues el valle de aquellos montes estará contiguo al monte vecino y huiréis, al modo que huísteis por miedo del terremoto en los tiempos de Ocias, rey de Judá *. Y vendrá el Señor mi Dios; y con Él todos los santos. 6) Y en aquel día no habrá luz, sino frío y hielo. 7) Y vendrá un día que es conocido del Señor, que no será ni día ni noche; mas al fin de la tarde * aparecerá la luz.
8 Y en aquel día brotarán aguas vivas en Jerusalén *, la mitad de ellas hacia el mar

6 A los falsos profetas se les hacía una señal en el cuerpo para castigo suyo y desengaño del pueblo: esto indica el versículo 3.
7 (Mt. 26, 31, 56.) Esta exclamación y repentina mudanza de asunto demuestran claramente que se indica grande profecía.
3   Contra  Faraón  y  todo  el  Egipto.
5   De este terremoto del tiempo de Ocias habla Amos 1,1.
7   O al fin  de este día.
8   Jn.   4,   10,   13   y  14.

 

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ZACARÍAS

oriental, y la otra mitad hacia el mar occidental; serán perennes en verano y en invierno. 9) Y el Señor será el rey de toda la tierra; en aquel tiempo el Señor será el único; ni habrá más nombre venerado que el suyo. 10) Y la tierra de Juda volverá a ser habitada hasta el desierto, desde el collado de Remmón hasta el mediodía de Jerusalén; y será ensalzada, y será habitada en su sitio, desde la puerta de Benjamín hasta el lugar de la puerta primera, y hasta la puerta de los ángulos; y desde la torre de Hananeel, hasta los lagares del rey. 11) Y será habitada, ni será más entregada al anatema; sino que reposará Jerusalén tranquilamente.
   12 La plaga con que el Señor herirá a todas las gentes que han peleado contra Jerusalén, será ésta: Consumiránsele a cada uno sus carnes, estando en pie, y se le pudrirán los ojos en sus concavidades, y se le deshará en la boca su lengua. 13) En aquel día excitará el Señor gran alboroto entre ellos, y cada uno asirá de la mano al otro, y se agarrará de la mano de su hermano. 14) Y Judá misma combatirá contra Jerusalén; y serán recogidas las riquezas de todas las gentes circunvecinas, oro y plata, y ropas en gran abundancia. 15) Y los caballos, y mulos, y camellos, y asnos, y todas cuantas

 

 

 

 

 

 

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bestias se hallaren en aquel campamento, padecerán la misma ruina.
    16 Y todos aquellos que quedaren de cuantas gentes vinieren contra Jerusalén, subirán todos los años a adorar al rey, Señor de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos. 17) Y cualquiera que sea de las familias de la tierra de Judá, y no fuere a Jerusalén a adorar al rey, que es Señor de los ejércitos, no vendrá lluvia para él.
18) Y si alguna familia de Egipto no se moviere y no viniere, tampoco tendrá el beneficio de la lluvia sobre ella; antes bien, el Señor castigará con ruina a todas las gentes que no fueren a celebrar le fiesta de los tabernáculos. 19) Pues éste será el gran pecado de Egipto, y éste el pecado de todas las gentes, el no ir a celebrar la solemnidad de los tabernáculos *.
   20 En aquel día todo lo precioso que adorna el freno del caballo será consagrado al Señor, y las calderas de la casa del Señor serán tantas como las copas del altar. 21) Y todas las calderas de Jerusalén y de Judá serán consagradas al Señor de los ejércitos; y todos aquellos que ofrecerán sacrificios vendrán y las tomarán para cocer en ellas las carnes *, y no habrá ya mercader ninguno en el templo del Señor de los ejércitos en aquel tiempo *.


19 El Hijo de Dios vino a fijar su mansión o Tabernáculo entre nosotros, como dice el texto griego (Jn. 1, 14); y el gran pecado de los judíos es el no haberle querido reconocer por Mesías y haberle, al contrario, condenado a muerte (San Jerónimo).
21 Viva hipérbole para denotar la concurrencia de las naciones, que irán a adorar a Dios en Jerusalén.
21 bis No se ofrecerán ya animales, ni otras cosas de las que se vendían en el atrio del templo. La víctima será Jesucristo, cordero inmaculado que quita los pecados del mundo.

 


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