CARTA CATÓLICA DE SAN JUDAS
Introducción
| Judas, por sobrenombre Tadeo, era hijo de Alfeo y hermano de Santiago el menor. Escribió esta carta para preservar a los fieles del contagio de los errores de su tiempo; y la dirigió, no a una iglesia particular, sino a todos los fieles esparcidos por el Oriente. Da casi los mismos documentos que San Pedro | en su segunda carta; y por esta razón la colocan algunos en seguida de aquélla. No obstante, se ve que añadió mucho de suyo; hablando con más vehemencia contra las herejías. «Judas, dice Orígenes, escribió una carta breve, pero llena de enérgicos argumentos de la gracia celestial ». |
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todo lo que no conocen; y abusan, como brutos animales, de todas aquellas
cosas que conocen
por razón natural. 11) ¡ Desdichados de ellos, que han seguido el
camino de Caín *, y perdidos como Balaam, por el deseo de una sórdida
recompensa se desenfrenaron, e imitando * la rebelión de Coré *,
perecerán como aquél! 12) Éstos son los que contaminan vuestros
convites de caridad, cuando asisten a ellos sin vergüenza, cebándose a sí
mismos; nubes sin agua, llevadas de aquí para allá por los vientos; árboles
otoñales *, infructuosos, dos veces muertos *, sin raíces; 13) olas
bravas de la mar, que arrojan las espumas de sus torpezas;
exhalaciones errantes, a quienes está reservada una tenebrosísima
tempestad que ha de durar para siempre. 14) También profetizó de éstos
Enoc *, que es el séptimo a contar desde Adán, diciendo: Mirad que viene
el Señor con millares de sus santos 15) a juzgar a todos los hombres,
y a redargüir a todos los malvados de todas las obras de su impiedad, que
impíamente hicieron, y de todas las injuriosas expresiones que
profirieron contra Dios los impíos pecadores.
16) Éstos son unos murmuradores quejumbrosos, arrastrados de sus
pasiones, y su boca profiere palabras orgullosas, los cuales se muestran
admiradores de ciertas personas, según les parezca que conviene a sus
propios intereses.
Perseverad en el bien 17 Mas vosotros, queridos míos, acordaos de las palabras que os fueron antes dichas por los 11 Aborreciendo
como éste
a sus
hermanos.
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apóstoles
de nuestro Señor Jesucristo *, 18) los cuales os decían que en los últimos tiempos han de venir unos impostores, que seguirán sus pasiones llenas de impiedad. 19) Éstos son los que se separan a sí mismos de la grey de Jesucristo, hombres sensuales, que no tienen el espíritu de Dios. 20 Vosotros, al contrario, carísimos, elevándoos a vosotros mismos como un edificio espiritual sobre el fundamento de vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, 21) manteneos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para alcanzar la vida eterna. 22) Y a aquellos que están endurecidos y ya sentenciados, corregidlos; 23) a los unos ponedlos en salvo, arrebatándolos de entre las llamas. Y tened lástima de los demás, temiendo por vosotros mismos; aborreciendo aun hasta la ropa, que está contaminada con la corrupción de la carne *. 24 En fin, al que es poderoso para conservaros sin pecado, y presentaros sin mácula y llenos de júbilo ante el trono de su gloria, en la venida de nuestro Señor Jesucristo; 25) al solo Dios Salvador nuestro, por Jesucristo nuestro Señor, sea dada la gloria y magnificencia, imperio y potestad antes de todos los siglos, y ahora, y por todos los siglos de los siglos. Amén.
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1 Ti. 4, 1;
2 Ti. 3, 1;
2 P. 3, 3.
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